TikTok, IA y scroll infinito: así pasan los menores españoles más de una hora diaria atrapados en redes

Cuatro horas diarias frente a pantallas, más de una hora en redes y un uso creciente de la inteligencia artificial dibujan el nuevo mapa digital en el que miles de menores españoles viven conectados a TikTok y atrapados en un scroll que no se acaba nunca.

El tema de la tecnología y más específicamente, el de las redes sociales como TikTok y el uso que le pueden dar los más pequeños siempre ha sido motivo de estudio y preocupación para los padres, por ejemplo, por las consecuencias que ya se ha demostrado pueden tener en los niños. ¿Cuántas horas pasa tu hijo mirando una pantalla sin que te des cuenta? ¿Y cuántas de esas horas son realmente ocio y cuántas puro automatismo, dedo arriba, dedo abajo? El último informe de Qustodio vuelve a poner cifras a una sensación que muchos padres ya tenían en casa, el móvil ya no es una herramienta, es el centro del tiempo libre de los menores.

Los datos impresionan menos cuando los lees que cuando los traduces a rutina diaria. Cuatro horas al día fuera del colegio frente a una pantalla. Más de una hora solo en redes sociales. Y, dentro de ese tiempo, TikTok arrasando sin rival. No es una excepción, es la norma en miles de hogares españoles.

Lo más llamativo no es solo cuánto tiempo pasan conectados, sino cómo y para qué. Redes sociales, vídeos cortos, inteligencia artificial para estudiar… y también para hablar, desahogarse o buscar respuestas emocionales. El ecosistema digital ya no acompaña la adolescencia, la define.

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TikTok manda y el resto intenta seguirle el ritmo

TikTok manda y el resto intenta seguirle el ritmo
Es el lugar donde los menores pasan más tiempo, con diferencia. En España rozan las dos horas diarias. Fuente: Agencias

TikTok ya no es “otra red más”. Es el lugar donde los menores pasan más tiempo, con diferencia. En España rozan las dos horas diarias dentro de la aplicación, una cifra que explica por qué padres, educadores y expertos la miran con tanta preocupación. No hablamos solo de entretenimiento, sino de un formato que engancha por diseño y que convierte el scroll infinito en hábito.

Instagram se mantiene, pero sin crecer. YouTube sigue fuerte gracias a los Shorts. El patrón es claro, vídeos rápidos, estímulos constantes y cero pausa. Muchos padres reconocen que no saben exactamente qué ven sus hijos, solo que el móvil siempre está en la mano. Y cuando se apaga, aparece el aburrimiento inmediato, casi físico.

Este dominio absoluto de TikTok también ha generado reacciones encontradas. Algunos adultos asumen que “es lo que hay” y otros empiezan a pedir límites más claros. No es casualidad que Europa y varios países estén endureciendo controles de edad. La preocupación ya no es moral, es cognitiva, emocional y educativa.

Cuatro horas de pantalla y una atención cada vez más frágil

Cuatro horas de pantalla y una atención cada vez más frágil
Hay padres que se sienten culpables por haber normalizado el móvil demasiado pronto. Fuente: Agencias

El informe confirma algo que muchos profesores llevan tiempo diciendo en voz baja, mantener la atención de los menores es cada vez más difícil. Cuatro horas diarias de pantallas fuera del aula no pasan gratis. El cerebro se acostumbra al impacto rápido, al cambio constante, a no profundizar.

Psicólogos y especialistas hablan de sobreestimulación, de paciencia reducida y de frustración ante tareas que requieren esfuerzo. No es que los menores sean menos capaces, es que el entorno digital les entrena para lo contrario. Todo rápido, todo inmediato, todo desechable.

En redes, este debate ha explotado. Hay padres que se sienten culpables por haber normalizado el móvil demasiado pronto y otros que se defienden diciendo que prohibir no es educar. Probablemente ambos tengan parte de razón. El problema no es solo el tiempo, sino la ausencia de acompañamiento real en ese tiempo.

La inteligencia artificial ya es parte de su vida (y no solo para estudiar)

La inteligencia artificial ya es parte de su vida (y no solo para estudiar)
Casi la mitad de los menores españoles ha utilizado ChatGPT. Fuente: Agencias

Uno de los datos más sorprendentes del estudio es el salto en el uso de inteligencia artificial. En solo un año, casi la mitad de los menores españoles ha utilizado ChatGPT. Al principio para deberes, sí. Pero cada vez más para conversar, preguntar o buscar apoyo emocional.

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Esto ha abierto un nuevo frente de debate. Padres que descubren que su hijo habla con una IA antes que con ellos. Docentes preocupados por el impacto en el aprendizaje. Y adolescentes que ven estas herramientas como algo natural, sin miedo ni prejuicios.

No todo es negativo, pero tampoco inocente. La IA no sustituye el pensamiento crítico ni las relaciones reales, aunque a veces lo parezca. El riesgo no está en usarla, sino en delegar en ella demasiado pronto. Y ese equilibrio, hoy por hoy, nadie lo tiene del todo claro.

Un espejo incómodo para los adultos

Un espejo incómodo para los adultos
Si los adultos vivimos pegados al móvil, el mensaje es evidente. Fuente: Agencias

El informe deja una conclusión incómoda, los menores hacen lo que ven. Si los adultos vivimos pegados al móvil, el mensaje es evidente. No basta con limitar pantallas si no revisamos nuestros propios hábitos.

Cada vez más familias empiezan a hablar de normas compartidas, de horarios sin móviles y de recuperar espacios offline. No como castigo, sino como necesidad. Porque lo digital no es temporal, no desaparece, y lo que se aprende ahí se queda.

Este debate no va de demonizar TikTok ni la tecnología. Va de asumir que estamos criando a una generación dentro de algoritmos que no siempre juegan a su favor. Y quizá por eso este tema está en todas partes, porque, de una forma u otra, nos afecta a todos.

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