"No suban fotos de sus hijos a internet": La mitad de los padres y abuelos españoles publica fotos de menores en redes sociales y casi un tercio se acaba arrepintiendo

Los informes de Aldeas Infantiles SOS y Kaspersky muestran cómo una imagen de apariencia inocente puede servir para localizar a un niño, acabar manipulada con inteligencia artificial o dañar su relación con sus padres.

Una de cada cuatro familias españolas publica fotos de sus hijos en internet varias veces al año, mientras que en el conjunto de Europa la proporción es de una de cada cinco. Con esa diferencia, España es el país del continente donde más se practica el sharenting, palabra que une los términos ingleses 'share' (compartir) y 'parenting' (crianza) y que describe la costumbre de difundir en redes imágenes y datos de menores.

La cifra procede de EU Kids Online, una red europea de investigación creada en 2005 dentro del programa Safer Internet de la Comisión Europea. Su último estudio comparativo es de 2020, y Aldeas Infantiles SOS lo ha vuelto a poner sobre la mesa en 'Crecer en el escaparate digital', el informe que la organización presentó esta semana con la colaboración de juristas, psiquiatras, psicólogos y agentes de la Policía Nacional.

Los datos recientes indican que la costumbre sigue muy extendida. Una encuesta de Kaspersky realizada este año a 1.000 familias concluye que el 47 % de los padres y abuelos españoles publica fotos de sus hijos y nietos menores, y que el 65,3 % de esa exposición corresponde a la primera infancia, cuando el niño todavía no puede opinar. La mayor parte circula por WhatsApp (48,9 %), por delante de Facebook (24,5 %) e Instagram (22,8 %). Casi siempre se trata de canales privados, y eso da una falsa sensación de control.

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La motivación suele ser afectiva. Según EU Kids Online, el 95 % de los padres con hijos de entre 9 y 17 años comparte imágenes para mantener el contacto con familiares y amigos. Kaspersky desglosa las razones con más detalle. El 48,5 % quiere compartir momentos con los suyos, el 32,1 % guardar recuerdos y el 12,5 % sentirse más cerca de quienes viven lejos. La psicóloga sanitaria Mercedes Bermejo, especialista en infancia y adolescencia, añade otra lectura. "Cada vez se usa más la imagen de los hijos como una extensión del yo adulto de los padres", advierte en el informe de Aldeas.

MAYOR SEGURIDAD PARA LOS MENORES EN TIKTOK
Fuente: Freepik

Las familias saben que hay riesgos, pero actúan de otra manera. Aunque el 86,7 % de los progenitores teme que esas fotos acaben en manos de terceros, el 55,5 % publica imágenes en las que se ve con claridad la cara del menor. Solo el 44,5 % pixela el rostro o busca un ángulo que impida reconocer al niño. Y según EU Kids Online, apenas una de cada cuatro familias pide permiso a sus hijos antes de subir una foto.

La nota positiva es que solo el 4 % de los menores españoles ha sufrido algún daño por las imágenes compartidas, un porcentaje inferior al de la mayoría de países europeos. La socióloga Maialen Garmendia, directora de EU Kids Online, lo atribuye a la cultura familiar. "Tenemos una red familiar muy potente, con lazos más estrechos que en otros países. Las imágenes de los niños se comparten muchas veces en redes bastante fiables", explica. Garmendia añade que las niñas piden más que los niños que se publiquen fotos suyas, y también sufren más acoso en internet.

Las fotos aparentemente inocentes esconden muchos datos

Una foto del primer día de colegio con el uniforme, una tarta de cumpleaños "en su restaurante favorito" o un vídeo "en el parque al que vamos cada tarde" revelan mucho más de lo que parece. "Aparecen muchos datos que pueden usarse para geolocalizar a los menores", señala la jurista y criminóloga Beatriz Izquierdo. Muchas imágenes guardan además metadatos con la fecha, la hora y la ubicación GPS si no se borran antes de publicarlas. Herramientas de inteligencia artificial como Google Vision pueden deducir a partir de una sola foto la zona geográfica, el nivel socioeconómico o el estado de ánimo de quien aparece en ella.

El peligro más grave es que esas fotos acaben en manos de agresores sexuales. "En cualquier lugar online donde haya niños va a haber depredadores sexuales", afirma Eduardo Casas Herrer, subinspector del grupo de protección al menor de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional. No hace falta que las imágenes sean comprometidas. Un estudio del Instituto Universitario de Investigación en Criminología y Ciencias Penales de la Universidad de Valencia, citado en el informe, analizó material incautado a agresores y encontró que el 72 % de las fotos eran de "nivel 0", es decir, escenas cotidianas y no sexualizadas. Casas explica además que alrededor de una cuarta parte de quienes practican 'grooming' son menores de 18 años.

En cualquier lugar online donde haya niños va a haber depredadores sexuales

Eduardo Casas Herrer, subinspector del grupo de protección al menor de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional

Y es que, como hemos mencionado, la inteligencia artificial ha agravado el problema. Según la Internet Watch Foundation, el material de abuso sexual infantil generado con IA creció un 14 % en el último año. "Los pederastas no suelen contentarse con imágenes sintéticas creadas al 100 % con IA. Partiendo de una foto real, usan la IA para manipularla y convertirla en una imagen sexualizada", explica Casas. En Telegram hay bots que crean desnudos a partir de fotos reales, pero el agente considera más peligrosos los programas que se descargan en el propio ordenador. Su consejo a las familias es tajante: "No suban fotos de sus hijos a internet".

El psiquiatra Diego Figuera explica que el efecto cambia con la edad. En los primeros años, el riesgo es acumulativo, porque se va creando un archivo del niño sin que lo sepa. Entre los siete y los once años empiezan la incomodidad y el rechazo. En la adolescencia, esa exposición puede sentirse como una intromisión muy fuerte.

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custodia compartida menores
Una madre con su hija

Asimismo, el psiquiatra infantojuvenil Luis Miguel Rojo matiza que todavía no hay estudios sólidos que relacionen el sharenting con la salud mental, aunque sí se conocen los efectos de la sobreexposición. Esta es mayor en las cuentas de las llamadas 'instamamis'. Un estudio de la Universidad del País Vasco de 2022 concluyó que sus publicaciones con menores reciben de media un 41 % más de 'me gusta'. En otro análisis de 162 publicaciones de seis 'influencers' españolas, la periodista Nieves Torres encontró que el 61,7 % incluía a algún niño.

Los menores empiezan a reclamar el control de su imagen

Pero ojo, que los hijos ya están reaccionando a esto. Según otra encuesta de Kaspersky publicada en agosto, el 15 % de los menores españoles ha pedido a sus padres o abuelos que no les hagan o compartan más fotos, y el 9 % ha exigido que se borren las ya publicadas. En muchas casas todavía no se habla del tema, ya que el 19 % de las familias nunca ha comentado con sus hijos la posibilidad de eliminar imágenes antiguas y un 13 % tampoco les ha preguntado si quieren que se suban otras nuevas.

Los adultos no se ponen de acuerdo sobre quién debe decidir. El 38 % cree que los menores deben tener voz aunque sean pequeños, el 37 % piensa que depende de la edad y el 25 % considera que es una decisión solo de los mayores.

El arrepentimiento existe, pero pocas veces se traduce en algo si observamos que casi el 29 % de los padres que publican fotos de sus hijos lamenta haberlo hecho. La mitad de ellos (14 %) ha borrado parte del contenido y la otra mitad (15 %) no ha hecho nada. El 61 % no se arrepiente, aunque dice ser más prudente ahora, y el 10 % sigue publicando sin ninguna preocupación. Si sus hijos se lo pidieran, el 43 % borraría algunas fotos, el 40 % revisaría todo lo publicado y el 17 % no cambiaría nada. La huella digital de un menor comienza mucho antes de que pueda decidir sobre ella", resume Vanessa González, directora de Comunicación de Kaspersky Iberia.

Ley Kids fotos menores redes sociales

En España ninguna ley prohíbe de forma expresa a los padres publicar imágenes de sus hijos, pero la legislación sí marca límites. El artículo 18 de la Constitución protege el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen, y la Ley Orgánica 1/1996 de Protección Jurídica del Menor considera intromisión ilegítima cualquier uso de la imagen de un niño contrario a sus intereses, aunque haya consentimiento.

Publicar una foto se considera tratamiento de datos personales, y hasta los 14 años el consentimiento corresponde a quienes ejercen la patria potestad. Si los progenitores no se ponen de acuerdo, la abogada María Giraldez explica que decide un juez, siempre en función del interés superior del menor.

Hay, además, vías para reparar el daño. El artículo 94 de la Ley Orgánica de Protección de Datos obliga a las redes sociales a borrar "sin dilación" los datos subidos durante la minoría de edad cuando el afectado lo pide. La Agencia Española de Protección de Datos tiene también un canal prioritario que consigue retirar el contenido denunciado en menos de 72 horas en el 95 % de los casos.

Sigue sin existir una norma específica para los niños influencers, y la fiscal de Sala coordinadora de Menores, Teresa Gisbert, reclama que el proyecto de ley orgánica de protección de los menores en los entornos digitales, que el Congreso empezó a tramitar en 2025, se apruebe "lo más rápidamente posible". Mientras tanto, lo más seguro para un niño sigue siendo no aparecer en internet.