Los cafés refrigerados de supermercado se han vuelto una opción habitual para muchos consumidores. Según la OCU, el 40% suspende en su Escala Saludable.
El mercado del café listo para beber, conocido en inglés como Ready to Drink, ha dejado de ser una rareza: los supermercados han llenado sus neveras con vasos, latas y botellas frías que imitan el café de cafetería. Pero que se consuman fríos no los convierte en una opción ligera ni saludable, según advierte la Organización de Consumidores y Usuarios.
Qué ha analizado la OCU y por qué suspende el 40%
El análisis de la OCU ha revisado 91 cafés refrigerados disponibles en supermercados. De ellos, 36 suspenden su Escala Saludable, un indicador que combina el Nutriscore (el semáforo nutricional europeo de cinco letras y colores) con la presencia de aditivos y aromas. El estudio se ha elaborado junto a otras entidades europeas de consumidores y una red de laboratorios independientes.
Los principales problemas detectados son el exceso de azúcar y la presencia de aditivos. Las variedades tipo Latte y algunas opciones descafeinadas concentran los peores resultados, mientras que los Espresso y marcas como Kaiku y Nescafé salen mejor parados, según los datos del análisis.
Azúcar, calorías y aditivos: los datos del estudio
Un vaso estándar de 250 mililitros (el tamaño habitual de la mayoría de las marcas) contiene de media 19 gramos de azúcar, unas cuatro cucharaditas. En los cafés tipo Capuchino la cifra sube a 23 gramos por vaso: el azúcar compensa el amargor del café y se combina con el chocolate en polvo. Las opciones veganas o con proteínas suelen presentar cantidades más bajas.
Ese aporte de azúcar dispara las calorías: la media es de 155 kilocalorías por vaso, incluso por encima de una lata de refresco de 330 mililitros, según la OCU. Las variedades Espresso, con proteína y sin lactosa se quedan por debajo de 137 kilocalorías. Las veganas, en general, no superan las 110.
Un café refrigerado puede esconder más azúcar que un refresco: revisar la etiqueta es el primer paso para no convertir una bebida refrescante en una bomba calórica invisible.
En el apartado de aditivos y aromas, algunos productos acumulan hasta cinco diferentes en un mismo envase. La OCU recomienda un consumo ocasional y, sobre todo, revisar el etiquetado para evitar los que superen 8 gramos de azúcar por 100 mililitros o que incluyan dos o más aditivos. Pone el foco en los fosfatos E-339 y E-340 y en los edulcorantes E-950 y E-955.
El motivo de evitar esos fosfatos tiene fundamento médico. Según un estudio publicado en la National Library of Medicine, el exceso de fosfato de sodio (E-339) y fosfato de potasio (E-340) puede causar daños cardiovasculares y renales. El fósforo inorgánico que aportan se absorbe al 100% en el organismo porque ya está presente en huesos y líquidos corporales.
Por su parte, el Acesulfamo K (E-950) y la Sucralosa (E-955) pueden resultar contraproducentes: el cerebro detecta dulzor y espera calorías que nunca llegan, lo que altera los mecanismos del hambre y aumenta el apetito. Algunos estudios científicos señalan además que modifican la microbiota intestinal beneficiosa y empeoran la digestión y la respuesta a la glucosa.
Cómo elegir un café refrigerado más saludable, según la OCU
La regla práctica de la OCU es clara: prioriza las variedades Espresso, las opciones veganas, y las que llevan proteína o son sin lactosa. Suelen tener menos azúcar, menos calorías y menos aditivos. También conviene comparar marcas: Nescafé y Kaiku destacan por incorporar apenas aromas y aditivos en sus cafés refrigerados.
No conviene fiarse solo del aspecto del envase. El análisis europeo recuerda que la presencia de aromas y aditivos varía mucho entre variedades: los Espresso rara vez superan dos aditivos, mientras que las opciones con proteína y sin lactosa suelen incorporar tres o más. Comparar la lista de ingredientes es una de las claves que propone la organización.
Para resolver dudas sobre un producto concreto, la OCU remite a la revisión del etiquetado y a las organizaciones de consumidores o a un profesional sanitario. La mejor elección, en resumen, es un consumo ocasional y consciente, no una prohibición. Así se disfruta del café frío sin pagar un coste oculto en azúcar y aditivos.
🛒 La ficha de consumo
- ⚠️ Problema: 36 de 91 cafés refrigerados suspenden en Escala Saludable por azúcar y aditivos.
- 💸 Posibles consecuencias: Aportan hasta 23 g de azúcar y 155 kcal por vaso, perjudiciales si se abusa.
- ✅ Consejos para solucionarlo: Revisar etiqueta, evitar más de 8 g/100 ml y dos o más aditivos; consumo ocasional.
- 🏁 Resultado final: Elegir variedades Espresso, veganas o sin lactosa reduce azúcares y aditivos.



