Zapatero medió con Junts para intentar salvar los decretos de vivienda que afectan a miles de inquilinos

El expresidente contactó con la cúpula de Junts por WhatsApp, en coordinación con La Moncloa, cuando la negociación ya estaba rota. La formación de Puigdemont mantuvo su 'no' y dejó en el aire las medidas de alquiler de los decretos.

El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero medió con la cúpula de Junts para intentar salvar los decretos de vivienda del Gobierno. Lo hizo por WhatsApp, en coordinación con el Ejecutivo de Sánchez, según ha desvelado El Mundo. La respuesta fue clara: la decisión ya estaba tomada.

La jugada no funcionó. La formación de Carles Puigdemont se mantuvo firme en su 'no' a las dos normas, que ratificó en la ejecutiva del jueves por la tarde. Su rechazo deja en el aire medidas pensadas para miles de inquilinos, como el alargamiento de los contratos que terminan antes del 30 de junio de 2028.

La intervención que llegó cuando todo estaba decidido

Zapatero entró en escena cuando Junts ya había transmitido que su decisión era irrevocable. No participó en las reuniones previas entre ambas formaciones. Las fuentes que cita El Mundo describen su papel como una toma de temperatura: una aproximación para ver dónde estaban los temas insalvables. Preguntó si quedaba margen para reconducir el 'no'.

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La vía que eligió no es nueva. Zapatero ya había ejercido de interlocutor del Ejecutivo ante Junts durante la negociación de la Ley de Amnistía, la norma que acabó borrando los delitos del procés. Recurrió al WhatsApp, el canal que suele usar con el equipo de Puigdemont. Sus dirigentes lo llamaban 'el bombero que aparece cuando hay un incendio que el resto no puede solucionar'.

Qué cambia para los inquilinos con los decretos en el aire

Las dos normas del Gobierno incluían medidas dirigidas al mercado del alquiler. Entre ellas, el alargamiento de los contratos de arrendamiento que terminan antes del 30 de junio de 2028. Junts no solo rechazaba ese texto: su portavoz, Míriam Nogueras, puso sobre la mesa una alternativa propia que convertía esa prórroga en voluntaria.

La propuesta añadía bonificaciones fiscales, como una deducción en el IRPF por la compra de vivienda habitual. Son dos formas distintas de atacar el mismo problema: el Ejecutivo apostaba por alargar los contratos y el partido independentista, por la fiscalidad y por hacer voluntaria esa prórroga.

La mediación llegó cuando la ruptura entre Junts y el Gobierno ya era un hecho, y no cambió el sentido del voto anunciado.

Los dirigentes de Junts insistieron en que no era 'una ocurrencia' y que el asunto estaba 'decidido'. El Gobierno negó que los decretos incorporaran cuestiones nuevas, como sostenían desde el partido. El cruce de reproches desembocó en la ejecutiva del jueves.

De la amnistía a la vivienda: el mismo intermediario y otro incendio

El papel de Zapatero como puente con Junts tiene antecedentes. Durante la negociación de la amnistía, el expresidente se ganó la confianza de la cúpula independentista hasta convertirse en su interlocutor ante La Moncloa. Esa relación se enfrió tras la ruptura con el Ejecutivo y solo se retomó con mensajes sueltos, después de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea respaldara la ley de amnistía.

Sobre el proceso planea ahora una cita pendiente: el pronunciamiento del Tribunal Constitucional sobre la amnistía a Puigdemont. El Tribunal Supremo ya decidió que la norma no cubre la malversación que se le atribuye. Junts siempre exigió al PSOE que resolviera esa cuestión.

Con el 'no' de Junts sobre la mesa, el Ejecutivo afronta una votación decisiva sin uno de los socios que sostuvieron la investidura. Queda por ver si el Gobierno renegocia el texto, busca otros apoyos o deja caer las normas. La próxima cita en el Congreso marcará el rumbo de la legislatura.

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📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: El expresidente Zapatero medió con Junts en coordinación con el Gobierno para intentar salvar los decretos de vivienda, pero la formación independentista mantuvo su 'no'.
  • Por qué te importa: Los decretos incluían medidas de alquiler, como alargar los contratos que vencen antes del 30 de junio de 2028. Si no salen adelante, decaen.
  • A quién afecta: A los inquilinos que esperaban más protección en sus contratos y al conjunto de la política de vivienda del Ejecutivo.
  • Hacia dónde vamos: El Gobierno tendrá que renegociar los textos, buscar nuevos apoyos o dejar caer las normas. El Tribunal Constitucional tiene pendiente su decisión sobre Puigdemont.