Adjudicaciones públicas en España: el 40% con un solo licitador, ¿cómo encarece tu vivienda?

Cuando solo un candidato opta a un contrato público, el precio no se negocia: se impone. En construcción, ese sobrecoste puede acabar en el precio de tu casa o de tu alquiler.

Si alguna vez te has preguntado por qué construir una casa cuesta tanto, parte de la respuesta está en los concursos públicos que se fallan a un único postor. Los datos son rotundos: casi 4 de cada 10 adjudicaciones en España se cierran sin competencia real, y ese silencio de ofertas acaba engordando la factura final.

¿Cuántas licitaciones se quedan sin rival?

El último informe de licitaciones.io, apoyado en cifras de la Oficina Independiente de Regulación y Supervisión de la Contratación (OIReScon), revela que cerca del 40% de las contrataciones públicas se adjudican con un solo licitador. No hablamos de procedimientos negociados sin publicidad, sino de concursos abiertos donde solo aparece una empresa.

La concurrencia media ha caído hasta las 2,99 ofertas por procedimiento en 2023, un mínimo histórico si miramos las 4,09 que se registraban en 2019. La tendencia es clara: cada vez menos empresas compiten por el dinero público, sobre todo en contratos basados en especificaciones técnicas muy cerradas.

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El cuello de botella: pliegos redactados a medida

El problema no empieza el día de la adjudicación, sino mucho antes, cuando se redacta el pliego. Ignacio Huertas, fundador de licitaciones.io, lo resume sin rodeos: «La competencia se gana o se pierde cuando se escribe el pliego». Si las condiciones técnicas exigen repuestos muy concretos, referencias de catálogo exclusivas o una base instalada que solo maneja un fabricante, el círculo de candidatos se reduce a a un único distribuidor autorizado.

Estas prácticas, sin ser necesariamente corruptas, limitan las alternativas y dejan al organismo público con un margen de negociación mínimo. El resultado es una contratación que, aunque legal, funciona casi como un monopolio de facto: el Estado paga lo que marca el único proveedor disponible.

Cuando la falta de puja infla el coste de construir (y de comprar)

La escasez de competencia no solo afecta a sectores industriales o ferroviarios. En construcción, una obra pública —desde una carretera hasta un bloque de vivienda protegida— adjudicada sin rival puede duplicar el sobrecoste. Esos euros extra no se evaporan: se traducen en menos viviendas de las previstas, plazos más dilatados o precios finales más altos.

Una licitación sin competencia es un cheque en blanco para el contratista y un sobrecoste que, al final, aparece en la cuota de la hipoteca o en el alquiler de un piso público.

Según el informe, la dependencia de un único proveedor no solo encarece la factura inmediata, sino que crea una vulnerabilidad estratégica: cuando llega el momento de renovar o cambiar de tecnología, la Administración está atada de pies y manos. Y en un contexto de precios de la vivienda disparados, cualquier sobrecoste en la obra pública acaba lastrando la capacidad de construir más asequible.

Huertas insiste en que la solución no requiere una reforma legal compleja, sino voluntad para redactar licitaciones realmente abiertas. Mientras eso no ocurra, el dato del 40% funcionará como un termómetro de la ineficiencia que, sin hacer ruido, encarece el metro cuadrado de lo que compras o alquilas.

🏠 Las llaves de la noticia

  • 🔑 Qué te importa: La falta de competencia en los contratos públicos puede inflar el coste de construir vivienda, lo que acabas pagando tú.
  • 💡 Por qué te importa: Un pliego a medida de un solo proveedor sube la factura de la obra pública y reduce las posibilidades de vivienda asequible.
  • 📊 Apunta estas cifras: 40% de adjudicaciones con un solo licitador; 2,99 ofertas de media por contrato (mínimo histórico).