La resignificación de Cuelgamuros supera su último obstáculo: la justicia y la Iglesia dan la espalda a la ofensiva ultra

El TSJM levanta la paralización cautelar por entender que no hay Bien de Interés Cultural que proteger. La Iglesia, a través del cardenal Cobo y del Vaticano, respalda la resignificación pese a las protestas ultras.

Si pensabas que el Valle de Cuelgamuros seguiría siendo un altar al franquismo, la justicia acaba de dejar claro que no. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha levantado esta semana la paralización cautelar de los trabajos previos a las obras de resignificación. La decisión allana el camino para el centro de interpretación y la democratización del mausoleo, el mayor símbolo de la dictadura que sigue generando pulsos judiciales y políticos.

Cómo se desmontó el último recurso ultra

La suspensión la había pedido la Asociación por la Reconciliación y la Verdad Histórica, que alegaba que los trabajos afectaban a un Bien de Interés Cultural (BIC). Pero el TSJM ha tenido que dar marcha atrás al comprobar que el complejo no ostenta esa protección. La Abogacía del Estado lo dejó claro: el Valle de los Caídos nunca fue declarado BIC. En su auto, los magistrados subrayan que mantener la paralización “podría generar perjuicios a los intereses generales” y que la Ley de Memoria Democrática ampara expresamente la resignificación.

No es la primera vez que los colectivos ultras intentan frenar el proceso por la vía judicial. Ya en 2022, el Gobierno rechazó declarar BIC el conjunto por considerar que sus “aportaciones arquitectónicas” no tenían “suficiente relevancia”. La Comunidad de Madrid, entonces presidida por Isabel Díaz Ayuso, también les cerró la puerta: “La cuestión queda totalmente al margen de mis competencias”. Ni Madrid ni el Estado avalaron el blindaje que pedían los nostálgicos del franquismo. Mientras tanto, los trabajos han sufrido sabotajes: la maquinaria fue atacada en varias ocasiones, según denunció Patrimonio Nacional, en un reflejo de la conflictividad que rodea al proceso.

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Una Iglesia que ha optado por la convivencia

El otro frente que los ultras intentaron abrir fue el eclesiástico. Durante meses, grupos como Hazte Oír organizaron protestas frente a la Conferencia Episcopal y la Nunciatura, en las que se llegó a llamar “judas” y “profanadores” a los obispos. Pero la jerarquía católica no ha cedido. El acuerdo entre el Gobierno español y el Vaticano, sellado en Roma en febrero de 2025, estableció que la Iglesia colaboraría en la resignificación sin oponerse a la salida del prior Santiago Cantera, que se había enfrentado abiertamente a la exhumación de Franco. El Vaticano y los obispos españoles han preferido desactivar el conflicto antes que enrocarse en un símbolo divisivo.

El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, trasladó por carta su “deseo de contribuir” desde “el diálogo, el respeto y la cultura del encuentro”. La comunidad benedictina permanece, pero el relevo de Cantera ya es un hecho; su traslado se negoció discretamente. El acuerdo, aunque no incluye la desacralización de la Basílica —algo que defendían algunos sectores del Gobierno—, ha sido suficiente para desactivar el bloqueo eclesiástico y permitir que las obras continúen sin el lastre de la confrontación con Roma.

Ni los tribunales ni la Iglesia han querido mantener un monumento que sigue siendo punto de peregrinación para la extrema derecha.

De la tumba del dictador al centro de interpretación: un recorrido de claroscuros

La resignificación de Cuelgamuros arrancó con la salida de los restos de Francisco Franco en 2019. Aquella decisión, avalada por el Tribunal Supremo, ya fue un terremoto político. Ahora, los trabajos actuales buscan convertir el mausoleo en un espacio de memoria democrática, con un centro de interpretación que explique el contexto histórico y honre a las víctimas. No se trata de borrar la historia, sino de contarla completa. La Ley de Memoria Democrática lo ampara y la mayoría parlamentaria lo respalda. Para los sectores ultras, sin embargo, cada avance es vivido como una afrenta.

Los precedentes judiciales muestran un patrón: recursos con mala fe procesal y dilaciones que terminan archivándose. En 2023, una demandante ocultó datos para paralizar exhumaciones y la Audiencia Nacional levantó la cautelar al descubrirse la maniobra. Ahora, el TSJM ha corregido su propia decisión inicial al comprobar que no había BIC que proteger. La estrategia de frenar los trabajos con argumentos forzados se está agotando. El próximo paso será resolver el fondo de los recursos restantes, pero mientras tanto, las excavadoras no se detienen.

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: El TSJM ha levantado la paralización cautelar de las obras de resignificación de Cuelgamuros. El complejo no está declarado BIC.
  • Por qué te importa: El centro de interpretación transformará el mayor monumento franquista en un lugar de memoria democrática, con impacto educativo y social.
  • A quién afecta: A las víctimas del franquismo que buscan recuperar restos, a los visitantes y a la convivencia democrática en España.
  • Hacia dónde vamos: Los trabajos continuarán mientras se resuelven los recursos pendientes. El Gobierno mantiene el aval judicial y el apoyo de la Iglesia.