El precio medio de las bicicletas vendidas en España supera ya el umbral simbólico de un sueldo: 1.281,71 euros por unidad en 2025, según el Informe del Sector de la Bicicleta presentado por AMBE (Asociación de Marcas y Bicicletas de España) y Cofidis. La cifra ya supera el salario mínimo interprofesional, situado actualmente en 1.221 euros brutos al mes, pero el sector va a la baja.
La inflación y el encarecimiento generalizado son factores decisivos, pero el mercado vende ligeramente menos bicicletas que el año anterior a la vez que avanza hacia gamas medias y altas, impulsado por la electrificación.
La industria de la bicicleta está en un momento de ajuste tras el pico de demanda de la pandemia. La radiografía del sector apunta a una estabilización con señales contradictorias. Por un lado, la facturación cae, aunque menos que en otros ejercicios recientes; por otro, el volumen se mantiene relativamente resistente.

El informe cifra en 2.177 millones de euros la facturación del mercado en 2025, un 5,9 % menos que en 2024, mientras que las ventas se situaron en 1.093.478 bicicletas, apenas un 0,7 % menos. La industria, además, sostiene 25.000 empleos directos, de acuerdo con los datos recopilados.
Menos bicicletas, pero eléctricas y más caras
En cualquier caso, las bicicletas eléctricas ya no son una categoría premium marginal, sino la razón principal de que suba el precio. En 2025, las e-bikes representaron el 21,5 % de las unidades vendidas, pero concentraron el 35,2 % de la facturación de bicicletas. Es decir, aunque son minoría en volumen, pesan mucho más en ingresos, y eso contribuye a elevar el precio medio del mercado.
La electrificación se nota con especial intensidad en la movilidad urbana. El informe señala que el 55,4 % de las bicicletas urbanas vendidas fueron eléctricas, un dato que refleja hasta qué punto el uso cotidiano está cambiando, con compradores que buscan asistencia al pedaleo para recorridos más largos, trayectos con pendientes o desplazamientos que compiten directamente con el coche o el transporte público en la rutina laboral o estudiantil.
Asimismo, el Informe del Sector de la Bicicleta deja claro que estamos ante un sector que aprende a convivir con un consumidor más prudente en unidades, pero dispuesto a pagar más cuando percibe utilidad y durabilidad. "El mercado avanza hacia un mercado equilibrado y ordenado tras el ajuste pospandemia", dicen desde AMBE, sin olvidar la moderación de la caída en un escenario "preparado para volver a crecer".

También pesa el incremento del valor de los servicios asociados, con tiendas que refuerzan su papel más allá de la venta del producto. El propio informe apunta a que crece la relevancia de actividades como el taller o el alquiler en un ecosistema donde el margen ya no depende solo del stock.
MTB y carretera sostienen el liderazgo mientras el gravel se consolida
En cuanto a los tipos de bicicletas, la Mountain Bike mantiene el liderazgo y concentra el 50,81 % del valor del mercado de bicicletas, seguido por carretera con el 37,94 %, mientras que movilidad urbana (5,65 %) e infantil (5,60 %) se quedan a cierta distancia. En unidades, el orden cambia un pelín, con las bicis de montaña en cabeza, seguidas del segmento infantil, carretera y urbana, lo que sugiere un mercado donde las bicicletas de iniciación y las de ocio familiar siguen teniendo un peso importante en volumen, aunque no tanto en facturación.
Las eléctricas de montaña dominan en ventas tanto por volumen de facturación como por unidades, pero en carretera sigue predominando la bicicleta muscular por su enfoque deportivo. En medio, el gravel aparece como tendencia al alza y con creciente electrificación, por culpa de un perfil de ciclista que busca versatilidad entre asfalto y caminos y que también empieza a mirar a la asistencia eléctrica como un complemento para ampliar rutas o gestionar esfuerzos.

En distribución, el sector mantiene una red prácticamente estable. El número de puntos de venta se situó en 2.907 establecimientos, apenas por debajo de los 2.916 del año anterior, una variación pequeña pero en un mercado que sigue ordenando inventarios y ajustando expectativas. En ese contexto, AMBE también destaca el papel de la internacionalización de las empresas asociadas, que en conjunto facturan más fuera de España que en el mercado nacional, lo que actúa como colchón ante la desaceleración interna.
"Estos resultados dicen mucho sobre los cambios sociales que estamos viviendo en España, que se resumen en hábitos de movilidad más sostenibles, mayor conciencia medioambiental y una apuesta creciente por el ocio activo y saludable", explica Jesús Freite, secretario general de AMBE.



