Crítica de 'La Odisea' de Nolan: conquista Troya, pero naufraga en Ítaca

El estreno más taquillero de Nolan llega con 264 millones, pero la crítica señala que su tramo final no está a la altura del viaje. El encuadre IMAX deja sin imagen completa al 99% de las salas.

Christopher Nolan ha vuelto a demostrar que su nombre es un imán para las taquillas: 'La Odisea' ha arrasado con 264,1 millones de dólares en su primer fin de semana, el mejor estreno de su carrera. Pero, como en todo poema épico, el héroe tropieza al final.

Un viaje de 264 millones que se estrella en los bordes del encuadre

Si uno se fija solo en los números, Nolan es un dios. La superproducción más esperada del año ha pulverizado récords y ya apunta a igualar los taquillazos de 'Oppenheimer' o 'El caballero oscuro'. Es el único director que puede pedir 300 millones para una historia de monstruos y dioses sin que nadie le mire la chequera. Y lo mejor de todo es que, en sus mejores tramos, la película justifica cada euro.

La odisea de Ulises es un desfile de secuencias fascinantes: Circe convirtiendo en cerdos a los compañeros del héroe, el descenso al Hades... El sentido de la aventura está tan bien medido que casi da igual que algunos diálogos suenen a Shakespeare con resaca. Pero entonces llegas al último tercio y te das cuenta de que Nolan ha jugado con un IMAX que solo 41 salas en el mundo pueden disfrutar en todo su esplendor. El resto de mortales, el 99% de los espectadores, ve la película recortada arriba y abajo, como si alguien hubiera guillotinado el fotograma. La polémica con las actrices negras o el Aquiles trans debería haber sido un detalle menor comparado con este elitismo visual.

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Ítaca: cuando el héroe llega y a ti ya te da igual

La pelea final en el palacio es un ejemplo doloroso de cómo el formato puede dinamitar una secuencia. La geografía no se entiende, los movimientos se atropellan y el subidón musical de Göransson no tapa la sensación de que a Nolan se le acabó la gasolina en la playa. Penélope y Telémaco tampoco ayudan: sus escenas parecen un trámite para que el guion pueda cobrar el cheque de la épica familiar. La mayoría de los que van al cine tiene que conformarse con un desenlace que, en lugar de catarsis, ofrece una confusión bastante anticlimática.

Nolan convierte la Odisea en un espectáculo colosal, pero su obsesión por el formato IMAX deja a millones de espectadores viendo una película incompleta.

El único cineasta que aún se puede permitir un lujo tan salvaje

Hay que reconocerlo: que una superproducción de autor con discurso antibelicista, flashbacks de Troya ardiendo y una lectura adulta del mito exista en 2026 es casi un milagro. Nolan sigue siendo el único que mezcla el tamaño de una blockbuster con la libertad de un director de culto, y eso merece un aplauso. Pero la experiencia cojea justo cuando debería alzarse como un clásico instantáneo. La odisea conquista Troya, sí, pero naufraga en Ítaca con la misma contundencia con la que arrasa en taquilla. Y esa contradicción define mejor que ninguna crítica la última película del británico.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? 'La Odisea' de Nolan arrasa en taquilla con 264 millones, pero la crítica ve grietas en su tramo final y en el elitista formato IMAX.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Es la superproducción de autor más ambiciosa del año, con una puesta en escena fabulosa y una recta final que divide opiniones.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si no la ves en una de las 41 salas IMAX 70 mm, verás una versión mutilada del filme. Nolan te da un Ferrari y te quita las ruedas.