Reconócelo, a ti también te pasan cosas raras con las patatas: ves la receta de patatas a la importancia de la abuela Felisa y te quedas embobado.
Qué tiene la receta de la abuela Felisa para enganchar a TikTok
La abuela Felisa, una cocinera de Castilla y León, se ha vuelto viral en TikTok sin inventar nada raro: ha rescatado un clásico de la cocina de toda la vida y lo ha bordado. Su truco, según cuenta Pepa López en Trendencias, está en no freír las patatas sin más. Las reboza, las pasa por huevo y las remata con una salsa de ajo y perejil que quita el sentido. La receta huele a casa de la abuela y eso, en TikTok, vale oro.
Para liarte lo justo necesitas: patatas grandes, sal, dos huevos, harina de trigo, aceite para freír, tres dientes de ajo, perejil, pan rústico, media cebolla, medio vaso de coñac, dos hojas de laurel y agua. Todo de andar por casa, que es parte del encanto.
El paso a paso para que te salga bien a la primera
Empieza pelando y cortando las patatas en rodajas gordas. Sálalas y déjalas reposar entre 5 y 10 minutos para que suelten el agua. Luego sécalas con papel. El truco está en el doble rebozado: harina y huevo. Bate los dos huevos, pasa cada rodaja por harina, luego por huevo y fríelas hasta que queden doradas. No te asustes si por dentro siguen crudas: se cocinarán después. Así de simple.
Mientras tanto, machaca en el mortero los tres dientes de ajo, el perejil y una rebanada de pan rústico previamente frito. Añade agua hasta conseguir una pasta homogénea. Después pica la media cebolla y póchala a fuego bajo en el aceite colado de freír las patatas (así no arrastra restos quemados). Cuando esté blandita, incorpora el coñac y medio vaso de agua.
Ahora viene el remate: añade el huevo batido que te sobre con un poco de agua y remueve sin parar. Cuando la salsa espese, suma la mezcla del mortero y las dos hojas de laurel. Deja que hierva para que se evapore el alcohol, añade otro vaso de agua, ajusta la sal y viértelo todo sobre las patatas. Tapa y cocina durante unos 20 minutos a fuego medio.
La clave no está en freír más, sino en el remate: la salsa de ajo y perejil convierte unas patatas decentes en un plato que no puedes parar de comer.
Por qué este plato de abuela le gana a cualquier receta moderna
Lo confieso: yo también he caído en la trampa del plato viral de turno y luego me he arrepentido. Con esta receta no pasa. Las patatas a la importancia son plato único disfrazado de guarnición. Llevan huevo, pan y hasta coñac, así que valen para una cena completa sin complicarse la vida. Y encima sale barato, que con el precio del aceite ya no es poca cosa.
Mi recomendación: haz doble cantidad. En serio. Mañana no querrás encender la cocina y con un huevo frito te montas un plato que ya lo quisiera cualquier restaurante de barrio.
💡 El truco del almendruco
Tiempo total: unos 45 minutos. Nivel de dificultad: fácil. Si te sobra salsa, no la tires: al día siguiente está incluso mejor sobre pan tostado.



