Feijóo deshoja la margarita: la moción de censura con Junts que podría cambiar el Gobierno

La oferta a los independentistas para convocar elecciones inmediatas sacude la legislatura. Si la maniobra triunfa, tu día a día puede cambiar sin que hayas vuelto a votar.

Si hay una moción de censura, tu Gobierno puede cambiar sin pasar por las urnas. Y eso, aunque no te interese la política, toca tu bolsillo, tus derechos y el aire que respiras en tu puesto de trabajo o en la universidad. Alberto Núñez Feijóo deshoja la margarita y sopesa la jugada más arriesgada de esta legislatura: presentar una moción de censura con el apoyo de Junts y del PNV para tumbar a Pedro Sánchez y forzar elecciones generales cuanto antes.

Indignómetro

Nivel de impacto social: 9/10. Más de 35 millones de electores podrían ir a votar otra vez en semanas si la maniobra triunfa. La política se convierte en una partida de ajedrez que decide el precio del alquiler, la precariedad juvenil y los fondos europeos sin pedirte permiso. Indignación comprensible: a la calle le toca aguantar otra campaña mientras los pactos se cocinan a puerta cerrada.

Cómo funciona una moción de censura instrumental

Vamos por partes: una moción de censura es el mecanismo constitucional que permite al Congreso retirar la confianza al presidente del Gobierno. Para que salga adelante hacen falta 176 votos a favor. Lo que propone Feijóo es una variante tan legal como inédita: que el PP no la encabece, sino que ceda el protagonismo a Junts o al PNV. Ellos registrarían la moción y, si consiguieran los apoyos suficientes, se investiría a un candidato pactado; acto seguido se disolverían las Cortes y se convocarían comicios de inmediato.

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El PP quiere que sea Junts quien firme la iniciativa porque así pretende desvincularse de la imagen de “giro abrupto” y repartir el coste político. Feijóo ha tendido la mano a Carles Puigdemont y a Aitor Esteban en conversaciones que, según fuentes parlamentarias, avanzan con más disimulo del que parece.

El detalle que casi nadie cuenta: Pedro Sánchez es el único que puede disolver las Cortes. Si la moción triunfara, pero el candidato alternativo no quisiera convocar elecciones de inmediato, el bloqueo podría eternizarse. Por eso la oferta del PP incluye el compromiso expreso de que, nada más ser investido, el nuevo jefe del Ejecutivo firme el decreto de disolución y ponga fecha a las urnas.

Qué ganas y qué pierdes tú si la jugada sale bien

La lógica de despacho dice que unas elecciones anticipadas despejan la parálisis legislativa. Pero tú preguntas: ¿en qué se traduce eso para mi día a día? Unas nuevas elecciones podrían retrasar las ayudas al alquiler, la reforma laboral pendiente o los fondos europeos Next Generation que ya van con dos años de retraso. Cada mes de campaña y de pactos postelectorales es otro mes sin que el Gobierno saque adelante medidas para los jóvenes.

Además, la moción de censura no es gratis en términos de estabilidad. La prima de riesgo puede subir, el euríbor puede reaccionar y las empresas congelan contrataciones cuando no saben qué impuestos van a pagar. Eso, en la calle, es menos empleo fijo para los que empiezan y más excusas para no subir los sueldos.

Por otro lado, si la moción fracasa, el Gobierno sale reforzado y Feijóo se juega su liderazgo. Pero los casos de corrupción que rodean al Ejecutivo, que él mismo señala a diario, no desaparecen por una derrota parlamentaria. La ciudadanía sigue esperando explicaciones que apenas llegan en titulares sin consecuencias reales.

Eso sí, la política no debería ir de “a ver quién dura más en el cargo” sino de resolver los problemas de la gente. Pero el juego de fuerzas tiene su propio ritmo y a veces la calle solo puede mirar y desconfiar.

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Lo que nos enseñan las mociones de censura anteriores

La penúltima moción de censura que llegó a buen puerto en España fue la de 2018, cuando Pedro Sánchez desalojó a Mariano Rajoy con el apoyo de Podemos, ERC y el PNV. Aquella vez, la corrupción del PP fue el detonante. Hoy los papeles se invierten: es el Gobierno de Sánchez el que lidia con escándalos y el PP quien pone sobre la mesa una moción. La historia de este mecanismo en España muestra que solo ha triunfado una vez, y que casi siempre se usa para desgastar al contrario, no para gobernar.

La diferencia clave es el papel de los partidos independentistas. Junts y PNV tienen ahora una posición de bisagra: saben que su apoyo vale oro y que pueden exprimir contrapartidas. Para la juventud, lo relevante es si esas contrapartidas incluyen más autogobierno que reste fondos a la caja común o si se traducen en inversiones sociales que llegan de verdad.

Personalmente, yo creo que la moción de censura instrumental es un atajo democrático con riesgos altísimos. Puede resolver la agonía de una legislatura bloqueada, pero también traslada el mensaje de que los pactos de despacho valen más que los votos. La ciudadanía joven, que ya se siente lejos de la política, puede acabar aún más harta si el nuevo gobierno surge de un acuerdo que nadie votó en las urnas de 2023.

Una moción de censura que cambia el Gobierno sin pasar por las urnas desata la esperanza de unos y la indignación de otros, pero a ti te toca esperar y pagar las consecuencias.

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: Feijóo busca que Junts o el PNV encabecen una moción de censura contra Sánchez para celebrar elecciones inmediatas.
  • Por qué te importa: Un adelanto electoral puede congelar leyes sociales, retrasar ayudas y aumentar la incertidumbre económica para los jóvenes.
  • A quién afecta: A toda la ciudadanía, pero especialmente a los jóvenes que esperan medidas de vivienda y empleo.
  • Hacia dónde vamos: Negociaciones discretas; el desenlace decidirá si hay campaña electoral en semanas o la legislatura agoniza sin cambios.