Hoy, 26 de marzo, el reloj se detendrá para una joven barcelonesa de 25 años. El rostro y la historia de Noelia Castillo Ramos han captado el interés de portadas y debates dentro y fuera del país, pero para ella, la cuenta atrás representaría únicamente el final de un desgaste físico y mental con el que ha tenido que vivir. Tras más de dos años inmersa en una cruenta batalla, la justicia española ha avalado finalmente su derecho a acceder a la muerte asistida. La paraplejia que sufre desde 2022 y los crónicos dolores físicos y mentales han motivado una petición que hoy se hace realidad, poniendo fin a un caso que está conmocionando a la sociedad entera.
El proceso hasta llegar a esta fecha no ha sido del todo sencillo. El calendario inicial fijaba su eutanasia para el 2 de agosto de 2024, pero una ofensiva legal liderada por su padre y la asociación Abogados Cristianos logró paralizar temporalmente el procedimiento. Este bloqueo provocó un juicio celebrado en España relativo al derecho a una muerte digna. Agotadas todas las vías de recurso, incluyendo la negativa del Tribunal de Estrasburgo a frenar el proceso, Noelia Castillo Ramos obtiene el “sí” para su muerte asistida.
El caso pasó por distintas instancias, incluyendo el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. Este último rechazó la petición de frenar la eutanasia, dejando la decisión en firme. Se trata del primer procedimiento judicial en España centrado en este derecho, lo que ha contribuido a aumentar su repercusión mediática. Finalmente, la eutanasia se llevará a cabo este 26 de marzo, conforme a los requisitos establecidos por la legislación vigente, que regula este derecho desde 2021 bajo estrictos controles médicos y legales.
El enfrentamiento en los tribunales ha supuesto un enorme coste emocional para Noelia Castillo Ramos

Sus palabras, recogidas en una extensa entrevista con la periodista Bea Osa para el programa 'Y ahora Sonsoles' de Antena 3, reflejan el agotamiento de quien lleva años peleando contra su propio cuerpo y su entorno. Durante la conversación, relata la desconexión total con sus allegados y el sufrimiento acumulado.
“Siempre me he sentido sola porque nunca me he sentido comprendida y nunca han empatizado conmigo. Siempre he tenido problemas de convivencia. Antes de pedir la eutanasia yo veía mi mundo y mi final muy oscuros. No tenía ni objetivos ni nada. Sí me gustaba mucho maquillarme, hacer la manicura… me gustan muchas cosas, pero no tenía ni metas y sigo sin tener. Lo veo todo muy oscuro. No tengo ganas de nada. Ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada. El dormir se me hace muy difícil. Además, tengo dolor de espalda y de piernas. Por fin lo he conseguido y a ver si puedo descansar porque no pedo más con esta familia, con los dolores y con todo lo que me atormenta en la cabeza de lo que he vivido”, sentenció Noelia, añadiendo además que: “Esto no es un juego y a mí también me duele”.
Dentro de sus declaraciones, reiteraba el peso que emplea su rutina y sus carencias físicas. “No tengo ganas de nada: ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada. El dormir se me hace muy difícil y tengo dolor de espalda y de piernas”, explicaba, incluyendo comentarios hacia el hastío institucional. “Por fin lo he conseguido. A ver si ya puedo descansar porque no puedo más con esta familia, con los dolores, con todo lo que me atormenta en la cabeza de lo que he vivido”.
La oposición de sus parientes ha sido, para ella, el principal dilema en este proceso. Noelia Castillo Ramos lo analizaba frente a las cámaras de Antena 3.“Nadie de mi familia está a favor de la eutanasia, obviamente porque soy otro pilar. Yo me voy y vosotros os quedáis aquí con todo el dolor, pero yo pienso: ¿Y todo el dolor que he sufrido durante todos los años? Yo solo quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y punto. La felicidad de un padre o de una madre o una hermana no tiene que estar por encima de la vida de una hija”, argumentaba. Una postura que reafirmaba continuamente al preguntarse en voz alta sobre su propio pasado. “Quiero irme ya y dejar de sufrir y punto. Ninguno de mi familia está a favor de la eutanasia. ¿Y yo todo el dolor que he sufrido durante todos estos años?”. En otra de sus intervenciones, lo resumía de forma muy concisa. "Nadie de mi familia está a favor de la eutanasia, obviamente, porque soy otro pilar. Yo me voy y vosotros os quedáis aquí con todo el dolor, pero yo pienso: ¿Y todo el dolor que he sufrido durante todos los años? Yo solo quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y punto".
¿Está este proceso dentro del marco legal?
El proceso de Noelia Castillo, aunque cuestionado, se ampara en la Ley Orgánica 3/2021 (LORE), esta reconoce el “derecho a la prestación de ayuda para morir dignamente” ante sufrimientos físicos o psíquicos que sean intolerables y derivados de una situación clínica de carácter irreversible.
Artículo 1. Objeto.
- El objeto de esta Ley es regular el derecho que corresponde a toda persona que cumpla las condiciones exigidas a solicitar y recibir la ayuda necesaria para morir, el procedimiento que ha de seguirse y las garantías que han de observarse.
- Asimismo, determina los deberes del personal sanitario que atienda a esas personas, definiendo su marco de actuación, y regula las obligaciones de las administraciones e instituciones concernidas para asegurar el correcto ejercicio del derecho reconocido en esta Ley.
El debate social en torno a la salud mental surgió ante señalamientos de que ciertos trastornos asociados a la salud mental, como la depresión, invalidaran el consentimiento del paciente; no obstante, la justicia española y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ratificaron que, mientras se acredite la capacidad de decisión del afectado y la irreversibilidad medica del dolor, el origen psíquico del padecimiento no será motivo de exclusión legal para acceder a la eutanasia.
Las grietas del pasado han influido en su decisión, pese a la postura de su padre

La biografía de Noelia Castillo Ramos sugiere un cúmulo de inestabilidades. Creció en un hogar desestructurado marcado por las adicciones de sus progenitores, alternando periodos en centros de menores. Los problemas económicos forzaron un cambio drástico en su adolescencia. Recordando aquel momento de desahucio, señalaba cómo “Se lo embargaron y nos tuvimos que ir a casa de mi padre”. La custodia compartida no mejoró el panorama. “Íbamos fines de semana alternos y no iban bien las cosas cuando íbamos allí”, aseguraba, rememorando que pasaban noches eternas en bares donde: “Teníamos que estar esperando hasta las tres o cuatro de la mañana”.
Fue esta falta de arraigo la que desencadenó diagnósticos psiquiátricos severos desde los 13 años, conviviendo con un Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) y un Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). A esto se sumaron episodios traumáticos irreparables, donde se incluyen dos agresiones sexuales, una de ellas múltiple. La suma de estas situaciones, aberrantes por demás,la llevó a precipitarse desde un quinto piso el 4 de octubre de 2022. La caída no le quitó la vida, pero la confinó a una silla de ruedas con una paraplejia irreversible.
La relación actual con su padre está rota, especialmente tras su intento judicial para frenar el proceso de eutanasia. “Mi padre me vio caer y no pudo hacer nada”, relata sobre aquel día. Sin embargo, su percepción actual es distante. "Pero después de todo lo que ha hecho, ya no me da pena". Noelia Castillo Ramos describe una dinámica basada en el interés y el abandono emocional. “No ha respetado mi decisión y nunca lo hará. Me quería poner a mi nombre la casa que ha comprado para poder seguir cobrando la pensión por hijo a cargo. Después de eso, no quiere poner la casa a mi nombre, ni pagar el entierro, ni va a ir a la eutanasia, ni al entierro, y dice que no quería saber nada más de mí. Que para él ya estaba muerta. Yo lo entiendo. Es padre y no quiere perder a una hija, pero no me hace caso. No me llama nunca, no me escribe nunca. Lo único que hace es traerme comida. ¿Para qué me quiere viva? ¿Para tenerme en un hospital?“
Los pequeños destellos de luz junto a la abuela y el dolor de una madre

Dentro de su historia, Noelia solo guarda un espacio intacto para su abuela, Carmen. Revisando álbumes de fotos durante su última entrevista en ‘Y ahora Sonsoles’, admitió que aquella etapa “Era una época muy feliz de mi vida”. Esa afirmación la reiteró al evocar los veranos compartidos con su hermana Sheyla en casa de la yaya. “Era una época muy feliz”, aseguraba. Allí encontraron un respiro: “Nos poníamos a vender cositas hechas por nosotras”. La periodista Bea Osa le preguntó: “¿Para ti son momentos felices?”, inquirió, obteniendo una respuesta contundente. “Claro. Sí, sí”.
La abuela Carmen ha sido su mayor consuelo en esta recta final. Noelia temía comunicarle la fecha definitiva de este 26 de marzo. "Siento alivio, porque no sabía cómo decírslelo", confesó cuando Carmen interrumpió la grabación para abrazarla y mostrarle su apoyo. "Corazón, la yaya lo sabe todo. Y estoy contigo. Una vez ya lo hablamos, algún día nos veremos y estaremos juntitas. Te quiero, mi niña. Estaremos juntitas y no tardaremos mucho. Y seremos felices, ya lo verás".
Por el contrario, la postura de su madre, Yolanda Ramos, es una mezcla de dolor y resignación. Ella rechaza la decisión de Noelia, pero ha optado por no abandonar a su hija. "No estoy conforme, pero siempre voy a estar a su lado", indicó inicialmente. “Nosotros no estamos de acuerdo, pero estamos con ella. Yo no quiero que ella desviva, yo quiero que ella viva. Es horrible. Han sido tres años de altibajos. He estado rezando y pensando si ella en el último momento dice ‘me arrepiento’. Yo no estoy conforme, pero siempre voy a estar a su lado. Hasta el último momento, hasta donde ella me permita. Una juez ha decidido por la vida de mi hija. Están decidiendo personas que ni siquiera la han parido. Yo pienso que a lo mejor ha nacido en la familia equivocada”.
El sufrimiento de Yolanda se multiplicó en vísperas de la eutanasia debido a la actitud de su exmarido en el hospital. "El muy cristiano, ha ido al hospital y le ha dicho a mi hija 'tú lo has empezado y tú lo terminas, te apañas con tu entierro'. Se me ha bajado la tensión, he vomitado, lo he pasado mal. Ha sido horrible, no me encuentro bien. No es agradable pensar que le quedan horas", relató Yolanda.
El ruido externo y la instrumentalización política sobre la historia de Noelia Castillo Ramos

La repercusión de Noelia Castillo Ramos ha trascendido lo estrictamente humano para colarse en el debate político nacional. A pesar de que la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia es una realidad vigente en España desde junio de 2021, permitiendo a personas mayores de edad solicitar ayuda médica para morir ante un sufrimiento intolerable, algunos líderes políticos han utilizado el caso para confrontar al gobierno.
Santiago Abascal, líder de Vox, se pronunció públicamente sobre el tema a través de la red social X. “Estoy muy afectado por esta noticia”, inicia su mensaje. Inmediatamente después, completó con un duro ataque directo al ejecutivo central utilizando la historia de Noelia. “El Estado le quita a una hija a sus padres. Los menas la violan. Y la solución que le da el Estado es suicidarla. La España de Sánchez es una película de terror.”, escribió Abascal, y es una opinión globalizada en redes sociales, o por lo menos, bastante extendida. Pese a estas declaraciones y la solicitud de muchas personas para retrasar la muerte asistida de Noelia y pedir que reciba apoyo psiquiátrico, la justicia española ha dejado patente que la intervención del Estado en este procedimiento se limita exclusivamente a garantizar un derecho individual solicitado voluntariamente y bajo estricto control médico, alejado de cualquier imposición externa.
Las consecuencias de toda su vivencia empujaron a la joven de 25 años a una visión letárgica de su existencia. “Luego han sido todo baches, oscuridad, vacío”, relataba sobre su evolución. Hoy asegura carecer de ilusiones: “No tengo metas ni proyectos” y admite: “Siempre he visto mi mundo muy oscuro”.
La última tarde en Sant Pere de Ribes

Hoy, Noelia Castillo Ramos ejecutará su voluntad en la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes. Ha planificado hasta el más mínimo detalle para que el entorno le resulte amable. Ha seleccionado cuatro fotografías imprescindibles para acompañarla: una pintura de su madre, su perrita Wendy, su primer día de colegio y otra de su niñez.
Sobre el protocolo médico, la joven se ha mostrado transparente. "Me sedarán y luego me pondrán una inyección. Yo les he dicho cómo quiero que sea". Tiene muy claro el aspecto que desea proyectar en ese instante definitivo. "Quiero morirme mona. Siempre he pensado que quiero morirme guapa, me pondré el vestido más bonito que tenga y me maquillaré. Lo quiero hacer en mi habitación, porque es mi zona de confort, es donde me siento más protegida, mi pequeño hogar".
El proceso final lo pasará en absoluta soledad por deseo expreso, denegando la petición de su madre de acompañarla en el último suspiro. “Me dijo que ella, igual que me ha visto nacer, me quiere ver cerrar los ojitos, y la respuesta es no. No quiero que me vea cerrando los ojos. Prefiero que nos despidamos y luego, si quiere entrar, que entre", explicó. Una intimidad que defendió: "No quiero a nadie dentro, no quiero que me vean cerrando los ojos".
En medio de todo el ruido mediático, su actitud horas antes del desenlace parece ser de absoluta tranquilidad. "No tengo nervios, me siento más bien liberada, en paz". Noelia Castillo Ramos cierra así su durísima etapa vital, negándose rotundamente a convertirse en un símbolo o en un estandarte moral para nadie: “No quiero ser ejemplo de nadie, simplemente es mi vida y ya está”.




