La jornada laboral de 40 horas sigue vigente: qué puede exigirte tu empresa y cómo defender tu horario

El proyecto de ley para bajar la jornada a 37,5 horas fue devuelto por el Congreso en septiembre de 2025. La jornada máxima sigue en 40 horas semanales, aunque hay supuestos en los que la empresa puede exigir horas extra.

Si esperabas que la jornada de 37,5 horas llegara este septiembre, no. El proyecto de ley quedó devuelto en el Congreso en septiembre de 2025 y la jornada máxima ordinaria sigue en 40 horas semanales. La pregunta ya no es cuánto vas a trabajar menos, sino qué puede exigirte tu empresa mientras tanto.

El Estatuto de los Trabajadores fija esa jornada máxima de 40 horas semanales de trabajo efectivo como promedio en cómputo anual (el promedio calculado a lo largo del año, no semana a semana). Eso implica que puede haber semanas con más horas y otras con menos, siempre que la media no supere ese tope.

La jornada de 37,5 horas no es ley (y tardará en serlo)

La propuesta del Gobierno era reducir la jornada máxima a 37,5 horas semanales sin tocar el sueldo. Muchos la vieron con buenos ojos para conciliar mejor la vida laboral y la personal. Pero el proyecto de ley fue devuelto por el Congreso en septiembre de 2025 y no salió adelante. A día de hoy, la reducción no está en vigor ni tiene una fecha cerrada para volver a intentarlo.

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Mientras tanto, la realidad en bastantes empresas sigue siendo otra: cambios de turno, disponibilidad fuera de horario y horas extra que se acumulan. Y aquí viene la parte que conviene leer dos veces: no siempre es ilegal que la empresa te pida quedarte más tiempo.

Cuándo puede tu empresa obligarte a hacer horas extra

La regla general del artículo 35 del Estatuto de los Trabajadores dice que las horas extraordinarias son voluntarias. Pero el artículo 35.4 abre una puerta importante: las horas extra dejan de ser voluntarias si están pactadas en tu contrato o en tu convenio colectivo (el acuerdo entre sindicatos y empresarios de tu sector o empresa), siempre dentro de los límites legales.

Y hay otro matiz que pocos miran. El artículo 35.3 excluye del cómputo de horas extra las realizadas para prevenir o reparar siniestros y otros daños extraordinarios y urgentes. En cristiano: si hay una avería seria, un accidente o una emergencia, esas horas no cuentan dentro del límite habitual de 80 horas anuales.

La jornada de 37,5 horas naufragó y la de 40 sigue en pie, pero tu contrato y tu convenio deciden más que el debate público.

Por si fuera poco, el artículo 35.2 fija un tope de 80 horas extraordinarias al año. Pero tampoco computan las horas que se compensan con descanso dentro de los cuatro meses siguientes a su realización. En cristiano: puedes acumular más horas si la empresa las compensa con tiempo libre.

Cómo defender tu horario sin jugártela

Primero, mira tu contrato. Si no hay ninguna cláusula sobre horas extraordinarias obligatorias, la regla general manda: tu empresa no puede obligarte a hacer horas extra contra tu voluntad. Lo mismo aplica si tu convenio colectivo no las regula de forma expresa.

Segundo, controla cómo se compensan. La ley permite pagar las horas extra en dinero, nunca por debajo del valor de la hora ordinaria, o sustituirlas por tiempo de descanso equivalente. Si no hay pacto, se entiende que se compensan con descanso dentro de los cuatro meses siguientes.

Tercero, guarda registro. Días, horas, motivo y testigos. Si te exigen horas sin pacto válido o se saltan los límites, eso se puede reclamar por inspección o por vía judicial. La costumbre de la oficina no sustituye a la ley, y la empresa es quien debe probar que el pacto existe.

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La lección práctica del bloqueo es que la discusión sobre la reducción de jornada se jugará en los convenios y en los contratos, no en los titulares. Quien quiera defender su horario hoy necesita leer dos documentos aburridos y decisivos: su contrato y su convenio colectivo.

El precedente de la devolución de septiembre de 2025 pesa más de lo que parece. El proyecto de 37,5 horas no tropezó con la economía, sino con la aritmética parlamentaria y la letra pequeña de los convenios. Y ahí está el meollo: cualquier reducción futura dependerá de acuerdos que se negocian sector a sector. Lo que no ha cambiado es la base legal: 40 horas semanales, 80 horas extra como máximo y reglas claras sobre cuándo una hora extra deja de ser voluntaria. Eso sí, conviene revisar cualquier comunicado interno de la empresa, porque los pactos que sí te obligan suelen esconderse en documentos que casi nadie relee después de firmar.

En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)

  • 💸 ¿Qué ha cambiado? La jornada de 37,5 horas no es ley; el proyecto se devolvió en septiembre de 2025 y sigue en 40 horas semanales.
  • 👥 ¿A quién afecta exactamente? A cualquier persona asalariada, sobre todo si su contrato o convenio pacta horas extra obligatorias y situaciones de emergencia.
  • ¿Qué puedes hacer al respecto? Revisa tu contrato y tu convenio, calcula tus horas extra y reclama si te exigen más allá de lo pactado.