Si tienes el pelo fino y te pasas la vida peleándote con el volumen, este consejo de un peluquero de lujo te va a cambiar la rutina. La clave no está en cuántas veces lo lavas, sino en dónde pones cada producto.
Kevin Briceño, director del Salón Krown de Madrid, lo tiene claro: el cabello fino tiene sus propias reglas y no admite atajos. "Es un cabello que habla en voz baja: refleja la luz con facilidad, cae con suavidad y puede verse profundamente sofisticado cuando se le respeta su naturaleza", explica. Pero también es, según él, uno de los que menos tolera la improvisación. Un mal aclarado o un producto demasiado denso pueden apagarlo en horas.
El gran error con el que trabajamos la mayoría al cuidar el cabello fino es un clásico que Briceño resume con una frase demoledora: "tratarlo como si fuera frágil en todos sus puntos de la misma manera". La raíz y las puntas no viven la misma realidad, y a veces nos empeñamos, en tratarlo todo igual. Mientras la raíz pide limpieza y oxigenación, las puntas buscan protección y suavidad. Mezclar esos dos mundos es la receta para un pelo apelmazado y sin vida.
El error de manual que condena al pelo fino a la planicie
Cuando analiza una melena fina, Briceño no empieza preguntando la frecuencia de lavado. Primero observa cómo se ensucia, cómo pierde volumen y cómo reacciona al tacto al día siguiente. Eso le permite decidir si la persona necesita un lavado diario o puede espaciarlo. "Mi regla es sencilla: el cuero cabelludo no debe negociarse. Cuando la raíz pide limpieza, hay que escucharla", sentencia. El lujo no está en lavar menos, sino en lavar bien.
Champú solo en la raíz, acondicionador solo en las puntas (y una excepción)
Otro de los puntos que repiten los expertos y que Briceño subraya es que el champú pertenece al cuero cabelludo, no a los largos ni a las puntas. Él recomienda aplicar poca cantidad, emulsionarla entre las manos y masajear solo con las yemas de los dedos, sin uñas. La espuma que cae durante el aclarado basta para arrastrar lo necesario sin despojar la fibra. Respecto a la doble jabonada, aclara que en un cabello fino que se lava con frecuencia, una sola aplicación suele ser suficiente; la segunda solo tiene sentido si hay acumulación real de laca, aceites o contaminación.
La raíz pide limpieza y oxígeno; las puntas, protección y un trato silencioso. Juntar ambas realidades es el error más repetido con el pelo fino.
Con el acondicionador ocurre lo contrario al mito popular. El cabello fino también necesita desenredo y protección, pero solo de medios a puntas. Una cantidad controlada, bien aclarada y sin tocar la raíz permite ganar cuerpo y brillo. Si además el pelo está coloreado o iluminado, este paso se vuelve aún más importante para que la luz de la coloración dure con sofisticación.
Por qué este peluquero de lujo te pide que escuches más a tu cuero cabelludo
Briceño insiste en que no hay rutinas universales. El comportamiento del cuero cabelludo manda, y él prefiere adaptar cada recomendación. Su enfoque, casi quirúrgico, revela que el verdadero lujo capilar no consiste en añadir pasos, sino en eliminar todo lo que sobra. La precisión está en saber cuándo insistir y cuándo detenerse.
🛒 Directo al grano
Dónde encontrarlo: Salón Krown, Madrid. Consejo exprés: pregunta a tu peluquero por champús ligeros y acondicionadores sin siliconas pesadas. El asesoramiento personalizado de un profesional como Kevin marca la diferencia.



