Rutina skincare en menos pasos: la farmacéutica Gema Herrerías avisa de que el tercer cosmético ya no hace nada

La farmacéutica lo tiene claro: saturar la piel con capas de activos anula su efecto. Te contamos cómo simplificar tu rutina sin renunciar a los resultados.

Si tu rutina skincare suma más pasos que una receta de MasterChef, esto te interesa. La farmacéutica Gema Herrerías lo tiene claro: el tercer cosmético ya no te va a hacer nada.

Por qué tu piel pasa de ti a partir del tercer cosmético

Lo ha contado en el podcast de Cristina Mitre, y no suena a opinión de barra de bar. Herrerías, autora de Código piel, explica que la piel tiene un límite de absorción. Saturarla con capas de activos con texturas y pH distintos anula su efectividad.

La moda de la cosmética coreana nos vendió la idea de que aplicar más de una decena de pasos era lo más. La farmacéutica lo resume sin drama: 'Muchas veces aplicamos más cosméticos de los que nuestra piel necesita'. Y tiene razón.

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Simplificando mucho: cuantos más activos incluyamos, más fácil es que no penetren como deberían. La penetración depende de la molécula, el vehículo, la concentración, la hidratación, la oclusión, el pH y el estado de la barrera cutánea. Vamos, que no es llegar y echar.

Eso sí, ella no demoniza el retinol. Lo que avisa es de ciertos rituales como el método sándwich, ese layering con hidratante antes y después para reducir la irritación. Según Herrerías, puede disminuir la eficacia del retinol.

El problema no es que un sérum sea malo, es que la película que deja el anterior puede bloquear al siguiente. Las texturas se superponen, los pH se neutralizan y el activo se queda en la superficie sin ocasión de picar billete.

Más cosméticos no significan mejores resultados: a partir del segundo o tercero, tu piel deja de aprovecharlos.

El orden sí importa (y no es una tontería)

En su rutina ideal no se trata de amontonar, sino de elegir bien. Herrerías divide los productos por viscosidad y por pH. Si combinas dos, primero va el de textura más ligera y después el más denso.

Por ejemplo, un despigmentante debe ir directamente sobre la mancha, no después de una hidratante que haga de película. El objetivo manda. Si buscas unificar el tono, el activo que trata la mancha va el primero. No digo más.

En cuanto al pH, la regla es fácil: los productos más ácidos se aplican primero sobre la piel limpia y seca. Y si hay dos, el más ácido gana el turno de salida. Herrerías insiste en no combinar activos que puedan irritar: vitamina C por la mañana y retinol por la noche. También conviene evitar una niacinamida muy concentrada con vitamina C: mejor una por la mañana y otra por la noche.

Adiós al ritual de los diez pasos: menos es más

Lo hemos normalizado tanto que una rutina de diez pasos nos parece sinónimo de cuidarse. La realidad es que una rutina sencilla y bien tolerada suele ser preferible a acumular muchos activos.

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Además, no hace falta meterse de lleno en una rutina descafeinada. Herrerías propone ciclos y transiciones: aplicar unos tratamientos por la mañana y otros por la noche, o alternar noches intensivas según el objetivo.

Yo ya he hecho el experimento de dejar de echarme todo lo que tengo en el baño. No te voy a mentir: se agradece no pasarse diez minutos delante del espejo. Ya me contarás si a ti también te cambia la piel.

🧠 Para soltarlo en la cena

Tu piel aprovecha dos cosméticos; del tercero no esperes nada.