Sam Altman ha decidido que si no puedes vencer al miedo, al menos haz que el gobierno sea tu socio. Según adelanta The Verge, el CEO de OpenAI ha propuesto ceder el 5% de la compañía al gobierno de Estados Unidos. Una forma de aplacar las tensiones con la administración Trump y de paso silenciar a los críticos que ven en la inteligencia artificial una amenaza existencial.
La idea, que Altman ya esbozó a principios de 2025 según dos fuentes anónimas cercanas a la conversación, vuelve a estar sobre la mesa con un timing impecable. OpenAI acaba de cerrar una ronda de financiación que la valora en 852 mil millones de dólares, así que ese 5% no es calderilla: hablamos de más de 42.600 millones de dólares en acciones que pasarían a manos del Tío Sam.
¿Por qué ahora y por qué un 5%?
El rechazo público a la IA no ha parado de crecer. Cada nuevo modelo, cada vídeo deepfake que se vuelve viral, cada despido automatizado añade leña al fuego. La Casa Blanca lleva meses amenazando con meter tijera regulatoria, y las grandes tecnológicas han aprendido que tener al gobierno en el consejo de administración es la mejor forma de evitar sustos. Altman no es tonto: un 5% no da el control, pero da acceso. Y en Washington, el acceso lo es todo.
Más allá del postureo, la jugada tiene una lógica de manual: si el propio Estado se convierte en accionista, cualquier crítica a OpenAI se convierte en una crítica contra los intereses económicos del país. Es una jugada defensiva brillante, aunque huela a 'puerta giratoria' a kilómetro y medio.
Regalar el 5% de una empresa de 852 mil millones es poner 42.600 millones sobre la mesa para comprar una licencia social.
Más de 42.000 millones de dólares en juego
La cifra de 42.600 millones no es baladí. Supera el presupuesto anual de la NASA, casi dobla lo que EE. UU. gasta en ayudas a Ucrania y equivale a la financiación de tres años del NIH. Con ese dinero se podrían financiar programas de alfabetización digital en todo el país, pero OpenAI prefiere donarlo en acciones a un gobierno que ya de por sí se lleva bien con Silicon Valley.
Habrá quien lo vea como un soborno elegante. Y quien lo aplauda como una muestra de 'responsabilidad social corporativa'. Lo cierto es que la línea entre filantropía y lobby es más fina que nunca, y Altman la está pisando con botas de plomo.
Comprar influencia: la jugada política de Altman
No es la primera vez que un gigante tecnológico intenta engrasar la relación con el poder político. Microsoft lleva décadas financiando campañas electorales; Google tiene un ejército de 'relaciones institucionales' en Bruselas. Pero ceder propiedad directamente es un salto cualitativo. Si el gobierno acepta, OpenAI habrá conseguido algo que ni Meta ni Amazon lograron: un interés financiero real del Estado en su éxito.
Ahora bien, que la administración Trump acepte un regalo de este calibre sin levantar ampollas es otro asunto. El precedente sería explosivo: cada empresa de IA que se sintiera amenazada podría ofrecer su propio porcentaje, creando una subasta encubierta por el favor regulatorio. El show de la 'regulación libre de mercados' acabaría de empezar, pero con los naipes marcados desde el minuto cero.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 7/10. La jugada es una genialidad táctica que compra tiempo y buena prensa. La gran duda es si el gobierno de Trump aceptará el caramelo sin morder el anzuelo regulatorio — y qué dirán los tribunales si alguien lo lleva a los juzgados.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Sam Altman quiere ceder el 5% de OpenAI al gobierno de EE. UU.
- 🔥 ¿Por qué importa? Es una maniobra para calmar las aguas políticas y blindarse ante la regulación.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si el Estado se hace accionista, la IA dejará de regularse como se merece.



