He probado la ensaladilla rusa de Jordi Roca: salsa de leche, naranja y coñac en lugar de mayonesa

Una salsa sin huevo que liga con zumo de naranja y el toque picante que le da personalidad. Perfecta para los días de calor y para sorprender sin sudar en la cocina.

He de confesar que llevaba años preparando la ensaladilla rusa de toda la vida, con mayonesa casera, patatas y atún. Hasta que encontré la versión de Jordi Roca. Y me ha cambiado el verano.

Por qué esta salsa sin mayonesa es un acierto brutal

El chef lo explica con claridad en su cuenta de Instagram: 'la mejor ensaladilla rusa no se hace con mayonesa, sino con una salsa de leche, zumo de naranja, coñac, tabasco y pimentón dulce'. Y tiene sentido. La salsa emulsiona con leche y aceite de oliva, sin necesidad de huevo, lo que ya es un puntazo para quienes evitan la mayonesa o simplemente buscan un sabor diferente.

El resultado es una crema ligera, con un punto ácido de la naranja y un toque picante justo que no enmascara los demás ingredientes. El coñac le regala una profundidad aromática que, en serio, notas al primer bocado.

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La jugada maestra: conservas del mar y un toque dulce

Jordi Roca no solo cambia la salsa; mete mano a los ingredientes clásicos. En lugar de las típicas patatas y atún, apuesta por tres latas de conservas: mejillones, almejas y berberechos. El sabor a mar se nota, pero de forma sutil.

Añade manzana en dados pequeños, lechuga picada y unas ramitas de hinojo fresco. La manzana aporta un dulzor suave que casa de maravilla con la acidez de la naranja, y el hinojo le da ese toque anisado que te hace preguntarte por qué no lo habías probado antes.

Nunca pensé que un chorrito de coñac y una pizca de tabasco le pudieran dar tanta personalidad a un plato tan de diario.

Así la he preparado en casa (y no he vuelto a la mayonesa)

La semana pasada me lancé. Escurrí las tres latas, las eché en un bol amplio y me puse con la salsa. Puse 100 ml de leche en el vaso de la batidora y fui añadiendo 160 ml de aceite de oliva poco a poco, mientras batía. En menos de un minuto ya tenía una crema sedosa y emulsionada.

Incorporé sal, pimienta, 50 ml de zumo de naranja, un chorrito de coñac, una pizca de pimentón dulce y tres o cuatro gotas de tabasco. Volví a triturar un par de segundos y la salsa quedó espectacular, con ese tono anaranjado suave.

Mientras, corté la manzana en dados pequeños (sin piel, aunque puedes dejarla), piqué la lechuga y el hinojo, y lo mezclé todo con las conservas. Removí bien, añadí la salsa, volví a mezclar y la dejé reposar en la nevera una hora. El contraste de texturas entre el crujiente de la manzana y lo cremoso de la salsa es una locura.

💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 20 minutos. Nivel de dificultad: fácil. Un consejo extra: deja reposar la ensaladilla en la nevera al menos una hora para que los sabores se integren.