1Messi y Cristiano Ronaldo, frente a la Hacienda española
Ahora la actualidad habla de Raúl Asencio, pero pocos episodios condensan tan bien la edad dorada del fútbol y su cara oscura como el doble duelo judicial de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. La rivalidad que durante una década se libró en los Clásicos entre Barcelona y Real Madrid acabó trasladándose a los tribunales: los dos futbolistas que coparon los Balones de Oro de su generación fueron condenados por lo mismo, haber defraudado a la Hacienda española los ingresos de sus derechos de imagen mediante sociedades radicadas en paraísos fiscales. Messi cayó primero: en julio de 2016, la Audiencia de Barcelona le impuso 21 meses de prisión por tres delitos fiscales cometidos entre 2007 y 2009, con una cuota defraudada de 4,1 millones de euros, y el Tribunal Supremo ratificó la condena en mayo de 2017. Cristiano, acusado de cuatro delitos entre 2011 y 2014, cuando aún era madridista, firmó en enero de 2019 una conformidad ante la Audiencia de Madrid por la que la Fiscalía rebajó el fraude de los 14,7 millones iniciales a 5,7, a cambio de 23 meses de cárcel y una multa de 18,8 millones. Ninguno de los dos llegó a entrar en prisión.
Lo que convierte el caso en un escándalo mayúsculo es su dimensión simbólica y el contraste entre dos varas de medir. A Messi no le sirvió la coartada repetida en el juicio, aquello de que "se dedicaba a jugar al fútbol": la Audiencia habló de "ignorancia deliberada" y el Supremo llegó a apreciar "dolo directo" y un comportamiento "insolidario" en la trama de sociedades en Belice, Uruguay, Suiza o Reino Unido. Ronaldo, que en 2017 había asegurado que "jamás" ocultó nada, terminó reconociendo los hechos en una vista de apenas unos minutos, y los técnicos de Hacienda (Gestha) denunciaron la "excesiva benevolencia" del pacto con la frase de que el portugués "ganó por goleada a Messi en los tribunales". Que los dos ídolos absolutos de su época ventilaran su deuda con el fisco en plena cima de sus carreras, con decenas de millones en juego, abrió la veda para otros futbolistas y destapó la ingeniería fiscal que rodeaba al negocio de la imagen.
