España busca vida en Marte con la misión ExoMars y el rover que aterrizará en la zona más antigua

España tiene un papel decisivo en la misión que puede cambiar para siempre lo que sabemos sobre la vida en Marte. El rover Rosalind Franklin perforará hasta dos metros bajo la superficie marciana en una zona de 4.000 millones de años de antigüedad, y los resultados podrían reescribir la historia del universo tal como la conocemos.

Hace 4.000 millones de años, Marte tenía agua, atmósfera y, quizá, vida. Esa es la premisa que impulsa la misión ExoMars de la Agencia Espacial Europea, y la búsqueda de vida en Marte nunca ha estado tan cerca de tener una respuesta concreta. Lo más llamativo es que empresas españolas son piezas indispensables de esta aventura científica: sin su tecnología, el rover no podría ni aterrizar.

En 2026, mientras los científicos del CosmoCaixa de Barcelona siguen el desarrollo del proyecto, la industria aeroespacial española trabaja a toda máquina para que el lanzamiento previsto en 2028 salga sin contratiempos. La búsqueda de vida en Marte ha dejado de ser ficción para convertirse en ingeniería real fabricada, en parte, en Vizcaya y en Madrid.

La misión que puede responder si hubo vida en Marte

La misión ExoMars es el proyecto científico más ambicioso que Europa ha dirigido jamás hacia el planeta rojo. Su objetivo principal es claro: determinar si alguna vez existió vida en Marte, analizando muestras de roca de la zona más antigua geológicamente accesible, formada cuando el planeta todavía albergaba agua líquida en su superficie.

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Para lograrlo, el rover Rosalind Franklin llegará a Oxia Planum, una llanura arcillosa de hace 4.000 millones de años que los científicos consideran el lugar con mayor potencial astrobiológico del planeta. Perforará dos metros bajo la superficie, donde la radiación solar no ha destruido las posibles moléculas orgánicas, y las analizará con un laboratorio integrado de última generación.

La huella española en la búsqueda de vida en Marte

La empresa vizcaína SENER ha diseñado y fabricado elementos críticos del rover: el tren de aterrizaje, los mecanismos de separación de la cápsula de entrada y las antenas de comunicaciones UHF. Sin estas piezas, el vida en Marte no sería más que una pregunta sin respuesta y el Rosalind Franklin no podría tocar suelo marciano.

Thales Alenia Space en España, por su parte, desarrolló la electrónica que controla el despliegue de los paneles solares, el mástil de la cámara panorámica y los mecanismos de las seis ruedas del rover. Son componentes invisibles para el gran público pero absolutamente imprescindibles para que la misión funcione.

España y la ESA aceleran la cuenta atrás

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La historia de ExoMars ha tenido tropiezos. La cooperación inicial con la agencia rusa Roscosmos se suspendió tras la invasión de Ucrania en 2022, lo que obligó a replantear toda la misión. La ESA respondió con una inyección de 17.000 millones de euros en exploración espacial y un nuevo acuerdo con la NASA, que aportará el cohete lanzador —un Falcon Heavy— y los sistemas de propulsión para el aterrizaje.

El resultado es una misión reforzada con tecnología más moderna, prevista para despegar a finales de 2028 desde el Centro Espacial Kennedy en Florida. La búsqueda de vida en Marte tendrá que esperar dos años más, pero llegará con mejores herramientas que nunca para encontrarla.

Qué busca exactamente el Rosalind Franklin en Marte

El rover debe su nombre a la científica británica que fue clave en el descubrimiento de la estructura del ADN, y no es un homenaje casual: el Rosalind Franklin está diseñado para detectar la firma química de la vida a nivel molecular. Sus instrumentos buscarán biomoléculas, compuestos orgánicos y biofirmas que puedan indicar que el planeta rojo alojó microorganismos hace miles de millones de años.

El taladro que cambia las reglas

Lo que hace único al Rosalind Franklin frente a todos los rovers que han pisado Marte es su capacidad de perforar dos metros bajo la superficie. Ahí, protegida de la radiación, es donde la ciencia cree que podría conservarse la evidencia de vida en Marte si es que alguna vez existió. Ningún rover anterior ha llegado a esa profundidad.

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El laboratorio marciano más avanzado

A bordo lleva una nueva generación de instrumentos capaces de extraer moléculas orgánicas de las muestras de roca y analizarlas en tiempo real. La vida en Marte —si existió— dejaría trazas químicas que este laboratorio está diseñado específicamente para detectar, con una sensibilidad sin precedentes en la exploración planetaria.

Cuatro razones por las que Oxia Planum es el lugar elegido

  • Antigüedad geológica: tiene más de 4.000 millones de años, la época en que Marte pudo albergar vida.
  • Presencia de arcillas: indican que hubo agua líquida durante un periodo prolongado, condición esencial para la vida.
  • Subsuelo protegido: la radiación marciana no ha penetrado lo suficiente como para destruir posibles biofirmas.
  • Accesibilidad técnica: el terreno permite el aterrizaje y la movilidad del rover sin riesgo excesivo para la misión.

Qué nos espera cuando Rosalind Franklin llegue a Marte

Si el lanzamiento de 2028 sale según lo previsto, el rover aterrizará en Marte en 2030 y comenzará de inmediato su trabajo de exploración. Los científicos son cautos pero optimistas: los descubrimientos del rover Perseverance de la NASA en 2025, con posibles biofirmas detectadas en el cráter Jezero, han alimentado la expectativa de que la búsqueda de vida en Marte está más cerca de dar frutos que nunca.

Para España, el éxito de ExoMars no es solo un logro científico: es la confirmación de que la industria aeroespacial nacional juega en la primera división mundial. Cada pieza fabricada en Vizcaya o en Madrid que funcione correctamente en Marte será un argumento irrebatible a favor de seguir invirtiendo en ciencia y tecnología espacial desde este lado del Atlántico.