Uno de cada cuatro particulares ya compra un coche eléctrico. Entre las empresas, sin embargo, solo una de cada diez ha dado el paso a los cero emisiones. La brecha se ha agrandado en septiembre y dibuja un mercado de dos velocidades.
El fenómeno tiene una explicación clara para los expertos. Las ayudas del Plan Auto+ acaban de entrar en vigor, los modelos chinos más baratos llegan con fuerza y el precio de la gasolina sigue disparado. Con ese cóctel, el coche eléctrico resulta mucho más rentable para el bolsillo del particular.
Las cuentas, eso sí, no salen igual entre las compañías. Muchas aseguran que no cuentan con incentivos fiscales suficientes para dar el salto, así que siguen llenando sus flotas con vehículos de combustión o híbridos.
¿Qué ha pasado exactamente en el mercado?
Los datos son de Anfac, la patronal del automóvil. El año pasado las empresas compraron el 53,1% de los coches nuevos, frente al 46,9% que se quedaron los particulares. Es decir, las compañías concentran la mayoría de las matriculaciones del país.
Aun así, ese peso enorme no se traduce en electricidad. En septiembre, una de cada cuatro personas eligió un modelo cero emisiones, mientras que en el canal de empresa esa proporción se quedó en el 10%. La distancia entre ambos grupos no deja de crecer.
¿A quién afecta y por qué van a distinto ritmo?
El impacto se reparte entre dos colectivos muy distintos. Por un lado, las familias, y los conductores particulares, que han encontrado en las ayudas públicas y en los modelos asiáticos una puerta de entrada más asequible al eléctrico.
Mientras el particular encuentra ayudas y modelos asequibles, la empresa se topa con una fiscalidad que, según el sector, no acaba de compensar el cambio.
Por otro, las empresas, que gestionan flotas enteras y que, según los expertos, no siempre ven compensada la inversión. La falta de alicientes frena su cambio, mientras el particular avanza al ritmo que marcan las subvenciones y los precios.
No es un detalle menor. Las compañías compran más de la mitad de los coches nuevos vendidos en España, así que su paso al eléctrico condiciona la velocidad a la que baja la contaminación del parque móvil. El Plan Auto+ y los coches chinos baratos tiran del particular, pero el motor empresarial todavía va a medio gas.
La paradoja es doble. Las empresas son el canal que más coches mueve en España, pero son también el que menos se está electrificando. Esa combinación explica por qué el conjunto del mercado avanza más despacio de lo que cabría esperar solo con mirar a los particulares.
Qué viene ahora y qué conviene vigilar
El mercado eléctrico ha cambiado mucho en pocos años. Antes de la llegada de los modelos asiáticos y de los planes de ayuda, el coche cero emisiones era casi un objeto de lujo, reservado a bolsillos altos y a flotas con imagen verde. Hoy, en cambio, el particular lo ve como una opción real.
Ahora, el sector mira a las empresas. Si las compañías no aceleran, el objetivo de descarbonizar el parque móvil se quedará corto, porque son ellas las que concentran más de la mitad de las compras. Los fabricantes llevan tiempo reclamando un marco fiscal más atractivo y más incentivos para el eléctrico de empresa.
Queda por ver si las comunidades y el Gobierno mueven ficha en los próximos meses. Cualquier cambio en las ayudas o en la fiscalidad del vehículo de empresa podría alterar el equilibrio actual en cuestión de semanas.
Mientras llega o no esa reforma, el pulso sigue abierto. Los datos de los próximos meses dirán si el empujón del Plan Auto+ se consolida entre los particulares y si las empresas dejan de mirar de reojo al eléctrico. De momento, la distancia entre unos y otros es el dato que mejor explica el momento que vive el sector.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: Uno de cada cuatro particulares ya compra un coche eléctrico, frente a solo una de cada diez empresas.
- 👥 Quiénes son los afectados: Conductores particulares y compañías con flotas, que concentran más de la mitad de las compras.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Sin más incentivos fiscales, el ritmo de descarbonización del parque móvil podría frenarse.




