El Rayo Vallecano, de exilio en Leganés: LaLiga rechaza aplazar y la afición boicotea

Butarque será el escenario del primer partido como local del Rayo, pero la afición franjirroja ya ha avisado: no viajará. La Plataforma ADRV protesta contra la gestión de Raúl Martín Presa.

El Rayo Vallecano vuelve al exilio en Butarque y su afición ya ha tomado una decisión: no aparecer. LaLiga y la Comunidad de Madrid mantienen la suspensión de Vallecas, así que el partido contra el Deportivo Alavés se jugará en Leganés con un ambiente enrarecido.

Un primer partido como local convertido en plantón

El equipo de Beñat San José afronta su primer partido como local de la temporada lejos de Vallecas. La Plataforma ADRV, que agrupa a la mayoría de peñas franjirrojas, ha confirmado que no se desplazará a Butarque. La protesta va cargada de mensaje: es contra la gestión del presidente Raúl Martín Presa. No es una decisión espontánea, sino la respuesta a una relación rota que viene de lejos.

La temporada pasada ya hubo un precedente sonoro. Para el derbi contra el Atlético de Madrid también tocó exiliarse a Leganés y solo 5.335 abonados de los más de doce mil que tiene el Rayo Vallecano acudieron a Butarque. El vacío de mañana se prevé similar. El estadio del Leganés será un hervidero de ausencias. No hay tregua ni ilusión, solo hartazgo.

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Jugar en Leganés no es solo perder la casa. Es renunciar a la identidad de un barrio obrero que convirtió su estadio en un fortín. La afición entiende el exilio como una derrota antes de saltar al césped, y por eso ha elegido no seguir al equipo en el arranque de la temporada.

La fractura entre presidencia y grada

El malestar no es solo por el traslado. La suspensión de Vallecas ha agravado un clima social que ya arrastraba tensión. La afición culpa a la directiva de no defender su estadio y de normalizar el exilio. Ni siquiera el primer partido de la temporada como local ha servido de tregua. El mensaje es claro: sin Vallecas, no hay afición.

La afición ha entendido que su única herramienta de presión es la ausencia, y la va a usar en el peor momento para la directiva.

Mientras tanto, el equipo intenta aislarse del ruido. El Rayo Vallecano viene de perder en la primera jornada contra el Sevilla con un penalti en contra en el tiempo añadido, y la defensa volvió a enseñar grietas. Son nueve goles encajados en cuatro amistosos de pretemporada. Una mochila pesada.

El estadio de Butarque acogerá un partido donde el foco no estará solo en el césped, sino en la grada vacía. El club ha intentado, sin éxito aparente, dar normalidad a una situación que la afición considera inaceptable.

Un Alavés crecido y un Rayo en reconstrucción

En lo deportivo, el Deportivo Alavés llega lanzado: 3-0 al Getafe en la primera jornada, con una actuación estelar de Mariano Díaz, que marcó un gol y repartió dos asistencias. El exfutbolista del Real Madrid se ha convertido en el termómetro del equipo babazorro. Lucas Boyé ya está recuperado, pero la competencia en la delantera es feroz. El Alavés, además, no tiene bajas sensibles salvo la de Facundo Garcés, sancionado por la FIFA.

El Rayo, en cambio, juega con una alineación condicionada. Beñat San José sigue sin lateral izquierdo puro tras las salidas de Pep Chavarría y Pacha Espino, así que Iván Balliu volverá a jugar a pierna cambiada. En ataque, el técnico vasco maneja tres opciones: Sergio Camello, Alemao o Randy Nteka. El once no está cerrado, y la decisión marcará el dibujo.

Ni LaLiga ni la Comunidad de Madrid han movido ficha para aplazar el partido. El Rayo asume que la prioridad es mantener el calendario, aunque el coste sea jugar en un estadio prestado. Eso sí, si el equipo suma la segunda derrota seguida, la crisis deportiva se sumará a la social y el ruido será insoportable.

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El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 Qué ha pasado: El Rayo jugará como local en Butarque tras mantenerse la suspensión de Vallecas.
  • 🔥 Por qué arde: La afición boicotea el partido como protesta contra la gestión de Raúl Martín Presa.
  • 📲 Lo que viene: El equipo necesita sumar ante un Alavés crecido para no acumular dos derrotas seguidas.