Más de dos horas de comparecencia y un mensaje repetido hasta la saciedad: «Jamás, nunca». La directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, defendió en el Senado su gestión y negó con rotundidad haber participado en conspiración alguna contra la Unidad Central Operativa (UCO). La polémica por sus encuentros con la exmilitante socialista Leire Díez centró toda la sesión.
La sesión en la Comisión de Interior estuvo marcada por las acusaciones de intromisión en investigaciones sensibles. González, visiblemente firme, insistió en que jamás interfirió, presionó ni frenó ninguna pesquisa. «No he frenado ni he interferido investigación alguna. Jamás, nunca. Ni de la UCO ni de ninguna unidad», repitió ante los senadores, según recoge la información de infoLibre.
La directora también rechazó cualquier maniobra contra agentes de la UCO o de la UDEF y aseguró que nunca se reunió con mandos para interesarse por investigaciones. Puso por delante su «ética, responsabilidad y trabajo» y pidió disculpas por el desgaste que la polémica ha causado en el cuerpo. «Esta es mi casa», afirmó, pero la oposición no se dio por satisfecha.
Lo que dijo Mercedes González sobre la UCO y Leire Díez
El punto más delicado de la comparecencia fue la relación con Leire Díez. González detalló que conoció a la exmilitante cuando ella era delegada del Gobierno en Madrid y Díez trabajaba en Correos. Aquel contacto fue meramente profesional y por conflictividad laboral. Los tres encuentros que señala el informe de la UCO fueron posteriores, ya con González al frente de la Guardia Civil.
Sobre el primer café, explicó que fue una toma de contacto breve en una cafetería cercana a la sede de la Benemérita. Díez le habló de su situación laboral y le comunicó que volvía al periodismo como freelance. «No me dijo ni dónde ni para quién trabajaba. Nunca habló de alguna investigación en curso», relató González. El segundo encuentro ni siquiera lo recuerda: dijo que a esa hora estaba reunida en instalaciones de la Guardia Civil. El tercero fue el más polémico: Díez le pidió recolocar al agente Rubén Villalba, imputado en la causa Koldo, en su anterior destino. La directora se negó «de plano» y dio por terminada la reunión.
Su resumen fue claro: dos cafes, punto. «Fueron dos cafés, punto. O tés, porque todo el mundo sabe que yo no como ni tomo café». Insistió en que desde entonces no ha vuelto a ver a Díez y que los encuentros fueron cortos, sin temas predeterminados y nunca con la intención de entorpecer investigaciones.
La directora aseguró que jamás interfirió en ninguna investigación y que los encuentros fueron solo breves conversaciones sin contenido predeterminado.
Tres cafés y un agente imputado: la cronología de los encuentros
La versión de González encaja con dificultades con los datos de la UCO. La directora reconoció tres contactos, aunque uno de ellos no consta en su agenda y lo atribuye a un error del informe. La cronología de los hechos sitúa el primer café tras su nombramiento, el segundo en un momento no aclarado que ella niega haber protagonizado y el tercero ya en 2025 con la petición sobre Villalba.
Precisamente el nombre de Rubén Villalba ha situado la comparecencia en el centro del debate político. La oposición ve en ese último encuentro la prueba de una posible injerencia. González, sin embargo, defendió que su respuesta fue inmediata y contundente: «Desde entonces no volví a mantener ningún tipo de encuentro. Jamás volví a verla».
¿Qué impacto tiene esta comparecencia en la credibilidad de la Guardia Civil?
Las más de dos horas de explicaciones no lograron acallar las voces del PP y de Vox, que exigieron su dimisión en repetidas ocasiones. González las desoyó y puso el acento en el diálogo y en la defensa de la democracia: «La democracia no es un juguete, es un tesoro». La directora quiso dejar claro que ni ella ni el ministro Marlaska han mentido sobre la relación con Díez. Los precedentes de comparecencias de altos cargos en el Senado demuestran que este tipo de sesiones rara vez cierran las crisis, pero sí pueden infligir un desgaste institucional difícil de reparar.
La situación recuerda a otras polémicas institucionales donde la transparencia y la separación de poderes quedan en entredicho. Mientras unos ven una comparecencia contundente, otros aprecian contradicciones con el informe de la UCO. El hecho de que González no haya presentado pruebas documentales de todas sus afirmaciones deja el debate abierto. La oposición seguirá presionando en las próximas semanas, y el desgaste político puede trasladarse a la calle si la ciudadanía percibe opacidad.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: Mercedes González compareció en el Senado para negar cualquier conspiración contra la UCO y explicar sus encuentros con Leire Díez.
- Por qué te importa: La polémica afecta a la credibilidad de una institución clave como la Guardia Civil y reabre el debate sobre injerencias políticas en investigaciones sensibles.
- A quién afecta: A la propia Guardia Civil, al Ministerio del Interior y a la imagen de las instituciones ante la ciudadanía, especialmente en un año preelectoral.
- Hacia dónde vamos: El PP y Vox mantienen sus peticiones de dimisión; la comisión de investigación en el Senado seguirá su curso y no se descartan nuevas comparecencias.




