Ácaros en las pestañas: suena a película de terror, pero es más común de lo que crees, sobre todo si llevas extensiones. Un estudio reciente ha puesto cifras a un problema que muchas usuarias no se imaginan.
El hallazgo no está en la técnica de colocación, sino en un inquilino diminuto que ya vivía en tu piel antes de que te pusieras una sola pestaña postiza: el Demodex folliculorum. Son ácaros que conviven con la mayoría de personas sin dar guerra, pero que se pueden descontrolar cuando acumulas restos en la base de las pestañas.
Demodex, el inquilino que ya vivía en tus pestañas antes de las extensiones
La investigación, presentada por la Universidad Médica Nacional Conmemorativa Pirogov de Ucrania, arrancó con 345 mujeres de entre 16 y 28 años. Casi una cuarta parte se había puesto extensiones alguna vez, y más de la mitad se las pone cada tres o cuatro semanas. El 47,6% reconoció molestias, enrojecimiento, lagrimeo o picor después del procedimiento.
Entre las que se habían puesto extensiones al menos diez veces, los investigadores usaron una meibografía para mirar las glándulas de Meibomio a través de los párpados. El 85% presentaba signos de disfunción de estas glándulas, que producen una sustancia aceitosa para evitar que los ojos se resequen.
Al examinar muestras de pestañas de 25 usuarias habituales con un microscopio, encontraron Demodex folliculorum en todas menos en una. En 18 de ellas había signos de irritación cutánea, como picor, rojez, hinchazón o descamación alrededor de los párpados.
La mayoría de las usuarias habituales tiene Demodex en las pestañas, y el problema se dispara cuando falla la limpieza del borde de los párpados.
La higiene palpebral, el giro que nadie te cuenta
Aquí empieza lo bueno. La doctora Tetiana Zhmud, autora del trabajo, lo deja claro: sus hallazgos no piden renunciar a las extensiones, pero sí limpiar los párpados dos veces al día con un gel hipoalergénico sin conservantes y un cepillo limpiador de pestañas. Eso, y consultar si aparecen síntomas, puede marcar la diferencia.
Los síntomas se confunden con alergia: párpados rojos o hinchados, picor, sensación de arenilla, sequedad ocular y legañas o costras alrededor de la raíz. Si te despiertas con los párpados pegados, no lo normalices.
La higiene palpebral ayuda a retirar restos y secreciones que se acumulan alrededor de las pestañas y reduce el riesgo de blefaritis. Eso sí, sin frotar agresivamente ni aplicar productos que no están indicados cerca del ojo.
Mito vs. realidad: la culpa no es de las extensiones, es del descuido
¿Es culpa de la técnica? No exactamente. En personas con infestación confirmada de Demodex, se valora incluso un tratamiento antiparasitario, pero el estudio reconoce una limitación clara: no comparó a estas usuarias con mujeres que nunca se habían puesto extensiones.
Aun así, la lógica es contundente. Las extensiones dificultan la limpieza del borde de los párpados y de la base de las pestañas, y esa acumulación favorece la proliferación de ácaros. La higiene palpebral es la clave. Si te pones extensiones, que te las pongan de manera informada. Así de simple.
🧠 Para soltarlo en la cena
El resumen: tus pestañas postizas conviven con ácaros si no limpias párpados.



