No te pierdas el cuadro inédito de María Blanchard que el Museo del Prado incorpora a su colección

Un retrato familiar pintado en 1911 se suma a los fondos de la gran pinacoteca tras más de un siglo de custodia privada. La donación es un paso más en la recuperación del legado de la gran pintora cubista.

El Museo del Prado acaba de sumar a sus fondos una joya que ha permanecido oculta durante más de un siglo. 'El retrato de Regina', un cuadro inédito de María Blanchard, retrata a la sobrina de la artista con apenas cinco años en una escena cotidiana de 1911. La donación, impulsada por los herederos de la pintora tras el fallecimiento de la última portadora directa, convierte esta obra en la segunda de Blanchard que atesora el Prado, junto a 'La boulonnaise', adquirida en 2021.

La pieza, sin firmar pero sobradamente autentificada, muestra a Regina, hija de Aurelia —hermana de María—, posando con un vestido blanco en un entorno doméstico. Refleja la etapa previa al cubismo que Blanchard adoptaría poco después en París, cuando se convirtió en la primera mujer española en abrazar de forma sistemática ese lenguaje pictórico.

Un retrato con historia

“Se pasaba el día pintando en la Alhambra”, escribiría décadas después la propia Regina en una carta fechada en 1976. Durante aquel verano de 1911, María Blanchard se alojó en Granada antes de instalarse definitivamente en Francia. La tía combinaba sus jornadas frente a los monumentos con sesiones domésticas en las que retrataba a la pequeña con paciencia y ternura. Los días y detalles, según la nieta, quedaron grabados como si fueran ayer.

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El testimonio de Regina, recuperado por la galería Biosca en los años setenta, ilumina la entrañable relación entre ambas. La niña recordaba con nitidez las sesiones y el carácter dulce de una María que, ajena a las burlas por su físico, volcaba su sensibilidad en cada trazo. El cuadro viajó después de mano en mano por casas familiares de Madrid, Granada y Lugo, resistiendo silenciosamente el paso del tiempo.

Aunque el retrato carece de firma, los descendientes nunca dudaron de su autoría. La obra ya había sido expuesta en el Museo Picasso de Málaga en 2024, lo que acreditó su calidad y allanó el camino para la donación.

Aurelia, la hermana de María y madre de Regina, fue una figura clave en la preservación de la memoria emocional de la artista. Número uno de la Escuela Superior del Magisterio, admirada por Besteiro y asesinada en Valladolid en 1936, guardó cartas y recuerdos que hoy permiten reconstruir aquel verano granadino. La pequeña Regina, reencontrada con su tía en París cuando tenía 18 años, atesoró una imagen de una mujer dulce y generosa, muy distinta a la leyenda de artista atormentada.

Detrás de cada obra rescatada hay una historia de afecto, memoria y justicia artística.

La portavoz de los sobrinos nietos relata que su madre les había pedido que hicieran algo con la obra. Tras la muerte de la hermana pequeña, los hermanos barajaron opciones como el Reina Sofía o el Picasso de Barcelona, pero el estilo figurativo del lienzo inclinó la balanza hacia el Prado. “Recuerdo que de manera espontánea una de mis hermanas y yo dijimos casi a la vez: ‘Yo quisiera verlo en el Prado’. Como niños pequeños que sueñan con algo inalcanzable”, explica. El contacto se inició con un mensaje por LinkedIn y, tras semanas de espera, la institución respondió con entusiasmo.

La pionera que el cubismo necesitaba

María Blanchard nació en Santander en 1881 con una cifoscoliosis congénita que le provocó burlas durante su infancia en Salamanca y Madrid. Sin embargo, encontró en el arte un refugio y un motor. Tras formarse en París en las academias Vitti y María Vassilief, llegó a compartir piso con Diego Rivera y se sumergió en el círculo cubista. Adoptó el apellido materno para desmarcarse de su familia acomodada y se construyó una identidad visual inconfundible: pelo corto a lo Colón y una gran gola a lo Pierrot con la que disimulaba su espalda.

A pesar de que su talento fue reconocido en vida, la tuberculosis truncó su carrera en 1932, cuando solo tenía 51 años. Su figura quedó eclipsada por nombres masculinos como Picasso, Juan Gris o Salvador Dalí, pero en las últimas décadas museos e historiadores están devolviéndola al lugar que merece. Con 'El retrato de Regina', que se une a 'La boulonnaise', el Prado refuerza su compromiso con esa recuperación.

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Un impulso necesario para las mujeres artistas

La donación no es un gesto aislado. El ingreso de obras de creadoras como Blanchard responde a una política deliberada de la pinacoteca por ampliar la representación femenina en su colección, históricamente dominada por varones. La llegada de este retrato, además, difumina los antiguos límites cronológicos con el Reina Sofía. La resolución de 2016 y los cambios normativos posteriores aclararon que las obras anteriores al nacimiento de Picasso (1881) pertenecían al Prado, mientras que las posteriores iban al Reina Sofía. 'El retrato de Regina', fechado en 1911, encaja en ambos discursos, lo que demuestra lo artificial de ciertas fronteras y enriquece el diálogo entre ambos museos.

Con esta incorporación, la pintura cobra nueva vida: de un recuerdo familiar a una obra de museo, abierta a la mirada de cualquier visitante que cruce las puertas del Prado. La emoción de los herederos al ver cumplido su sueño infantil no tiene precio. Un final feliz para un viaje centenario.

Ficha técnica

  • Título: El retrato de Regina
  • Autor o autora: María Blanchard
  • Qué puedes ver: Un lienzo costumbrista que retrata a la sobrina de la artista con cinco años, pintado en Granada en 1911, sin firma pero autentificado por la familia.
  • Recinto y ciudad: Museo del Prado, Madrid