Pocas imágenes institucionales han generado tanto ruido en los últimos meses como la del rey Felipe VI anunciando, micrófono en mano y con tono de hincha, la lista de convocados de la selección española para el Mundial 2026. El vídeo, producido por la Real Federación Española de Fútbol, se grabó el pasado 22 de mayo, coincidiendo además con el 22º aniversario de boda de los reyes.
Según la experta Sandra Aladro, la propuesta llevaba semanas en un "sospechoso silencio" en la Casa Real hasta que, días antes de la grabación, llegó "un sí con mayúsculas". Felipe VI llegó a la sede de la federación tras regresar de un viaje oficial a Canadá y, sin pauta ni censura previa, repitió tomas durante más de dos horas bajo el calor de Madrid, mostrándose entregado al proyecto.
Lo llamativo no fue solo que el monarca prestara su imagen a una campaña de marketing deportivo, algo inédito en la comunicación institucional de la Corona, sino el grado de implicación que mostró fuera de cámara. El rey aprovechó los descansos para interrogar al seleccionador Luis de la Fuente sobre la estrategia del equipo, una escena que pocos imaginaban en un jefe de Estado cuya función exige, según los manuales de protocolo, mantenerse al margen de cualquier implicación deportiva concreta.
La reina Letizia tampoco se quedó al margen del proyecto, aunque su papel fue más discreto. Según la fuente mencionada, la reina colaboró, aconsejó y preguntó durante la grabación, con una participación tan activa como la de su marido, aunque alejada de los focos.
Y es que en los últimos años existe un delicado equilibrio que debe mantener el rey en los eventos futbolísticos. Los expertos en protocolo aseguran que, en cuanto a la comunicación no verbal la moderación es esencial, ya que Felipe puede sonreír, asentir o comentar discretamente con las autoridades que le acompañan, pero siempre evitando cualquier gesto que lo identifique con una afición concreta, dado que su figura representa a todos los españoles y no a un club.
Ese cuidado se relaja de forma notable cuando juega la selección española, el único contexto futbolístico en el que el monarca puede mostrarse abiertamente partidario sin comprometer su neutralidad institucional.
Letizia, Sofía y los abrazos fuera del protocolo
Lo vemos con el resto de la Casa Real. El verano de 2023 dejó una de las estampas más espontáneas vividas por los miembros de Zarzuela en un campo de fútbol. La reina Letizia y la infanta Sofía viajaron hasta Sídney para presenciar la final del Mundial femenino entre España e Inglaterra, un partido que terminó con la selección española proclamada campeona por primera vez en su historia. Madre e hija no dudaron en saltarse el protocolo en varias ocasiones, bajando al terreno de juego en cuanto sonó el pitido final para celebrar la victoria con las jugadoras.
Durante la entrega de trofeos, Letizia rompió la etiqueta habitual y se abrazó a todas y cada una de las jugadoras de la selección, además de ser la encargada de entregar la Copa del Mundo a Aitana Bonmatí. Las futbolistas, en agradecimiento, regalaron a la reina y a su hija una camiseta personalizada. La emoción del momento llegó a tal punto que ambas se sumaron a la foto de la victoria entre vítores, y las jugadoras llegaron a corear sus nombres mientras Letizia y Sofía se animaban a saltar al pedírselo el equipo. La infanta Sofía, aficionada al fútbol y practicante de este deporte, había adelantado antes del partido sus ganas de bajar después al vestuario para felicitar a las jugadoras fuera lo que fuera.
No ha sido la única vez que un miembro de la familia se ha dejado llevar por la euforia futbolística fuera del guion previsto. Tras la victoria de España en la Eurocopa de 2024, la infanta Elena protagonizó una de las imágenes más comentadas de la celebración en Madrid. La hermana de Felipe VI se acercó a la fiesta organizada en la plaza de Cibeles, donde charló y se fotografió con jugadores como Álvaro Morata o Lamine Yamal, envuelta en una bandera de España y con una gorra roja con el mismo mensaje.
El vestuario, el territorio donde más se relaja la etiqueta
Pero si hay un episodio que ha quedado grabado en la memoria colectiva por su mezcla de espontaneidad y comedia, es sin duda el protagonizado por la reina emérita Sofía en el Mundial de Sudáfrica 2010. Tras la victoria de España ante Alemania en semifinales, la entonces reina decidió bajar al vestuario para felicitar personalmente a los jugadores, en un gesto que volvía a saltarse las distancias protocolarias habituales entre la Corona y los futbolistas en pleno festejo. La soberana entró en un vestuario donde varios jugadores estaban cambiándose, sin camiseta y recogiendo apresuradamente las medias que habían quedado por el suelo, y los saludó y felicitó con un entusiasta "maravilloso".
El momento más recordado llegó con Carles Puyol, que acababa de salir de la ducha y se presentó ante la reina envuelto únicamente en una toalla para saludarla. El capitán de la selección trató de salir del paso con cierta premura mientras Sofía le tendía la mano con naturalidad, en una escena que el propio jugador recordaría después con humor, explicando que en cuanto le avisaron de la presencia de la reina se acercó a saludarla tal y como estaba.

La anécdota se convirtió con el tiempo en uno de los episodios más citados cuando se habla de los límites, casi siempre flexibles, que la familia real se permite cuando el fútbol y la selección española están de por medio.
La actitud de la Casa Real ante estos pequeños desajustes protocolarios ha sido, en líneas generales, de tolerancia. Ni el abrazo de Letizia a las campeonas del mundo, ni los botes compartidos con la infanta Sofía, ni la entrada de la reina emérita en un vestuario masculino generaron jamás un comunicado de disculpa o explicación por parte de Zarzuela. Al contrario, ese tipo de imágenes suelen difundirse después en las redes oficiales de la institución, que llegó a dedicar un mensaje a la selección femenina tras su título mundial agradeciéndole haber hecho vibrar a toda España.
Lo que se espera de los reyes en el Mundial 2026
El torneo que se disputa actualmente en Estados Unidos, México y Canadá ya ha despertado movimiento en la agenda de la familia real. Felipe VI ha confirmado su asistencia al partido entre España y Uruguay, previsto para el 26 de junio en Guadalajara, por invitación de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, lo que supone una visita de gran relevancia simbólica para el monarca.
El Mundial se ha convertido además en un punto de encuentro informal entre distintas monarquías europeas. Los reyes Guillermo y Máxima de Holanda viajarán hasta Texas para presenciar el partido de su selección ante Suecia, mientras que el príncipe Haakon de Noruega asistirá junto a su hijo Sverre Magnus, aunque la delicada salud de su esposa Mette-Marit podría alterar sus planes.




