6Rolex Explorer Ref. 1016
El Rolex Explorer Ref. 1016 no es un reloj más en la historia de la firma: es la definición misma del modelo. Cuando en 1953 Rolex bautizó su reloj de herramienta como Explorer tras la conquista del Everest por Hillary y Norgay, sembró un linaje que esta referencia, fabricada de forma casi ininterrumpida desde 1960 hasta 1989, elevó a su forma más depurada. Durante tres décadas, el 1016 mantuvo intacta la esencia: caja Oyster de acero de 36 mm, esfera negra con numerales árabes 3-6-9 y bisel liso, sin concesiones a la complicación. Los coleccionistas lo consideran el Explorer más puro, el que mejor resume la filosofía funcional de la marca, y por eso su estética ha envejecido sin caducidad, con el atractivo añadido de los codiciados diales gilt de los primeros años o los matte posteriores, cuyas variantes (capítulo, punto de exclamación, tropical) se disputan hoy en subasta.
Como inversión, el 1016 es de las apuestas más sólidas del coleccionismo relojero. Según datos de 2024 recopilados por Bond Street Auctions, su precio medio en subasta rondó los 29.100 dólares, un 18% más que el año anterior, en un mercado general en plena corrección. Los ejemplares con dial gilt original y sin restaurar se mueven entre 25.000 y 80.000 dólares en Phillips y Christie's, y las piezas con procedencia de expedición multiplican la cifra: el reloj del explorador Graham Blyth, usado en la Antártida, se adjudicó por 37.500 francos suizos en 2013. La escasez de ejemplares honestos, sin esferas repintadas ni cajas pulidas en exceso, sostiene la demanda. Su elegancia contenida, que lo hace perfectamente usable a diario, refuerza un doble atractivo: el del objeto de deseo y el del activo que, pese a los vaivenes, sigue revalorizándose.
