Martín Berasategui revela su receta de judías verdes con tomate y huevo: cena ligera en 15 minutos

El chef donostiarra recupera una receta de su madre y su tía que convierte esta modesta verdura en una cena ligera y llena de sabor. Te contamos el truco para que las judías queden verdes y el huevo se escalfe en su punto exacto.

Reconócelo, las judías verdes nunca han sido el plato más emocionante de la semana. Pero cuando Martín Berasategui te dice que las aprendió de su madre en los años 75 y que con dos huevos y un buen tomate se convierten en una cena de lujo, la cosa cambia. Y mucho.

El secreto familiar que convierte la verdura más sosa en un platazo

No es una receta de alta cocina, pero sí una de esas que te hacen feliz un martes cualquiera. El chef donostiarra la compartió hace tiempo en el programa Robin Food y desde entonces se ha vuelto viral en redes. Lo bueno: no necesitas ir al mercado ni encender mil cacharros.

Para 4 raciones generosas solo hacen falta 800 gramos de judías verdes frescas, 2 cebolletas, 3 dientes de ajo, 400 gramos de tomate frito (mejor casero) y 2 huevos. Así de simple. “Esto es guisado a la manera tradicional, como me gusta comer en casa”, contaba Berasategui en un vídeo de su perfil oficial de Instagram.

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La base es tan simple como efectiva: el sabor dulce del tomate y el punto cremoso del huevo escalfado abrazan las judías y hacen que hasta los más reticentes repitan. Y se tarda lo mismo que en cocer unas vainas, unos 15 minutos.

Paso a paso: así evitas que las judías se oscurezcan y queden perfectas

Lo primero es lavar y despuntar las judías. Luego las cueces en agua salada hirviendo exactamente 10 minutos, pero con un detalle clave: siempre con la olla destapada. “Acordaos de que las vainas hay que cocerlas destapadas para que no se oscurezcan y la clorofila quede bien verde”, recomienda el chef. Una vez listas, escúrrelas y resérvalas.

Mientras, pela y pica fino las cebolletas y los dientes de ajo. En una sartén amplia, con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, rehógalas a fuego suave hasta que la cebolleta esté transparente. Aquí no queremos que coja color, solo que sude su agua y suelte todo su dulzor. Luego añade el tomate frito y mézclalo bien. Deja que burbujee un par de minutos para que los sabores se integren.

Si la salsa queda muy espesa, prueba a aligerarla con un chorrito del agua de cocción de las judías: queda más ligera y no pierdes sabor.

Incorpora las judías escurridas a la sartén y remueve con cuidado para que se bañen en la salsa. Rectifica de sal. Ahora viene el toque maestro: casca los huevos directamente sobre la superficie, tapa la sartén y deja que se escalfen durante 3-4 minutos hasta que la clara esté cuajada pero la yema siga líquida. Si prefieres más proteína, puedes poner dos huevos por persona en lugar de uno.

Por qué va a convertirse en tu cena fácil favorita (y no solo en verano)

Te lo digo yo, que he probado la receta tal cual y también con judías verdes de bote para días de auténtica pereza. Funciona igual de bien si controlas los tiempos: las de bote solo necesitan un salteo rápido al final para que no se deshagan. Es una opción magnífica para no renunciar a un plato saludable.

Además, en una época en la que cualquier plato de proteína parece requerir mil pasos, esta receta te da un aporte decente con los huevos y la verdura está en su punto. No lleva jamón, no necesita ni una pizca de chorizo y aun así sabe a comida de abuela (pero en versión ligera). Y si tienes salsa de tomate casera en conserva, como la que hace mi madre, el resultado ya es de matrícula.

Lo bueno de este guiso mestizo entre guarnición y plato principal es que te deja la conciencia tranquila y el estómago contento. Y si hay alguien que entiende de eso es Berasategui, que siempre ha defendido que las recetas auténticas no necesitan fuegos artificiales.

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💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 15 minutos. Nivel de dificultad: fácil (de verdad, a prueba de torpes). Un consejo extra: si quieres que el huevo quede perfecto, haz un pequeño hueco entre las judías antes de cascarlo para que la clara no se desparrame por toda la sartén.