La única fábrica de kufiyas palestinas que resiste en Gaza: Hirbawi agota existencias tras la guerra

La última fábrica de kufiyas de Palestina, Hirbawi, agota cada reposición en horas desde la guerra de Gaza. El pañuelo, que pasó de los campos a las manifestaciones, cuesta 40 euros y solo se consigue con lista de espera.

Reconócelo: tú también has visto la kufiya por todas partes. En las manifestaciones, en el cuello de algún influencer que seguramente no sabría situar Hebrón en un mapa, o incluso en la Semana de la Moda. Pero probablemente nunca te has parado a pensar quién la fabrica.

Pues bien, te lo cuento yo. Hoy solo queda una fábrica en toda Palestina que confecciona kufiyas como las de toda la vida: se llama Hirbawi, está en Hebrón (Cisjordania) y, desde que estalló la guerra de Gaza en 2023, no dan abasto.

Cada reposición mensual se agota en cuestión de horas. La última, el pasado 12 de junio, voló. Y ahora, conseguir uno de sus pañuelos auténticos implica apuntarse a una lista de espera como quien busca unas zapatillas limitadas.

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Un pañuelo campesino que se convirtió en símbolo político mundial

A ver, que la historia de la kufiya no empieza en Gaza ni en Hebrón. Este pañuelo de algodón de cuadros blancos y negros es mucho más antiguo que cualquier estado moderno: se usaba ya entre pastores, agricultores y nómadas de Irak, Siria o Jordania hace siglos para protegerse del sol, el viento y la arena. Nada de política.

Pero en Palestina todo cambió durante la revuelta árabe de 1936. Los insurgentes empezaron a llevarla para ocultar el rostro y, cuando las autoridades británicas intentaron identificarlos, miles de palestinos se sumaron a usarla. Lo que era un complemento de clase trabajadora se transformó en un símbolo de unidad colectiva.

Esa resignificación se selló de por vida con la imagen de Yasser Arafat, siempre con su kufiya cuidadosamente colocada sobre la cabeza y cayendo por los hombros, que dio la vuelta al mundo en telediarios y portadas. Desde entonces, el pañuelo es indisociable de la causa palestina.

La kufiya dejó de ser una prenda de campesinos para convertirse en el emblema de una nación que no existía en los mapas.

La globalización casi la mata (y la guerra la resucitó)

En los noventa, Hirbawi producía unas 150.000 kufiyas al año. Pero llegaron los pañuelos made in China, más baratos y fáciles de distribuir, y la demanda de las originales palestinas se desplomó. Para 2010, apenas fabricaban 10.000 unidades. Una a una fueron cerrando todas las fábricas del país salvo Hirbawi, que se aferró a sus telares mecánicos antiguos —muchas piezas ya ni siquiera se fabrican y los trabajadores improvisan reparaciones para seguir funcionando—.

Y entonces estalló la guerra de Gaza en octubre de 2023. De repente, la demanda internacional de kufiyas hechas en Palestina se disparó: la gente quería el pañuelo original, no la copia china. Fue una situación tan contradictoria como real: las ventas se multiplicaron en medio de una tragedia humana sin paliativos.

El precio, la lista de espera y cuándo puedes hacerte con una auténtica

Hoy, cada reposición mensual en la web de Hirbawi se esfuma en horas. El último restock, el 12 de junio de 2026, agotó todos los modelos disponibles —con distintos estampados y colores— casi antes de que nadie pudiese pestañear. Eso sí, todavía hay opción de pillarse otros productos artesanales de la marca, como bisutería, bolsas de tela o marroquinería.

Si te has mirado la etiqueta de tu pañuelo y no dice "Made in Palestine" por ninguna parte, no te preocupes: todavía puedes conseguir una kufiya Hirbawi auténtica por 40 euros. Solo tienes que apuntarte a la lista de espera en su web oficial y cruzar los dedos para que en la siguiente reposición no se te adelanten.

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🛒 Directo al grano

Precio: 40 € la kufiya original. Reposiciones: cada mes, anunciadas por correo en la lista de espera. Sección: tienda online oficial de Hirbawi (hirbawi.ps).