El hallazgo artístico en Madrid que recupera dos retratos perdidos de la bailarina Àurea de Sarrà

Un coleccionista encontró por 75 euros dos pasteles de 1943 en El Rastro. Las obras, firmadas por Antonio Solís Ávila, retratan a una figura clave del arte del siglo XX y a su marido, el crítico José Francés.

Un paseo por El Rastro de Madrid puede deparar historias que parecen sacadas de una novela. Esta vez, un coleccionista con ojo clínico se topó con dos retratos al pastel de 1943 que llevaban décadas en el olvido. Por solo 75 euros, rescató del anonimato a una de las parejas más influyentes de la cultura española del siglo XX.

José Ramón González historiador del arte y activista cultural, recorre cada fin de semana los puestos del mercado madrileño en busca de tesoros artísticos perdidos. No lo hace por afán de lucro. Como él mismo explica, su motivación es «recuperar patrimonio y hacer justicia poética». Y en una de sus últimas visitas, en una tienda donde no pensaba encontrar nada, halló dos obras que devuelven la memoria de una bailarina fascinante.

El Rastro, escenario de un hallazgo inesperado

Los dos retratos estaban apoyados en un rincón, cerca de la puerta. Uno mostraba a Àurea de Sarrà, bailarina y mecenas; el otro, a su marido, el crítico de arte José Francés. Ambos aparecían firmados por Antonio Solís Ávila, un nombre de peso en la pintura del siglo XX. González los compró de inmediato. Pagó 75 euros por las dos piezas. «No tenían ni idea de qué me estaban vendiendo», confiesa.

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Las obras, dedicadas y firmadas, reflejan la maestría de Solís Ávila en el retrato al pastel. Las texturas de los tejidos, la expresión contenida de los personajes y la sutileza del color hablan de un artista en plena madurez. En el reverso de los cuadros, una anotación manuscrita confirmaba su procedencia: la dirección de la casa madrileña que la pareja habitó en el barrio de Almagro.

El pintor extremeño Antonio Solís Ávila obtuvo la Medalla Nacional de Bellas Artes y fue el dibujante más prestigioso del diario ABC y de la revista Blanco y Negro. Sus obras forman parte de las colecciones del Congreso de los Diputados. Los retratos del 43 capturan no solo el parecido físico, sino el carácter de dos personalidades magnéticas del mundo del arte.

La fascinante historia de la bailarina y su colección

Àurea de Sarrà fue mucho más que una bailarina. Vinculada a l'Empordà, su vida se cruzó con la de José Francés, un crítico de arte todopoderoso a mediados del siglo XX. «Las carreras de los artistas emergentes dependían de él. Si él te elevaba a los altares, ya tenías derecho a tener una carrera, pero si te quería hundir, lo hacía hasta el fondo», explica González. Ese poder le granjeó una colección privada que hoy se considera una de las más importantes de la época.

Encontrar estos retratos en un rincón de El Rastro es como recuperar un capítulo entero de la historia cultural que parecía borrado.

La pareja atesoró cientos de obras, muchas de ellas regalos de artistas que buscaban el favor del crítico. Como señala el historiador, un 90% de esa colección nunca fue catalogada. La casa que ocuparon en el madrileño barrio de Almagro —entonces calle General Goded 19— se convirtió en «una especie de museo barroco con todas las paredes cubiertas de obras de arte». Tras la muerte de Francés en 1964, Àurea se llevó todo el acervo a la torre modernista Sarrà en Arenys d'Empordà. Allí permaneció hasta que, con los años, la colección se dispersó y muchas piezas acabaron en mercadillos sin que nadie registrara su valor.

Rescatar el patrimonio: una misión personal

José Ramón González no es un recién llegado a estas recuperaciones. Ya había localizado una placa de bronce robada en Badajoz, una obra monumental de Pedro Gross y un pastel inédito de Godofredo Ortega Muñoz. Su empeño, dice, es «sacar del olvido lo que merece ser visto». Planea crear una fundación en el casco antiguo de Badajoz para exponer al público las más de doscientas obras que ha ido reuniendo a lo largo de los años.

Este hallazgo en Madrid pone sobre la mesa una realidad incómoda: el patrimonio artístico menor, el que no está en los grandes museos ni en los catálogos, corre el riesgo de perderse para siempre. La digitalización y la memoria de los coleccionistas comprometidos se convierten en las únicas barreras contra ese olvido. Los retratos de Àurea de Sarrà y José Francés, rescatados del polvo de un puesto callejero, representan un triunfo pequeño pero simbólico de la memoria sobre el desinterés.

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Los pasteles de Solís Ávila son, además, un recordatorio de la calidad artística que a menudo queda oculta en rincones insospechados. Verlos hoy, después de décadas de extravío, es una invitación a redescubrir un capítulo olvidado de nuestra historia cultural. Merecen, al menos, que alguien les devuelva la mirada.

Ficha técnica

  • Título: Retratos de Àurea de Sarrà y José Francés
  • Autor o autora: Antonio Solís Ávila (1906-1984)
  • Qué puedes ver: Dos dibujos al pastel de 1943, con dedicatorias manuscritas del autor, que reflejan la maestría del retratista.
  • Recinto y ciudad: Encontrados en El Rastro, Madrid. Actualmente en colección privada.