Hay un día para todo y hoy, 6 de julio, se celebra el Día Internacional del Pollo Frito. En Madrid tenemos la suerte de contar con auténticos templos dedicados a esta delicia crujiente que, bien hecha, es puro placer. Desde el rebozado fino de Dispatch hasta el glaseado coreano de Chikinmos, la capital ofrece un recetario tan variado como adictivo.
Madrid, capital del pollo frito
Pocas cosas despiertan tantas pasiones como un pollo frito jugoso por dentro y con un exterior que cruje al morderlo. La ciudad ha vivido en los últimos años una auténtica fiebre por esta receta, que va mucho más allá del simple frito de barra. Locales que miman la materia prima, marinados de larga duración, rebozados especiados y una oferta de salsas que permiten personalizar cada bocado han convertido a Madrid en una parada obligatoria para los amantes del pollo frito.
Las 5 direcciones que no te puedes perder
Dispatch
El restaurante Dispatch, en en la calle Viriato, 17 (Chamberí), es famoso por su sándwich de pastrami, pero su pollo frito es el tesoro oculto que todo el mundo debería probar. Utilizan contramuslos marinados durante más de 24 horas en suero de leche (buttermilk) y una mezcla de especias secreta que consigue una carne tierna y un rebozado fino y crujiente. Lo sirven con una ensalada fresca de lombarda que le da el contrapunto ácido perfecto. Aquí el pollo frito se trata con técnica de alta cocina.
Wingstop
En plena Gran Vía, 68, Wingstop ha desembarcado para demostrar que las alitas pueden ser un universo en sí mismas. Su pollo se fríe sin empanar y se combina con una docena de salsas y sazonadores: desde la clásica Lemon Pepper hasta la explosiva Atomic, pasando por la ahumada Hickory Smoked BBQ. Las alitas, con hueso o deshuesadas, mantienen un equilibrio impecable entre jugosidad y textura crujiente, y sus patatas fritas sazonadas se han convertido en un imprescindible del local.
Harold's Fried Chicken
Inspirado en la cocina criolla del sur de Estados Unidos, Harold's Fried Chicken ha conquistado Madrid con su rebozado especiado y aromático que envuelve un pollo extraordinariamente jugoso. Su carta va de las tiras clásicas a una extensa selección de alitas bañadas en salsas propias, entre las que destacan la Bourbon, la Honey, y la picantísima Hot Louisiana. Los acompañamientos tampoco defraudan: ensalada de col, mazorca de maíz o aros de cebolla. Y para refrescarte, pide una de sus limonadas caseras.
Chikinmos
Chikinmos (General Díaz Porlier, 38, y Ayala, 87) es el templo del chikin coreano en Madrid. Aquí el pollo frito alcanza un nivel de adicción gracias a su cobertura fina y quebradiza, y se sirve cubierto por diferentes glaseados que van del dulce al picante. La carne se mantiene increíblemente jugosa en el interior, y la costumbre de compartir varias raciones entre amigos acompañadas de una cerveza bien fría es ya un clásico del barrio.
Roost Chicken
Roost Chicken, con seis ubicaciones repartidas por la ciudad, es uno de los grandes responsables de la popularización del pollo frito en Madrid. Nacido en Malasaña de la mano de tres amigos apasionados por la cocina estadounidense, su propuesta mezcla el espíritu callejero con un toque gourmet. Sus hamburguesas de pollo están entre las mejores de la capital y tanto las alitas como las piezas completas llevan un rebozado artesanal que cruje en cada mordisco.
El buen pollo frito es cuestión de paciencia: un marinado largo, un rebozado justo y una fritura precisa. En Madrid, estos cinco locales bordan la receta.
🍽️ La ficha foodie
- 🏠 Local / Establecimiento: Dispatch, Wingstop, Harold's Fried Chicken, Chikinmos y Roost Chicken.
- 📍 Ubicación: Varias zonas de Madrid (consulta direcciones exactas en sus webs o redes).
- 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Pollo frito en versiones americana, coreana y criolla.
- 💰 Precio medio: Entre 8 y 15 euros por persona, aproximadamente.



