Te contamos por qué la tortilla poco hecha en verano puede ser peligrosa (y cómo cocinarla segura)

Los tecnólogos de alimentos alertan: el calor convierte la tortilla poco hecha en un caldo de cultivo para la salmonella. Te contamos cómo seguir disfrutándola sin riesgos este verano.

El verano ya está aquí y con él las terrazas, las cañas y la tortilla de patatas bien jugosa. Pero antes de que pidas esa ración que tanto te gusta, los tecnólogos de alimentos advierten: la tortilla poco hecha en los meses de calor puede ser un billete directo a urgencias por salmonelosis. Según datos del CIS, el 70,4% de los españoles prefiere la tortilla con cebolla y más de la mitad la quiere poco cuajada. Una preferencia que, con las temperaturas al alza, se convierte en un riesgo muy real.

Beatriz Robles, nutricionista y tecnóloga de alimentos, fue clara en la Cadena Ser: “La tortilla poco cuajada es una bomba”. Con el calor, el huevo crudo o semicrudo ofrece a las bacterias un campo de cultivo inmejorable. La experta recuerda que el huevo es uno de los alimentos que más intoxicaciones por salmonella provoca cada año. En la tortilla poco hecha, el centro no alcanza la temperatura necesaria para eliminar los patógenos.

Mario Sánchez, divulgador conocido como @sefifood, lo ilustra de forma todavía más gráfica: tomar la tortilla casi líquida, estilo Betanzos, es “como darte un baño de espuma de salmonella”. Ambos expertos coinciden en que la combinación de calor, humedad y proteína crea el ambiente perfecto para que las bacterias se multipliquen a toda velocidad.

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El Real Decreto 1021/2022 es taxativo: solo se puede usar huevo fresco para hacer tortillas si el centro alcanza al menos 70 grados durante dos segundos o 63 grados durante veinte segundos, y siempre que el consumo sea inmediato. Si no se cumple, la normativa obliga a usar huevina pasteurizada. En casa, pocos miden la temperatura del fogón, así que el peligro se dispara.

El riesgo es aún mayor si recurres a esos huevos de las gallinas de tu vecina del pueblo que no han pasado los controles sanitarios del supermercado. En verano, con el calor, cualquier manipulación fallida puede estropear el lote entero.

La trampa está en esa textura cremosa que tanto nos gusta. Cuando la tortilla se sirve poco cuajada, el centro se queda muy por debajo de los 70 grados. Esa jugosidad es, en realidad, un caldo de cultivo si no se consume al instante. La mayoría de las intoxicaciones por huevo suelen ocurrir precisamente por esta falta de cocción completa.

La tortilla poco cuajada es un spa para las bacterias: temperatura ideal, nutrientes perfectos y humedad para multiplicarse sin freno.

Qué puedes hacer para seguir disfrutando de la tortilla (sin acabar en urgencias)

La recomendación de los expertos es clara: si te gusta la tortilla poco hecha, cómetela nada más salir de la sartén. Nada de guardarla para la cena ni llevarla a la playa en el tupper. El consumo inmediato reduce el riesgo porque no das tiempo a que las bacterias proliferen.

Si vas a preparar tortilla para más tarde, mejor cuájala bien hasta que no quede rastro líquido. En casa, puedes optar por huevos pasteurizados si quieres una textura más cremosa pero segura. Y desde luego, evita los huevos de corral sin control en los meses de calor. El disgusto no merece la pena.

🧠 Para soltarlo en la cena

La tortilla poco cuajada en verano es una fiesta para la salmonella.