Hay platos que huelen a verano, a terraza y a caña bien fría. Las gambas al ajillo son, sin duda, uno de ellos. La periodista gastronómica Felicity Cloake acaba de publicar en The Guardian su particular homenaje a esta tapa imprescindible, y nosotros te traemos la receta completa, paso a paso, para que la prepares en casa en solo 15 minutos. ¿El resultado? Unas gambas jugosas, nadando en un aceite de ajo y guindilla que es puro vicio. Pan para mojar y poco más.
Felicity Cloake, conocida por su columna 'The Perfect...' que bucea en la esencia de los grandes platos, se ha propuesto rescatar esta receta que, según ella, evoca vacaciones soleadas y barras de tapeo. Su masterclass llega en pleno agosto, cuando una tapa rápida y sin horno sienta de maravilla. Aunque ella lo elige como antídoto para el final del verano, nosotros lo reivindicamos todo el año: es tan fácil que dan ganas de prepararlo cualquier noche que apetezca algo especial sin pasar horas en la cocina.
Lo mejor de esta receta es que no requiere técnica avanzada: solo buenas gambas, un aceite de calidad y el punto justo de fuego. El ajo se confita, la guindilla pica lo justo y el resultado es es un manjar que te hará repetir.

Ingredientes (para 4 personas como tapa)
- 500 g de gambas o langostinos frescos (mejor con cabeza, pero pelados si lo prefieres)
- 4 dientes de ajo
- 1-2 guindillas secas (o cayenas)
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Opcional: perejil fresco picado
Cómo preparar las gambas al ajillo paso a paso
- Pela las gambas dejando las colas si te gusta la presentación, o retira todas las cáscaras. Si usas langostinos, haz un pequeño corte longitudinal en el lomo para que se abran durante la cocción y suelten más sabor. Sécalas bien con papel de cocina para evitar salpicaduras.
- Pela los ajos y córtalos en láminas finas, no los piques demasiado: queremos que se confíen en el aceite y aporten perfume sin quemarse.
- En una cazuela de barro o sartén amplía (ideal si es de esas pequeñas de barro para tapas), calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade las láminas de ajo y la guindilla entera o partida, al gusto de picante. Remueve con cuidado hasta que los ajos empiecen a bailar y desprendan aroma, pero sin que cojan color fuerte: apenas un dorado pálido.
- Sube el fuego a medio-alto e incorpora las gambas. Saltea durante 2-3 minutos, moviendo la cazuela o con una cuchara de madera, hasta que las gambas cambien de color y estén brillantes, pero sin pasarse. La clave: que queden tiernas y jugosas, no chiclosas.
- Retira del fuego inmediatamente. Espolvorea con sal al gusto y, si te va, un poco de perejil fresco picado por encima. Sirve enseguida en la misma cazuela, bien caliente y chisporroteante, con pan del día para mojar en ese manjar de aceite rojizo.
El arte de la tapa no necesita más que un buen puñado de gambas, ajo generoso y el chisporroteo justo; lo difícil es dejar de mojar pan.
Trucos para que salgan perfectas
- Calidad antes que cantidad: usa gambas de buen tamaño, frescas o congeladas de calidad. Descongélalas lentamente en la nevera.
- El aceite: un AOVE afrutado marca la diferencia, pero que no tenga demasiado sabor amargo.
- Fuego justo: el secreto está en que los ajos no se quemen; si se doran demasiado, amargarán. Si ves que se tuestan rápido, baja el fuego y añade las gambas sin dilación.
- Si sobra (cosa rara), el aceite perfumado aguanta en un bote de cristal en la nevera y sirve para otras recetas.
Sirve las gambas con un buen pan de hogaza, crujiente y con miga, para que absorba el aceite. Una copa de vino blanco bien frío o una cerveza completan el cuadro. Y si quieres darle un toque extra, exprime unas gotas de limón en el plato justo antes de comer.
🍽️ La ficha de la receta
- 🍴 Plato: Gambas al ajillo
- 👥 Raciones: 4 como tapa, 2 como entrante
- ⏱️ Tiempo: 15 minutos
- 📊 Dificultad: Fácil



