La nutricionista Paula Cortés explica por qué el gazpacho es el plato más completo para el verano

Este icono de la dieta mediterránea esconde un tesoro de vitaminas, antioxidantes e hidratación perfecta para los días de calor. La experta nos cuenta por qué deberías tomarlo más a menudo este verano.

Hay un plato que aúna sabor, tradición y un montón de beneficios para la salud, y la ciencia está de acuerdo: el gazpacho es el rey del verano. La nutricionista Paula Cortés, miembro de la comisión de Nutrición Comunitaria del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (Codinucova), ha explicado a CuídatePlus por qué esta sopa fría es mucho más que un refresco bajo en calorías. Y sus argumentos dan para un buen rato de charla junto a un cuenco bien frío.

Más allá de las discusiones puristas sobre si lleva pepino o no, si se emulsiona con pan o se aligera sin él, lo que realmente importa es que el gazpacho es un plato completo y equilibrado. Sus ingredientes básicos —tomate, pimiento, cebolla, pepino y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra— forman una combinación que la nutri llama “una excelente mezcla de vitaminas, minerales, antioxidantes, fibra y grasas saludables”. Y lo mejor: todo eso cabe en un tazón que apenas supera 100 kcal.

Por qué una nutricionista recomienda el gazpacho sin dudarlo

Paula Cortés lo tiene claro. No se trata de un superalimento milagroso, sino de un ejemplo perfecto de cómo una receta de toda la vida encaja de maravilla en un patrón de alimentación saludable. “Proporciona una excelente mezcla de nutrientes, es muy saciante y fácil de incorporar en el día a día”, resume. En plena ola de calor, cuando el cuerpo pide comidas ligeras, el gazpacho se convierte en un salvavidas que permite aumentar la ingesta de vegetales sin necesidad de encender los fogones.

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La receta tradicional es un concentrado de beneficios que van mucho más allá de lo que su fama de 'plato ligero' sugiere. El truco está en la sinergia entre sus ingredientes: el tomate maduro, cargado de licopeno; el pimiento verde, rico en vitamina C; y el aceite de oliva, que no solo le da la textura sedosa, sino que mejora la absorción de ese mismo licopeno. Un win-win en toda regla.

Los beneficios que esconde cada cucharada

Vamos al detalle, porque la lista de virtudes es larga. La nutricionista desgrana qué nos aporta cada sorbo:

  • Vitamina C: refuerza el sistema inmunitario y ayuda a absorber el hierro de otros alimentos.
  • Licopeno: un potente antioxidante presente en el tomate que se relaciona con un menor riesgo cardiovascular y menos inflamación.
  • Vitamina E y polifenoles del AOVE, ambos con efecto antioxidante y antiinflamatorio.
  • Potasio: mineral clave para el equilibrio de líquidos y la función muscular, perfecto para reponer lo que se pierde al sudar.

Pero si hay algo que convierte al gazpacho en el plato estrella del estío, es su capacidad de hidratar. Entre el 90 y el 95% de su composición es agua, lo que ayuda a mantener un buen nivel de hidratación justo cuando más lo necesitamos. “En verano muchas personas disminuyen el consumo de verduras cocinadas”, apunta Cortés, “y el gazpacho permite aumentar fácilmente la ingesta de vegetales sin necesidad de cocinar”. Todo son ventajas.

El cóctel perfecto de hidratación para el verano

Además del agua, el equilibrio entre potasio y el sodio que se añade con la sal convierte a este plato en un recuperador natural tras un día de calor. La experta insiste en que no hace falta complicarse: un buen gazpacho casero, preparado con verduras de temporada y AOVE de calidad, es la mejor bebida isotónica que te puedes llevar a la boca. Y para quienes pierden el apetito con las altas temperaturas, Cortés subraya una ventaja extra: “permite ingerir una gran cantidad de nutrientes en un volumen pequeño y de forma muy agradable”. Es decir, entra solo y te deja alimentado sin esfuerzo.

Ojo, que la fiesta no termina en la hidratación. La combinación de fibra, agua y compuestos bioactivos también hace buenas migas con la salud metabólica. Favorece la saciedad, ayuda a controlar la glucemia cuando forma parte de una comida equilibrada y contribuye al tránsito intestinal. Un aliado para el control del peso porque llena sin sumar calorías de más y, de paso, combate el estrés oxidativo con sus antioxidantes.

La microbiota intestinal también sale ganando. La fibra del gazpacho sirve de alimento a las bacterias buenas del intestino, que producen sustancias como el butirato, relacionadas con una menor inflamación y una mejor salud digestiva. Todo suma.

Cómo acompañarlo para una comida completa

Eso sí, la nutricionista advierte que no conviene tomarlo como plato único. Para cerrar una comida equilibrada de verdad, lo ideal es acompañarlo de una fuente de proteínas. Las opciones son de lo más socorridas: un huevo cocido, unas migas de atún o bonito, pollo a la plancha, queso fresco, legumbres cocidas, tofu o edamame. En un santiamén tienes un menú de verano redondo.

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Y si quieres darle tu toque, recuerda que las variantes regionales —más denso, sin pan, con un puntito extra de ajo— son todas bienvenidas. Lo importante es que disfrutes de un plato que, además de estar para chuparse los dedos, te cuida por dentro y por fuera.

Así que ya sabes: si quieres comer bien, bonito y barato este verano, el gazpacho —como dice Paula Cortés— es uno de los mejores ejemplos de que lo tradicional y lo saludable van de la mano. Apunta la idea y date el capricho.

El gazpacho tiene su propia historia en Wikipedia.

🍽️ La ficha foodie

  • 🏠 Local / Establecimiento: Gazpacho casero
  • 📍 Ubicación: En tu cocina
  • 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Plato tradicional de la gastronomía mediterránea
  • 💰 Precio medio: Low cost con ingredientes frescos de temporada