El truco del chef Denny Imbroisi para la salsa de tomate perfecta: no es la cocción, es mezclar variedades

El cocinero italiano detalla en Instagram las tres variedades de tomate que usa: una para el dulzor, otra para la textura y otra para el color. La receta completa, paso a paso, para que te salga a la primera.

Reconócelo, a ti también te ha pasado: la salsa de tomate casera te queda correcta, pero le falta ese punto italiano que no sabes de dónde sale. El chef Denny Imbroisi lo ha contado en Instagram y la clave no está en las horas de cocción, como nos repetían en casa, sino en mezclar variedades de tomate.

El secreto está en el tomate, no en el reloj

El italiano lo resume con una frase que es puro sentido común: el truco está en combinar tres tomates con perfiles distintos. Uno aporta el dulzor, otro la textura y otro el color. Para que no hagas malabares, él ya ha dejado lista de la compra: 300 gramos de tomates Datterino, 500 gramos de tomate Beefsteak y 500 gramos de tomates San Marzano. A eso se suman dos dientes de ajo, cuatro ramitas de albahaca, seis cucharadas de aceite de oliva, 60 gramos de queso Grana Padano, flor de sal y pimienta.

Si no encuentras Datterino, no te agobies. Los cherry pera cumplen de sobra; el Beefsteak se parece al corazón de buey de toda la vida y el San Marzano se cambia por un buen tomate pera. La clave no está en el reloj, sino en la mezcla de variedades, así que mantén la proporción y no te obsesiones con la pureza.

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El paso a paso para no complicarte la vida

Vamos a lo concreto. Primero corta los Datterino (o cherry) por la mitad para que suelten todo su azúcar durante la cocción. Colócalos en una fuente para horno con un diente de ajo sin pelar, un chorro de aceite y albahaca. Hornea 10 minutos a 190 °C. Mientras tanto, trocea el Beefsteak y el San Marzano y sofríelos en una sartén grande con el otro ajo, más albahaca y aceite. Tapa y cocina a fuego bajo otros 10 minutos hasta que estén tiernos.

Después retira los ajos y la albahaca de ambas preparaciones. Echa los tomates horneados a la sartén y machácalo todo con un tenedor o una varilla. ¿Te gusta la textura rústica? Déjala con trocitos. ¿La prefieres fina? Pásalo por la batidora un par de segundos.

El remate es lo que convierte la salsa en una cosa seria: añade el queso Grana Padano recién rallado, unas hojas de albahaca fresca y pimienta negra al gusto. Mezcla, prueba y rectifica de sal. Ya está lista para abrazar unos espaguetis.

La salsa de tomate perfecta no se consigue con más tiempo al fuego, sino mezclando variedades que aporten dulzor, textura y color.

Por qué este truco funciona de verdad (y cuándo saltártelo)

Lo que hace Imbroisi es aplicar lógica de cocina italiana sin aspavientos. Una sola variedad de tomate, por buena que sea, difícilmente da a la vez ese juego de dulzor, cuerpo y color que pide una salsa con alma. En cambio, la combinación de Datterino, Beefsteak y San Marzano resuelve la ecuación sin necesidad de eternizar la cocción. Es el mismo principio que usan muchas salsas de bote con calidades medias: mezclan concentrado con tomate triturado para compensar carencias. La diferencia es que en casa controlas la materia prima y no comes azúcares añadidos.

No te voy a mentir, la receta pide un poco de planificación: tres variedades, horno y sartén a la vez. Si estás en un lunes de pereza absoluta, sigues teniendo gratis el consejo de fondo: combina dos tomates que tengas a mano y juega con el asado de uno de ellos. Ese contraste entre el dulzor del horno y la frescura de la sartén es lo que te va a cambiar la salsa.

💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 30 minutos. Nivel de dificultad: fácil. Si quieres un punto más dulce, hornea los Datterino cinco minutos extra, pero no te pases o pierdes la frescura.