Morante de la Puebla sufre una angustiosa cogida en La Malagueta y logra salvar la vida

El diestro sevillano fue volteado por un toro de Garcigrande durante la corrida del 150 aniversario de la plaza. Volvió al ruedo descalzo, cortó una oreja y se marchó por su propio pie entre gestos de dolor.

La cogida de Morante de la Puebla en La Malagueta ha dejado imágenes de esas que se ven una vez y se quedan grabadas.

Qué pasó en La Malagueta minuto a minuto

Ocurrió el martes, a las 20:42, durante la corrida extraordinaria por los 150 años de la plaza. Morante cuajaba una tanda de naturales al cuarto toro, de Garcigrande, cuando el animal repuso por dentro con demasiada brusquedad.

El astado lo prendió por la pierna derecha, lo elevó por los aires y lo dejó a merced sobre el albero. Durante unos segundos de pánico, los pitones peinaron el pecho y la cara del diestro. La cuadrilla reaccionó rápido, y lo apartó del animal.

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Aquí viene un detalle que lo cambia todo: en la cuadrilla estaba el propio Andrés Roca Rey, que minutos después debía saltar al ruedo. Se descartó cornada, Morante volvió a ponerse descalzo frente al toro y terminó la faena.

Se marchó a pie, con una oreja y con visibles gestos de dolor. Sin camilla, sin dependencia. Vamos, una tarde de torero de antes en el peor sentido posible.

Aquí se acaba la escena y empieza la lectura. La de Málaga es la segunda voltereta consecutiva de gravedad que encadena el maestro en muy pocas jornadas, después de la de Palma de Mallorca en julio. En aquella, al entrar a matar, se llevó un corte de cinco centímetros en la mano derecha.

Lo de Morante ya no es una racha de mala suerte: es una temporada larguísima donde cada tarde se juega literalmente la piel.

Una temporada que se ha convertido en un parte de guerra

Más atrás queda la más grave de este año. En abril, en La Maestranza de Sevilla, una cornada de la que fue testigo el Rey Juan Carlos I le provocó una perforación de recto que requirió varias semanas de hospitalización.

La decisión de volver al ruedo sin calzado y terminar la faena tiene una lectura doble. Por un lado, valor puro; por otro, una exposición que muchos aficionados ya no saben si aplaudir o temer. Morante se marchó con una oreja y con el cuerpo pidiendo una tregua.

En La Malagueta volvió a quedar claro que la tauromaquia no regala treguas. La cuadrilla, una vez más, fue la frontera entre el susto y la tragedia. Las imágenes del pitón peinando el pecho correrán durante días.

La cogida que reabre un debate incómodo

Esta nueva voltereta llega en el peor momento posible. No es la primera vez que un percance grave en la misma plaza o en pleno agosto se cuela en los titulares: la feria de Málaga ha vivido sustos parecidos, aunque pocos con el protagonismo mediático de Morante de la Puebla. Puedes consultar su entrada de Wikipedia para entender la dimensión de lo que arriesga cada tarde. La diferencia con otros años es la acumulación: abril, julio y ahora agosto forman un calendario que obliga a preguntarse si el cuerpo del diestro sevillano está llegando al límite. No lo digo solo yo. Lo comenta media afición en X y en los tendidos. La valentía de volver al toro, descalzo y con la oreja final, no se discute; lo que se discute es si la tauromaquia puede permitirse mantener en activo a sus figuras en estas condiciones. El próximo cartel de Morante marcará la respuesta.

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El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Morante de la Puebla, y el toro de Garcigrande que lo volteó.
  • 🔥 ¿Cuál es el drama? La segunda voltereta grave en pocas semanas, de la que salió por su propio pie.
  • 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque las imágenes del toro peinando el pecho del torero han corrido como la pólvora.