Si vives en Ciudad Real, seguramente conoces Alarcos por la romería o por las bodas en su santuario. Pero bajo ese mismo cerro llevan 40 años excavando tumbas que ahora han puesto a España entera a mirar hacia allí. La revista Historia National Geographic ha seleccionado el entramado funerario del Parque Arqueológico de Alarcos como uno de los cinco finalistas al Mejor Descubrimiento o Hallazgo Histórico Nacional de sus premios de los lectores +Historia.
No es un reconocimiento cualquiera. Compite con el pecio romano de Ses Fontanelles en Mallorca, la colección epigráfica de Cádiz, el santuario de la Cova de les Dones en Valencia y un ajuar prehistórico hallado en Sevilla. La votación popular sigue abierta hasta el 12 de octubre, y detrás de la candidatura hay algo mucho más grande que un premio: décadas de trabajo silencioso que por fin salen a la luz.
Alarcos, un yacimiento que no deja de sorprender
Las excavaciones en este cerro junto al río Guadiana empezaron en 1984, aunque el equipo que hoy lo dirige lleva trabajando sobre el terreno desde 1997. Son casi tres décadas de campañas ininterrumpidas codirigidas por Rosario García Huerta y Javier Morales, investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha. Cada verano, decenas de estudiantes —este año procedentes de Madrid, Alicante e incluso Estrasburgo— se suman a la tarea de desenterrar, literalmente, la historia de Ciudad Real.
El yacimiento de Alarcos acumula más de 3.000 años de ocupación humana, desde la Edad del Bronce Final hasta la Edad Media. Ese recorrido tan largo es justo lo que lo hace único: pocos lugares en España permiten leer, capa a capa, cómo cambiaron las sociedades que vivieron en el mismo sitio durante tres milenios.
De la romería popular al hallazgo científico
En Alarcos conviven dos historias distintas: la de la tradición popular, con su romería y su santuario gótico, y la de la ciencia, que ha ido excavando bajo esa misma tierra sin hacer tanto ruido. Fue en 2019 cuando el equipo descubrió la llamada Necrópolis Ibérica III, un espacio funerario de algo más de media hectárea que ha terminado siendo la joya de la candidatura.
Lo curioso es que Alarcos también es escenario de otro episodio muy conocido en los libros de historia: la Batalla de Alarcos, la derrota que sufrió Alfonso VIII frente a los almohades en 1195. Ese cruce entre lo ibérico y lo medieval, entre tumbas de hace 2.400 años y un campo de batalla de hace 800, es lo que convierte a este cerro en un lugar excepcional para la arqueología española.
Lo que hay bajo tierra: más de 200 tumbas y un misterio funerario
Hasta la campaña de este verano de 2026, los arqueólogos han documentado más de 200 tumbas en la necrópolis ibérica, lo que confirma la altísima densidad funeraria del yacimiento. Y no son tumbas cualquiera: entre los enterramientos han aparecido varias sepulturas de inhumación, una práctica poco habitual entre los iberos, que solían optar por la incineración de sus difuntos.
Ese detalle ha sido, precisamente, uno de los que más ha llamado la atención del equipo de National Geographic Historia. Cada tumba es una ventana a cómo vivía —y cómo moría— una comunidad entera. Como explica el propio equipo investigador, los objetos que la gente deposita junto a sus muertos revelan qué valoraban en vida, y eso convierte a Alarcos en una fuente de información demográfica y social difícil de igualar.
Qué encontrarás si visitas el Parque Arqueológico
El parque no es solo un lugar de investigación científica: también se puede visitar, y cada rincón cuenta una parte distinta de esta historia de 3.000 años. Si te animas a acercarte, esto es lo que te vas a encontrar:
- La Necrópolis Ibérica III, con sus tumbas documentadas y su singular mezcla de ritos funerarios.
- El castillo medieval, construido por Alfonso VIII y escenario de la célebre batalla de 1195.
- El santuario gótico de Nuestra Señora de Alarcos, declarado Bien de Interés Cultural en 1980.
- El cementerio almohade, vinculado a la ocupación islámica del cerro entre 1195 y 1212.
Cada campaña de verano suma piezas nuevas a este rompecabezas, y el equipo insiste en que el yacimiento "sigue siendo inagotable", como ha repetido el propio alcalde de Ciudad Real tras su última visita a las excavaciones.
Por qué esta nominación importa más allá del premio
Ganar o no el premio de National Geographic es, en realidad, lo de menos. Lo importante es que Alarcos deja de ser solo un nombre familiar para los ciudadrealeños y empieza a sonar en toda España como lo que realmente es: uno de los yacimientos arqueológicos más ricos y mejor documentados del país. Esa visibilidad puede traducirse en más recursos para seguir excavando y en más visitantes que conozcan de primera mano su historia.
Si te interesa la arqueología, este es un buen momento para seguir de cerca lo que ocurre en este cerro de Ciudad Real. Cuarenta años después de la primera excavación, Alarcos sigue demostrando que todavía queda mucho por descubrir bajo sus piedras, y con el respaldo mediático que le está dando esta nominación, es probable que en los próximos años sigamos hablando de nuevos hallazgos.





