Ola de calor en la Antártida: 15,4°C en pleno invierno y los científicos alertan

La estación Esperanza pulveriza el récord anterior por más de 3 °F y mantiene el mercurio sobre cero durante tres semanas. La península antártica se calienta cinco veces más rápido que la media del planeta y los investigadores ya ven nieve transformada en barro y glaciares que go

La Antártida acaba de vivir un invierno que no tiene nada que ver con el hielo y el frío: 15,4 grados en pleno junio, un dato que ha hecho saltar las alarmas de la comunidad científica. El 6 de junio de 2026, la estación argentina Esperanza, en la península antártica, registró esa temperatura, pulverizando el récord anterior en más de 1,6 °C (3 °F) y quedándose unos 20 °C por encima de lo normal para esta época del año.

Y no fue un pico breve: las temperaturas se mantuvieron por encima del punto de congelación durante tres semanas consecutivas. En la isla Rey Jorge, los investigadores vieron cómo la nieve se convertía en barro y pendientes de césped, roca y tierra. En zonas que deberían estar cubiertas de blanco, la lluvia sustituyó a los copos.

Los glaciólogos que escalaron el glaciar Collins esperaban encontrar hielo sólido acumulándose, pero se toparon con agua fundida resbalando por todas partes. Todo apunta a que este calor no fue una casualidad: otras estaciones de investigación antárticas reportaron máximos similares en las mismas fechas.

Publicidad

Qué ha pasado exactamente en la Antártida este invierno

Vamos por partes. La estación Esperanza es un punto de referencia clave en la península más septentrional del continente. El récord anterior de temperatura invernal se quedó corto en más de 3 °F, un salto que los climatólogos califican de «extraordinario». La anomalía térmica rondó los 20 °C por encima de la media estacional, lo que convierte a esta ola de calor en la más intensa registrada en la región durante el invierno antártico.

Además, la constancia del calor fue casi tan alarmante como el pico. Tres semanas sin que el termómetro bajara de 0 °C bastaron para transformar el paisaje: de un manto de nieve continua a manchones verdes, charcos y lodo. Los investigadores describen un entorno que parece más cercano al del verano austral, pero en pleno junio.

Por qué este calor es una señal de que el cambio climático está acelerando el derretimiento

La península antártica se calienta a un ritmo cinco veces superior al promedio global. La pérdida de hielo marino es una de las causas principales: el espejo blanco que reflejaba la luz solar está desapareciendo y el océano oscuro absorbe más energía, generando un bucle de retroalimentación que acelera el deshielo sin posibilidad de freno inmediato.

Ese mecanismo ya se había visto en los veranos polares, pero observarlo en invierno con tanta intensidad es lo que más preocupa. No se trata de un único evento que vaya a elevar el nivel del mar de golpe, sino de una tendencia: las olas de calor polares se repiten cada década con más frecuencia y más grados. Y la tendencia, si no se corta, terminará por devorar las costas tal y como las conocemos.

Donde debería estar nevando, llueve; donde había nieve, ahora hay barro. Los glaciares, en vez de crecer, sudan agua colina abajo.

El precedente que ya lo advirtió todo y lo que viene ahora

Ojo con esto. En 2020 y 2022 se batieron récords de calor en la Antártida oriental, y en marzo de 2025 la temperatura ya alcanzó los 40 °C por encima de lo normal en algunas zonas, aunque en meses más cálidos. Lo que hace diferente este episodio es que ocurre en pleno invierno austral, cuando el continente debería estar reponiendo masa helada para compensar los deshielos del verano.

La pérdida de capacidad de regeneración invernal es la línea roja que los científicos llevan años señalando. Si el invierno ya no enfría lo suficiente, el balance anual se vuelve cada vez más negativo. Y aunque esta ola de calor no eleve el nivel del mar por sí sola, se suma a una cadena de eventos que está reduciendo la criosfera a una velocidad sin precedentes.

Para quienes tenemos veintitantos y miramos hacia 2050, el mensaje es incómodo: las proyecciones que antes parecían lejanas están llegando a la puerta de casa, con implicaciones directas sobre la subida del mar, los fenómenos extremos y la seguridad de nuestras ciudades costeras. No hace falta ser un negacionista para entender que las advertencias ya no son teoría.

Publicidad

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿De qué va exactamente? La Antártida alcanzó 15,4 °C en invierno, pulverizando récords y manteniendo temperaturas sobre cero durante tres semanas.
  • 🔥 ¿Por qué importa? La península se calienta cinco veces más rápido que el resto del planeta y la pérdida de hielo invernal acelera un bucle que amenaza las costas globales.
  • 📲 ¿Por qué está en todos los móviles? Porque los datos son tan bestias que han traspasado las revistas científicas y los vídeos de glaciares derritiéndose en directo están corriendo por TikTok como una advertencia que ya no suena a futuro.