Si el arte tiene un hogar en Madrid, ese es el Prado, y ahora el museo da un paso histórico para agrandar su casa. La ampliación del Museo del Prado va a recuperar el Salón de Reinos, el último vestigio del palacio del Buen Retiro, en una intervención que entrelaza la memoria del siglo XVII con la ambición expositiva del XXI.
El proyecto, largamente esperado, convertirá el antiguo salón de ceremonias en un nuevo espacio de exposición permanente y temporal. Se trata de un edificio que guarda las huellas de Velázquez, Zurbarán y hasta las cenizas de un imperio, y que ahora el museo podrá devolver a los ciudadanos.
El Salón de Reinos, la joya olvidada que vuelve a brillar
Para entender lo que está en juego hay que viajar al viejo Palacio del Buen Retiro, el gran complejo de recreo de Felipe IV. De todo aquel conjunto solo queda en pie un cuerpo: el Salón de Reinos, que fue el escenario del poder de la monarquía hispana y la galería de batallas más imponente de Europa. Allí colgaron obras como La rendición de Breda o los retratos ecuestres pintados por Velázquez. Tras siglos de uso militar, el edificio quedó vacío y a la espera de un destino cultural que por fin toma forma.
La última gran transformación data de 2010, cuando el Museo del Ejército se trasladó a Toledo y el inmueble pasó a manos del Prado. Desde entonces se han sucedido concursos de ideas, ajustes presupuestarios y un cuidadoso diálogo con Patrimonio. Ahora, la institución da el pistoletazo de salida a la obra que devolverá al Salón de Reinos su esplendor y lo integrará en el recorrido de uno de los mejores museos del mundo.
Un proyecto arquitectónico de calado para el Prado del siglo XXI
La propuesta ganadora del concurso de 2016 lleva la firma de Foster + Partners y Rubio Arquitectura, un tándem que ya trabajó en la rehabilitación de la Galería de las Colecciones Reales. La solución plantea una cirugía respetuosa: restaurar la fachada histórica, recuperar la doble altura original del salón y añadir bajo rasante un zócalo contemporáneo que multiplica la superficie útil sin alterar la lectura patrimonial. Se ganan cerca de 6.000 metros cuadrados para exposición, almacenes y servicios al visitante, una ampliación que el museo necesitaba con urgencia.
La obra, sin embargo, no será un mero contenedor. El proyecto dialoga con la luz, el recorrido y la atmósfera que piden las colecciones del XIX y las muestras temporales de gran formato. Además, se habilitan conexiones subterráneas con el Casón del Buen Retiro y el edificio Villanueva, cosiendo así un campus museístico compacto y accesible.

Lo que esta ampliación significa para los los amantes del arte
Más metros no son solo más cuadros; son más oportunidades para contextualizar, para que el público entienda los puentes entre el Barroco y el arte moderno y para que Madrid refuerce su posición como capital cultural de referencia. La ampliación del Prado permitirá desplegar una nueva narrativa museográfica, con salas dedicadas al siglo XIX y a la pintura europea que hasta ahora han tenido que compartir espacio de manera algo forzada. El visitante ganará en comodidad y en discurso.
Conviene recordar que el Prado lleva años rozando el límite de su capacidad de exhibición. Con la incorporación del Salón de Reinos se liberará presión sobre el edificio Villanueva y se podrán programar exposiciones temporales de mayor envergadura sin obligar a mover las colecciones permanentes. La institución prevé incluso un nuevo centro de estudios y una sala de bienvenida que mejore la experiencia desde el primer minuto.
El Salón de Reinos no es solo un edificio: es la memoria de un pasado que el Prado está llamado a custodiar.
No es casualidad que el proyecto llegue en un momento en que los grandes museos europeos redoblan su apuesta por la accesibilidad y la sostenibilidad. El diseño incluye criterios de eficiencia energética, climatización de última generación y una museografía pensada para todos los públicos. La reforma del Prado, en suma, mira al futuro sin dar la espalda a los muros que vieron nacer el Siglo de Oro.
Para quienes deseen seguir la evolución del proyecto, el museo irá publicando los avances —fases, posibles fechas de finalización— en su web oficial. La expectación es máxima. Recuperar el Palacio del Buen Retiro es, sin exagerar, uno de los hitos culturales de la década en España y una invitación a redescubrir Madrid desde sus cimientos históricos.
Ficha técnica
- Proyecto: Ampliación del Museo del Prado. Recuperación del Salón de Reinos.
- Arquitectura: Foster + Partners / Rubio Arquitectura (concurso 2016).
- Superficie: Aproximadamente 6.000 m² de nueva exposición.
- Ubicación: Calle Ruiz de Alarcón, Madrid, junto al Casón del Buen Retiro.



