La ansiedad por la vuelta al trabajo: identifica la ansiedad anticipatoria y llega a septiembre sin angustia

La ansiedad anticipatoria arranca cuando todavía estás de vacaciones y boicotea el descanso, según el psicólogo Joaquín Mateu. Reconocer los pensamientos intrusivos del trabajo ayuda a no 'fichar desde la tumbona' en pleno agosto.

La angustia por volver al trabajo ya no aparece el primer día de oficina: ahora arranca en pleno agosto. La ansiedad anticipatoria aparece antes que el calendario laboral y convierte los últimos días de vacaciones en una cuenta atrás, según el psicólogo Joaquín Mateu, profesor del Grado en Psicología de la Universidad Internacional de Valencia (VIU).

Qué es la ansiedad anticipatoria y por qué llega antes que tú

El clásico síndrome postvacacional golpeaba al encender el ordenador el primer día de reincorporación. Ahora la angustia se adelanta semanas. La ansiedad anticipatoria (la angustia que aparece al imaginar un futuro que todavía no ha llegado) se activa con pensamientos catastróficos sobre septiembre. La diferencia es clave: ya no sufres por el trabajo que tienes, sino por el que imaginas que tendrás.

Mateu lo llama 'secuestro del presente'. Es la sensación de estar en un sitio con vistas preciosas y sufrir por miedo a que levanten un muro enfrente. 'Nos hace olvidar lo bello del mundo para anticipar su decrepitud y su desaparición', añade. El cerebro no puede con todo a la vez.

Publicidad

Así boicotea tu descanso sin que te des cuenta

El resultado es una 'hipervigilancia silenciosa'. La desconexión se vuelve frágil y se rompe con cualquier notificación informal del trabajo. Mantiene activa la respuesta de estrés y suma culpa por no estar disfrutando. No es pereza: es un cerebro que intenta procesar el placer y la amenaza al mismo tiempo.

El fenómeno golpea sobre todo a quienes dedican muchas horas a trabajar y carecen de fuentes de satisfacción alternativas. El trabajo lo ocupa todo, así que la mente tampoco descansa. Fichas desde la tumbona sin que nadie te pague esa angustia. La inercia de pensamiento, dice Mateu, 'no se toma vacaciones'. El descanso no espera.

El final de agosto no es una recta de meta: es el intento de robarle días al descanso mientras la cabeza ya vive en septiembre.

Tres claves para llegar a septiembre sin angustia

El abordaje psicológico descarta dos atajos habituales: luchar por no pensar en el trabajo y forzarse a un optimismo irreal. Luchar por no pensar en el trabajo agota más que asumir la incertidumbre. La salida, pasa por tratar los pensamientos intrusivos como imágenes pasajeras. Los miras, los dejas pasar y vuelves a lo inmediato.

Hay disparadores sociales que conviene escuchar con distancia. El 'ya huele a septiembre' o las campañas comerciales lanzadas en agosto aceleran el calendario. Mateu sostiene que detrás hay una mercantilización del futuro que choca con el derecho a la desconexión plena. No es solo cosa tuya.

Cuando aparecen taquicardias, problemas estomacales o trastornos del sueño, no significa automáticamente un trastorno mental. Suele ser una respuesta adaptativa ante ritmos laborales irrazonables o excesiva burocracia. El problema es premiar el autoabandono como virtud y normalizar la alienación laboral. La sociedad sigue admirando el sacrificio, pero eso tiene un coste mental.

En la práctica: silencia el trabajo al salir, planifica una rutina suave para la primera semana de septiembre y pide ayuda si el malestar persiste. Silenciar el trabajo a tiempo es una medida concreta. La calma no es un lujo. Los psicólogos insisten en que los futuros profesionales deberán tratar este estrés estival como algo más que un problema individual.

En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 🧠 ¿Qué dice el estudio? La ansiedad anticipatoria por volver al trabajo arranca en plenas vacaciones y boicotea el descanso.
  • 👥 ¿A quién afecta exactamente? Sobre todo a quienes dedican muchas horas al trabajo y carecen de fuentes de satisfacción alternativas.
  • ¿Qué puedes hacer al respecto? Dejar pasar los pensamientos intrusivos, silenciar el trabajo y volver a lo inmediato sin culpa.