Te contamos cómo limpiar una cafetera de cápsulas: las 6 zonas donde se esconde la suciedad

La bandeja, la aguja o el depósito acumulan residuos y cal aunque la cafetera parezca limpia por fuera. Te contamos las seis zonas exactas y cómo limpiarlas sin cargarte el aparato.

Reconócelo: tu cafetera de cápsulas, da igual si es Nespresso o Dolce Gusto, ya no hace el café como el primer día. La guía de Mejor con Salud explica cómo limpiar la cafetera de cápsulas en seis zonas concretas que casi nadie mira y que devuelven sabor y presión al aparato.

Antes de echarle productos extraños o meter piezas en el lavavajillas, comprueba el manual de tu modelo. Lo que funciona en una máquina puede dañar otra.

La bandeja y la rejilla que ves limpia por encima, pero no por debajo

La bandeja de goteo recoge agua y café, y su parte superior se vacía sin problema. El lío está en la cara inferior de la rejilla: ahí se quedan restos marrones que no salen con un simple enjuague. Retira la bandeja completa, separa la rejilla si tu modelo lo permite y límpialas con agua tibia y un paño o cepillo pequeño. Hazlo cada pocos días si usas la cafetera a diario.

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El portacápsulas es otro escondite clásico. Las ranuras y los bordes interiores acumulan café húmedo que, al secarse, puede impedir que el compartimento cierre bien. Retíralo según el manual, enjuágalo con agua caliente y usa un cepillo pequeño para llegar a las ranuras. Si el fabricante no dice nada del lavavajillas, mejor a mano.

La aguja, la boquilla y los depósitos que no perdonan

La aguja o inyector que perfora la cápsula es la pieza que más residuos acumula y la que más precauciones pide. Un inyector parcialmente tapado reduce la presión y altera el sabor del café. Es una zona afilada y cada modelo se limpia distinto: algunos incluyen herramienta específica o ciclo de enjuague. Sigue solo el procedimiento del manual, nada de objetos raros.

Por la boquilla de salida también quedan restos que se secan y forman costra. Pasa un paño húmedo después de cada uso y, si el fabricante lo permite, desmóntala para una limpieza más a fondo. Si tienes sistema de leche integrado, ese accesorio se limpia aparte: los restos lácteos se deterioran rápido y luego cuesta quitarlos.

Aunque la cafetera parezca limpia por fuera, la cal y los restos de café trabajan en silencio dentro del circuito.

El recipiente de cápsulas usadas y el de aguas residuales mantienen humedad constante. Eso es un imán para el moho. Vacíalos antes de que se llenen, enjuágalos y déjalos secar bien antes de colocarlos.

El depósito de agua también esconde suciedad: la parte inferior de la tapa y las juntas acumulan cal y un biofilm fino. Vacíalo y enjuágalo con regularidad, prestando atención a la tapa. Usa solo agua fría o tibia, porque el agua caliente puede dañar algunos materiales.

Si el café sigue raro, la respuesta está en la cal

Vaciar bandejas, lavar piezas y limpiar la boquilla retira los residuos de uso diario, pero no elimina los depósitos minerales del circuito interno. Para quitar la cal de la cafetera hace falta un ciclo de descalcificación con el producto y la frecuencia que indica el fabricante. Descuidar este paso puede estropear el rendimiento de la máquina aunque el exterior esté impecable.

No hace falta media mañana: revisar estas seis zonas lleva poco tiempo y se nota en el sabor y en la vida útil de la cafetera. En casa, desde que limpio la aguja cada pocas semanas, el café ha dejado de saber a quemado.

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💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 15 minutos. Nivel de dificultad: fácil. Consejo extra: si el café sale con menos presión, revisa la aguja antes de descalcificar; a veces es solo un granito de café atascado.