Huelga de médicos: quinta semana de paros y amenaza de indefinida si no hay acuerdo

La CESM responsabiliza directamente a Pedro Sánchez tras la aprobación del Estatuto Marco en el Consejo de Ministros. Más de tres millones de citas médicas se han cancelado en 15 meses de conflicto.

Los médicos españoles inician esta semana una nueva tanda de paros contra el Estatuto Marco, la quinta desde que comenzó el conflicto. La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) ha convocado esta movilización tras comprobar que el Gobierno no da marcha atrás en la tramitación de la norma que regulará las condiciones laborales del personal sanitario.

El lunes 15 de junio, alrededor de medio millar de médicos representantes de los profesionales de toda España se concentraron frente al Ministerio de Sanidad para escenificar el comienzo de esta quinta semana de huelga. Según la CESM, en los quince meses de conflicto ya se han anulado más de tres millones de citas médicas e intervenciones quirúrgicas.

Pero la protesta dio un salto cualitativo. Los sindicatos médicos han decidido escalar el conflicto y responsabilizar directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El detonante ha sido la reciente aprobación, en el Consejo de Ministros, del anteproyecto de ley del Estatuto Marco. «Ante la ausencia total de propuestas de los responsables ministeriales y el nulo avance en el conflicto, prevemos retomar las movilizaciones una vez pasado el verano», ha explicado a este diario Miguel Lázaro, presidente de CESM. La amenaza es clara: si no hay rectificación, en septiembre comenzará una huelga indefinida, cuyo formato —una semana al mes o paro continuado— aún está por definir.

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¿Qué reclaman los médicos?

La piedra angular de las movilizaciones es la exigencia de un estatuto propio para los facultativos, similar al que rige en la mayoría de países europeos. Los médicos reclaman una jornada máxima de 35 horas semanales, equiparable a la de otros colectivos del sistema sanitario. Exigen, además, que las guardias médicas estén bien retribuidas y que el tiempo trabajado en ellas compute para la jubilación anticipada. También piden el reconocimiento de la penosidad de su profesión y un mecanismo de jubilación flexible.

Según la CESM, el actual anteproyecto de ley no recoge estas demandas, lo que ha llevado a los sindicatos a registrar una alegación formal en la que plantean un estatuto específico para el médico. «Si el presidente acepta esta alegación, desde luego en otoño no haremos ese paro indefinido», ha sentenciado Lázaro.

La tensión se ha extendido a las comunidades autónomas. La semana pasada, varios gobiernos regionales, incluidos los de signo político distinto al del Gobierno central, rompieron su interlocución con Mónica García después de que la ministra afirmara que las reivindicaciones ya estaban resueltas y que las que restaban dependían de las autonomías. Los médicos lo niegan: «Es una intoxicación. Las competencias para negociar el estatuto son del Estado», zanja el presidente de CESM.

«La responsabilidad política era de Mónica García, pero ahora recae sobre Pedro Sánchez», advierte el presidente de CESM.

¿Qué impacto tiene la huelga en los pacientes?

El impacto de las movilizaciones en la sanidad pública es difícil de ignorar. Según estimaciones de la CESM, en estos quince meses de conflicto se han cancelado más de tres millones de citas médicas e intervenciones quirúrgicas. Eso supone un retraso acumulado en diagnósticos, pruebas y tratamientos que agrava las listas de espera, ya de por sí tensionadas en muchas comunidades. Los médicos, en cada jornada de paro, piden disculpas a los pacientes y recalcan que su lucha persigue defender el sistema sanitario y, en última instancia, la calidad de la atención.

El comité de huelga —integrado por CESM, el Sindicato Médico Andaluz, Metges de Catalunya, Amyts, el Sindicato Médico de Euskadi y el sindicato gallego O'MEGA— insiste en que, pese a la dureza del conflicto, han mantenido la mano tendida al diálogo. «Llevamos meses esperando una respuesta; no ha habido avances», lamentan. El lunes, frente al Ministerio, los facultativos corearon consignas como «hasta que no consigamos un estatuto médico nadie parará la lucha».

Un conflicto que escala hasta Moncloa

El giro en la estrategia sindical es evidente. Durante más de un año, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha sido el blanco principal de las críticas. Pero la decisión del Consejo de Ministros de aprobar el anteproyecto ha cambiado las tornas. «La responsabilidad política era de Mónica García, pero ahora es colectiva de todos los ministros y sobre todo recae sobre Pedro Sánchez, que ha decidido que se inicie la tramitación», ha declarado Lázaro. El presidente de CESM añade que el futuro inmediato depende exclusivamente del jefe del Ejecutivo.

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Lázaro ha querido desvincular el conflicto de las siglas políticas. «No se trata de colores políticos. Si en algún momento gobierna otro partido y tampoco da luz verde a ese estatuto propio, las movilizaciones seguirán», advierte. Con todo, la pelota está ahora en el tejado de Moncloa. Los médicos han fijado septiembre como fecha límite para una rectificación que, de no producirse, desembocaría en una huelga indefinida de consecuencias imprevisibles para la sanidad pública.

📌 El foco social: las claves

  • 🔎 Qué es lo importante: La quinta semana de huelga médica contra el Estatuto Marco incluye la amenaza de un paro indefinido en septiembre si no se negocia un estatuto propio.
  • 👥 Quiénes son los afectados: Los médicos de toda España, cuyas condiciones laborales se negocian, y los pacientes, que acumulan más de tres millones de citas e intervenciones canceladas.
  • ➡️ Qué consecuencias puede traer: Un otoño marcado por una huelga indefinida que agravaría la saturación del sistema sanitario público y alargaría las esperas.