Si estás planeando volar desde España a cualquier país de Europa este verano, hay una alerta importante que debes conocer: las aerolíneas y los aeropuertos piden frenar los controles biométricos para evitar un caos que ya está dejando imágenes de colas interminables y vuelos que despegan con asientos vacíos.
Las patronales ACI Europe y Airlines for Europe han enviado una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, exigiendo la suspensión inmediata de estos sistemas. Según denuncian, los retrasos no son una posibilidad: desde hace unos meses se han registrado colapsos de hasta cinco horas en las fronteras Schengen, con pasajeros obligados a esperar fuera de las terminales e incluso en los aparcamientos de aviones.
Las aerolíneas hablan de "severas consecuencias"
En el documento, las dos organizaciones advierten que los controles biométricos están provocando “severas consecuencias operacionales” en todo el continente. La situación, lejos de mejorar, amenaza con empeorar en los próximos dos meses, justo cuando el tráfico aéreo alcanza su pico estival.
La carta recoge testimonios tan contundentes como que “algunos aviones se han visto obligados a partir con la mitad de sus viajeros” y que los pasajeros hacen cola durante horas en lugares insólitos, desde los aparcamientos de aeronaves hasta las aceras frente a las terminales. No es una exageración: en varias capitales europeas, las imágenes de filas interminables se repitieron en abril, mayo y junio, y el resto del verano se presenta aún más complicado.

Las patronales no exageran, y de hecho incluso en abril ya se vieron colas de pasajeros hasta en los aparcamientos de aviones y algunos vuelos despegaron sin todos sus viajeros.
Por qué los controles biométricos están colapsando los aeropuertos
El sistema de Entradas y Salidas (EES) de la UE, que registra digitalmente los movimientos de los viajeros, ha sumado una capa de verificación que ralentiza el paso por los filtros de seguridad. Cada pasajero debe someterse a un escaneo adicional de huellas dactilares y reconocimiento facial, procesos que consumen más de un minuto por persona en lugar de los pocos segundos del control manual clásico.
En horas punta, ese pequeño retraso se convierte en un cuello de botella colosal. A esto se une la falta de personal suficiente y la escasa familiaridad de muchos viajeros con los nuevos dispositivos, lo que multiplica los tiempos de espera y genera escenas de frustración en los puntos de entrada a la zona Schengen.
Para un español que vuele a Italia, Alemania o Grecia, la teoría dice que no debería haber control de pasaportes al ser todos países Schengen, pero la práctica demuestra que los aeropuertos están aplicando medidas adicionales incluso en vuelos intracomunitarios, sobre todo si se ha llegado en conexión desde fuera del espacio común.

Cómo evitar quedarte en tierra este verano
La recomendación más sensata es presentarse en el aeropuerto con al menos tres horas de antelación, especialmente si tu vuelo sale de Madrid-Barajas o Barcelona-El Prat en fin de semana o en horario de máxima afluencia. Las aerolíneas insisten en que el equipaje facturado y el check-in online pueden ayudar, pero el verdadero atasco está en los filtros de seguridad y control de pasaportes.
Otra opción es optar por vuelos directos dentro del espacio Schengen siempre que sea posible. Si viajas a un destino extracomunitario, como Reino Unido o Marruecos, ten preparado el pasaporte desde que entres en la terminal y evita las conexiones muy ajustadas: perder un vuelo por culpa de un atasco burocrático no está cubierto por la mayoría de los seguros de viaje.
¿Merece la pena cancelar las vacaciones entonces? No es para tanto. La mayoría de los pasajeros acaban embarcando, aunque con nervios y carreras. El verdadero riesgo lo corren quienes viajan en grupo o con niños pequeños, donde cada minuto de retraso puede convertirse en un problema mayor. Si no quieres sorpresas desagradables, revisa los avisos de tu aerolínea y, sobre todo, sigue las recomendaciones oficiales de Aena en sus canales digitales.
Aunque el caos asusta, la mayoría de los vuelos siguen operando con normalidad.



