El próximo 21 de julio será un día relevante para la investigación sobre el polémico rescate financiero de la aerolínea Plus Ultra. El empresario Julio Martínez Martínez, señalado por las autoridades como el presunto hombre de paja del expresidente español, acudirá a la Audiencia Nacional.
El empresario ha declarado que no se guardará ni un solo detalle sobre su relación con José Luis Rodríguez Zapatero, a quien las autoridades investigan por blanqueo de capitales, organización criminal, fraude fiscal y tráfico de influencias. Martínez fue detenido el pasado 11 de diciembre de 2025. Desde ese entonces, la comunicación entre ellos es inexistente y el presunto testaferro prepara una ofensiva legal basada en contar toda la verdad tras recibir presiones familiares, según The Objective.
El entorno familiar arrincona a la mano derecha de Rodríguez Zapatero

Según apuntan las fuentes de la investigación desveladas por The Objective, el empresario ha mantenido un “contacto directo y constante” con sus hermanos durante las últimas semanas. Este vínculo no es únicamente de sangre, ya que comparten intereses mercantiles fundamentales para su supervivencia financiera. Algunos miembros de su familia, como su hermano Manuel, han figurado como administradores únicos en la veintena de sociedades que Julio dirige desde una discreta nave industrial ubicada en la localidad alicantina de Petrer.
Fueron precisamente sus familiares quienes le hicieron ver que inmolarse por José Luis Rodríguez Zapatero carecía de sentido práctico. Le aconsejaron negociar directamente con el magistrado José Luis Calama para buscar un beneficio procesal propio. Las personas cercanas a su día a día confirman que el empresario ya ha cruzado la línea de no retorno respecto a su silencio.
“Está decidido”, apuntan desde su entorno más cercano al referirse a la inminente declaración judicial. La familia le exige que no se guarde absolutamente nada y que entregue toda la documentación que afecte a José Luis Rodríguez Zapatero, sin importar las consecuencias políticas o penales que esto genere.
Las cifras millonarias que acorralan a Rodríguez Zapatero

La trama gira en torno a los 53 millones de euros que la administración de Pedro Sánchez inyectó en la aerolínea hispanovenezolana Plus Ultra. La Fiscalía sospecha abiertamente que el empresario alicantino formó parte de un entramado diseñado para cobrar una comisión del uno por ciento sobre esa inyección de capital estatal. Todo este conglomerado de intereses apunta directamente hacia lo más alto de la pirámide de influencias políticas.
Los informes elaborados por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional son complejos. Los agentes sitúan a José Luis Rodríguez Zapatero en la cúspide, definiéndolo literalmente como el “líder de la organización criminal”. Según los investigadores, el exmandatario utilizaba su red de contactos de alto nivel para gestionar beneficios “ilícitos” a favor de sus clientes. El testimonio de Martínez resulta la pieza que le falta al juez para encajar todo este complejo puzzle financiero.
La situación se complicó todavía más para José Luis Rodríguez Zapatero cuando él mismo reconoció públicamente que realizaba labores de consultoría sin que existiera ningún contrato formal de por medio. Esta confesión resulta interesante para los investigadores de la UDEF y da paso a la nueva estrategia de defensa del empresario alicantino.
A finales del mes de mayo, el empresario, Julio Martínez, rompió relaciones con su entonces abogado, Bernardo del Rosal, quien abandonó el caso argumentando “diferencias irreconciliables” sobre el rumbo de la defensa. Este divorcio legal allanó el camino para la contratación de María Dolores Márquez de Prado, una prestigiosa exfiscal con un historial impecable en la Audiencia Nacional.
Esta nueva abogada, que conoce a la perfección los pasillos del Ministerio Fiscal tras diecisiete años de servicio, ha diseñado una táctica basada en el pacto. La letrada coincide plenamente con la familia del empresario y le ha recomendado abrir una vía de “colaboración total” con la justicia. Esto significa entregar cualquier prueba que relacione los negocios de la nave de Petrer con las órdenes directas emitidas por José Luis Rodríguez Zapatero.
El empresario se ha dedicado a estudiar a fondo su propio expediente. Conoce cada folio de los informes policiales y sabe que la investigación de la UDEF es extremadamente sólida y difícil de desmontar en un juicio oral. Por ello, la cooperación voluntaria se presenta como su única tabla de salvación para no pisar un centro penitenciario.
La evidencia que reduce a Martínez ante Rodríguez Zapatero

El voluminoso expediente judicial no deja lugar a dudas sobre la participación del empresario, pero él intenta jugar una última carta a su favor. En el documento de ochenta y ocho páginas redactado por el juez para fundamentar las imputaciones, el alicantino es mencionado en ciento sesenta y seis ocasiones. El magistrado lo califica como una figura “relevante” y detalla que operaba como el “interlocutor habitual de los clientes de la red”, funcionando prácticamente como el “ejecutor de instrucciones directas” de José Luis Rodríguez Zapatero.
Pese a la contundencia de estas definiciones jurídicas, Martínez se aferra a un pequeño detalle encontrado en las comunicaciones interceptadas a los directivos de Plus Ultra. En esos mensajes, los implicados se refieren a él utilizando la palabra “lacayo”. Para el empresario, este término despectivo demuestra que no tenía poder de decisión real y que era un simple subordinado que acataba sin rechistar las directrices de José Luis Rodríguez Zapatero.



