Si el Pleno del Senado aprueba este miércoles la moción del PP, Pedro Sánchez recibirá un mensaje político inequívoco desde la Cámara Alta: disuelva las Cortes y convoque elecciones ya. El texto saldrá adelante con los votos de la mayoría absoluta del PP, pero el verdadero golpe sería sumar a Junts y al PNV. Y en Génova se han puesto a tentarlos.
Indignómetro
Nivel de impacto social: 8/10. La moción no es vinculante, pero mete el acelerador al debate sobre un posible adelanto electoral. Que Junts y PNV se sumen agitaría aún más un tablero político ya de por sí inestable.
La maniobra: del veto en el Congreso a la ofensiva en el Senado
El PP ya intentó forzar un pronunciamiento en el Congreso. Presentó enmiendas a una moción sobre la debilidad parlamentaria del Ejecutivo pidiendo directamente la disolución de las Cortes. Pero la Mesa del Congreso —con los votos de PSOE y Sumar— las vetó. El argumento de los partidos del Gobierno es que convocar elecciones es una competencia exclusiva del presidente, no del Legislativo. Ante ese portazo, los populares trasladan el pulso al Senado, donde su mayoría absoluta les da el control.
El pleno de la Cámara Alta debatirá y votará la iniciativa el mismo miércoles que Sánchez comparece en el Congreso —a petición propia— para hablar del Consejo Europeo y de las causas judiciales que salpican a su partido. La coincidencia no es casual y subraya la presión en dos frentes: el político y el judicial.
Junts y PNV, la llave para que la exigencia no se quede en un brindis al sol
El PP sabe que aprobar la moción con sus únicos votos tendría un eco limitado. Necesita que otras formaciones se sumen para vestir la iniciativa de transversalidad. Junts lleva semanas pidiendo elecciones en público y el PNV también ha lanzado mensajes de hartazgo con la debilidad del Gobierno. Ambos partidos votaron hace unos días contra la convalidación de un decreto del Ejecutivo, aunque luego dieron marcha atrás en parte.
Ahora, los populares tientan a ambas formaciones. Si Junts y el PNV apoyan la moción, sería la primera vez que socios habituales del Gobierno se suman a una exigencia formal de urnas. Eso multiplicaría la presión sobre Sánchez, aunque no le obliga a nada. La decisión de disolver el Parlamento sigue en su mano, como recuerda el artículo 115 de la Constitución y la disolución de las Cortes.
La moción se aprobará sí o sí, pero sin el apoyo de Junts y el PNV la presión no será la misma.
El antecedente: recurso al Constitucional y una batalla de mesas parlamentarias
Detrás de este movimiento hay un conflicto jurídico de fondo. El PP ya ha anunciado que acudirá al Tribunal Constitucional por el veto de la Mesa del Congreso a sus enmiendas. Feijóo tacha la decisión de "oportunista" y "servil" y sostiene que se está coartando el derecho de los diputados a la iniciativa política.
Mientras, el PSOE ha reclamado al presidente del Senado, Pedro Rollán, que no admita a trámite la moción. El argumento socialista es el mismo: la disolución de las Cortes no puede ser objeto de votación parlamentaria porque corresponde al presidente del Gobierno. Los socialistas acusan al PP de usar su mayoría en el Senado como "sumidero" de ocurrencias y de saltarse el Reglamento de la Cámara Alta.
La pelota está ahora en el tejado de Rollán. Si admite la moción, el debate del miércoles se convertirá en un escaparate para que el PP exhiba apoyos. Si la rechaza, el encontronazo entre las dos cámaras subirá de tono y se trasladará a los tribunales.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: El PP lleva al Senado una moción para instar a Sánchez a disolver las Cortes, tras el veto en el Congreso. El pleno la votará el miércoles.
- Por qué te importa: Si la moción suma a Junts y PNV, subirá la presión para un adelanto electoral que podría cambiar el mapa político en meses.
- A quién afecta: A todos los ciudadanos, porque el bloqueo parlamentario ya afecta a la aprobación de Presupuestos y otras leyes clave.
- Hacia dónde vamos: El PP recurrirá al Constitucional el veto del Congreso, y la decisión sobre admitir la moción en el Senado abre un nuevo frente judicial.




