Este año ha sido Ferrán Torres el protagonista del Mundial que ha conquistado España, pero fue Andrés Iniesta quien nos dio la primera Copa del Mundo en Johannesburgo un 11 de julio de 2010 con un gol que cambió la historia del fútbol de este país. Dieciséis años después, el héroe de Sudáfrica acumula tantas líneas de negocio como sombras sobre su trayectoria empresarial. La leyenda del manchego no se discute en lo deportivo, pero fuera del césped el relato se vuelve bastante más incómodo.
Poco después de colgar las botas en octubre de 2024, Iniesta se lanzó a consolidar un entramado empresarial que llevaba más de dos décadas construyendo. La sociedad familiar Maresyterey, creada en 2001 y con sede en Fuentealbilla, es la piedra angular de todo el grupo. Bajo el paraguas de esta empresa, que llegó a gestionar los derechos de imagen del futbolista con ingresos de hasta 23 millones de euros anuales, se articulan las tres grandes patas de su actividad económica: el negocio inmobiliario, las inversiones financieras y el sector vinícola.
Las cifras de Maresyterey hablan de activos superiores a los 90 millones de euros y de inversiones inmobiliarias valoradas en cerca de 28 millones, según datos del Registro Mercantil. Las participaciones en fondos de inversión, bonos y acciones de empresas cotizadas completaron en 2021 un rendimiento de casi 1,6 millones de euros por revalorización y más de medio millón en dividendos.
Pero donde Iniesta quiso dejar su impronta más personal fue en el vino. Bodega Iniesta, inaugurada en 2010 en su pueblo natal, se presentó como un proyecto con alma y raíces. La realidad contable, sin embargo, ha sido mucho menos romántica. Desde su fundación, la bodega ha acumulado pérdidas que superan los cuatro millones de euros, con un solo ejercicio en positivo —2022, cuando arrojó un beneficio modesto de 138.708 euros—. Los números rojos volvieron en 2023, con unas pérdidas de 171.100 euros. El peor año fue 2019, cuando el agujero rozó los 760.000 euros.

Para mantenerla a flote, Maresyterey ha ido inyectando créditos que ya suman más de seis millones de euros. Pese a estos resultados, el manchego no ha dado señales de querer abandonar un negocio que, más que rentable, parece sostener por cuestión sentimental.
La amonestación de la CNMV y el negocio de las criptomonedas
Pero fue noviembre de 2021 el momento que nos dejó uno de los episodios más cuestionables de Iniesta en el terreno comercial. El futbolista publicó en su cuenta de Twitter —hoy X— una imagen promocional de la plataforma Binance acompañada del mensaje "estoy aprendiendo cómo empezar con las criptomonedas". El tuit, marcado con el hashtag #BinanceForAll, llegó a sus más de 25 millones de seguidores sin ninguna advertencia sobre los riesgos asociados a los criptoactivos.
La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) no tardó en responder públicamente, recordándole que los criptoactivos son productos no regulados con riesgos relevantes e instándole a leer el comunicado que el organismo y el Banco de España habían publicado meses antes alertando de la extrema volatilidad, la complejidad y la falta de transparencia de estas inversiones.
La amonestación a Iniesta formó parte de una oleada de campañas en las que plataformas como Binance fichaban a deportistas de élite —James Rodríguez y Luis Suárez fueron otros de los elegidos— para dar credibilidad a un sector que en aquel momento carecía de marco regulatorio en la Unión Europea. El presidente de la CNMV, Rodrigo Buenaventura, venía advirtiendo durante meses de que ciertos influencers realizaban recomendaciones de inversión disparatadas en redes sociales.
Que una figura con la autoridad moral de Iniesta prestara su imagen para promocionar productos especulativos ante millones de personas resultaba particularmente grave, porque su perfil de deportista ejemplar podía generar una falsa sensación de seguridad entre inversores sin conocimientos financieros.
Iniesta no se pronunció públicamente sobre la amonestación.
La carrera de Iniesta, vinculada al sportswashing
La última etapa de Iniesta como jugador profesional transcurrió, precisamente, en Emiratos Árabes Unidos, un país señalado reiteradamente por Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos como uno de los principales exponentes del sportswashing a nivel global. El fichaje por el Emirates Club de Ras Al Khaimah en agosto de 2023 le convirtió en una más de las estrellas que han aceptado cerrar su carrera en ligas del Golfo, contribuyendo a normalizar la imagen internacional de regímenes autoritarios a través del deporte.
Emiratos Árabes Unidos mantiene un historial documentado de detenciones arbitrarias, supresión de la libertad de expresión y ejecuciones, según los informes de los principales organismos internacionales.
La experiencia deportiva en el Emirates Club no fue precisamente gloriosa. El equipo sumó once derrotas consecutivas durante la temporada y acabó descendiendo a segunda división. Pero Iniesta no se marchó del país. Tras anunciar su retirada, fijó su residencia en Dubái, desde donde coordina gran parte de sus operaciones empresariales. Y en junio de 2026 dio un paso más al aceptar el cargo de entrenador del Gulf United FC, un club de la segunda división emiratí con sede en Dubái. El manchego sigue, por tanto, profundamente vinculado a un ecosistema deportivo que funciona como herramienta de blanqueamiento reputacional para las monarquías del Golfo.
Iniesta ha tenido vínculos con Emiratos Árabes Unidos, Dubái o Israel a través del deporte y la publicidad
El otro gran movimiento empresarial de Iniesta que roza el terreno del sportswashing llegó por el ciclismo profesional. En noviembre de 2025, la agencia Never Say Never (NSN), cofundada por Iniesta junto a Joel Borràs, adquirió la estructura del Israel-Premier Tech, un equipo WorldTour que había sido objeto de intensas protestas propalestinas durante la Vuelta a España de ese mismo año. El equipo estaba vinculado al empresario canadiense-israelí Sylvan Adams, considerado un firme defensor de la política del gobierno de Benjamin Netanyahu respecto a Gaza, y varios ciclistas habían roto sus contratos invocando objeciones personales ante lo que organismos internacionales han calificado de genocidio.

La compra por parte de NSN permitió rebautizar la estructura como NSN Cycling Team, con licencia suiza y sede operativa en Barcelona y Girona, y supuso un lavado de imagen que muchos en el pelotón recibieron con alivio, pero que también generó preguntas sobre si Iniesta había comprado un activo contaminado a precio de oportunidad.
En cualquier caso, si nos olvidamos de las bodegas y el ciclismo, el tejido empresarial de Iniesta incluye la firma de calzado deportivo Mikakus, fundada junto a su esposa Anna Ortiz y orientada especialmente al mercado japonés; la marca de equipamiento futbolístico Capitten; y la propia agencia NSN, que facturó cerca de 40 millones de euros en 2024 y emplea a más de 80 personas en oficinas de Barcelona, Madrid, Tokio, Ciudad de México y Dubái.
NSN se ha diversificado desde la representación de futbolistas y el marketing deportivo hasta la producción audiovisual, los eSports y la organización de eventos culturales. La agencia también adquirió en 2022 una participación mayoritaria en el Helsingør FC danés, completando así una cartera de activos deportivos con presencia en tres continentes.
Pero aquí tampoco todo le ha salido a Iniesta según lo previsto. La filial latinoamericana de NSN se ha visto envuelta en una reclamación de 600.000 euros en Perú por el supuesto incumplimiento de un contrato relacionado con la organización de eventos deportivos y musicales. Fuentes de la empresa aseguran que la matriz española se considera parte perjudicada y que Iniesta no está implicado directamente, pero el episodio ilustra los riesgos de una expansión internacional acelerada.
La frustrada incorporación del manchego como director deportivo de la selección de Marruecos, en marzo de 2026, añadió otro capítulo singular a esta etapa posfutbolística. La Federación Real Marroquí de Fútbol llegó a preparar un comunicado oficial anunciando su fichaje, pero las negociaciones se rompieron por desencuentros contractuales sobre cláusulas de salida, autonomía real y plazos ligados al Mundial 2026.
La prensa especializada alertó de que el propio rey Mohamed VI habría vetado tanto a Iniesta como a Xavi Hernández, determinando que la selección marroquí debía mantener a un compatriota al frente del proyecto deportivo. El episodio dejó a la federación en una situación comprometida y a Iniesta con otro acuerdo colgando de un hilo, en este caso con un país rival de España de cara a albergar la final del próximo Mundial 2030.
Que en los negocios no le haya ido bien puede explicar que actualmente le veamos en multitud de actos publicitarios. Quién no se ha cansado de su cara en el anuncio de Cervezas Victoria durante este Mundial 2026... sin olvidar de que puedes ver su imagen en, por ejemplo, Decathlon. Incluso el año pasado presentó el libro 'La mente también juega'.
Y es que, con un patrimonio estimado en torno a los 120 millones de euros, el autor del gol más importante de la historia del fútbol español se ha convertido en un empresario con intereses repartidos por medio mundo, algunos moralmente muy cuestionables. Desde luego, su imagen pública ya no puede sostenerse únicamente sobre el recuerdo de aquel disparo en el Soccer City de Johannesburgo.




