Si hay un líder internacional que ha unido a la ultraderecha europea ese es Donald Trump. Pero hoy, Santiago Abascal ha decidido plantar cara. Por primera vez, el líder de Vox ha criticado públicamente al presidente de Estados Unidos. La razón: los constantes ataques de Trump a Giorgia Meloni, primera ministra italiana y aliada de Vox.
La chispa saltó con un mensaje de Trump en Truth Social. El presidente estadounidense publicó una imagen de Meloni con el texto “Se necesita una orden de alejamiento”. Una burla que molestó en Roma y que forzó al líder de Vox a tomar partido.
En una entrevista en Telecinco, Abascal fue claro: “Trump se equivoca”. Pero no fue un ajuste de cuentas aislado. El dirigente defendió que los aliádos “deben verse como tal, no como vasallos”, dejando entrever que el magnate republicano está cruzando una línea peligrosa.
La respuesta de Abascal: “Los aliados no son vasallos”
Abascal calificó a Meloni de “amiga y aliada” y reiteró su “respeto y apoyo” incondicional. Eso sí, no dudó en marcar diferencias con Trump: “Yo creo que sería muy bueno que los aliados vean a los aliados como aliados y no como vasallos”, repitió.
La portavoz parlamentaria de Vox, Pepa Rodríguez de Millán, fue más allá. “En la OTAN no hay jerarquías, todos los Estados miembros tienen el mismo estatus”, subrayó. Toda una declaración de principios justo antes de la cumbre en Ankara.
La crítica de Abascal marca un punto de inflexión, pero no rompe su alianza con Trump, quien sigue siendo un referente para Vox.
Este miércoles arranca la cumbre de la OTAN en Ankara, el primer escenario donde se pondrá a prueba la nueva dinámica. Los líderes aliados observarán si Trump modera su discurso o si la crítica de Abascal tensa aún más las relaciones transatlánticas.
La disidencia, sin embargo, tiene sus límites. Abascal matizó que su postura respecto al presidente estadounidense “no ha cambiado”. Vox sigue coincidiendo “en muchísimas cosas” con Trump y con Meloni, aunque en otras no, porque los intereses nacionales de cada país difieren.
Entre la lealtad a Trump y la defensa de Meloni: un precedente incómodo
El episodio recuerda a otras tensiones dentro del bloque ultraderechista. En 2025, el partido alemán AfD ya tuvo roces con Le Pen por la política migratoria. La paradoja es evidente: nacionalismos que chocan cuando se miran al espejo.
El choque expone una realidad incómoda para estos partidos: su defensa de la soberanía nacional les impide aceptar órdenes de un líder extranjero, aunque sea un aliado ideológico. Y Trump, que espera lealtades inquebrantables, podría tomárselo como una afrenta.
Para Vox, el tira y afloja es doble: defiende una Europa soberana sin aceptar la tutela de Washington ni de Bruselas. Pero al mismo tiempo necesita el paraguas de Trump para contrarrestar al establishment comunitario. El equilibrio es frágil y el ataque a Meloni lo ha puesto a prueba.
Rodríguez de Millán aprovechó para cargar contra el Gobierno español. Aseguró que España no recuperará su lugar en la OTAN hasta que se “eche a este Gobierno”, al que acusó de tomar decisiones discrecionales como el giro sobre el Sáhara. Meloni, en cambio, es para Vox “el ejemplo a seguir” para recuperar la prosperidad de Occidente.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: Santiago Abascal ha criticado a Donald Trump por primera vez por sus ataques a Giorgia Meloni.
- Por qué te importa: Muestra las fisuras en la alianza ultraderechista y el difícil equilibrio de Vox entre su lealtad a Trump y su defensa de la soberanía nacional.
- A quién afecta: A la política exterior española, a la imagen de Vox como partido anti-establishment y a la relación con Italia y Estados Unidos.
- Hacia dónde vamos: La cumbre de la OTAN en Ankara medirá si el choque escala, mientras Trump podría responder en redes sociales.



