Iván Hermés protagonizó 158 capítulos de la mítica serie juvenil que marcó toda una generación, pero la fama le pasó factura desde el primer día. El actor que dio vida a Felipe "Flipe" Gómez, el chico problemático con adicción a las drogas que logró reconducir su vida, abandonó la serie tras apenas nueve meses porque no soportaba la presión de que le reconocieran por la calle. "Tenía 24 años, la cabeza llena de pájaros y fue durito", confesó en una reunión televisiva con sus antiguos compañeros.
La situación se complicó dramáticamente en 2020, cuando la pandemia arrasó con su carrera y su vida personal se desmoronó. Hermés se divorció de su pareja, madre de su hijo de cinco años, quien decidió regresar a Barcelona llevándose al niño. El actor tuvo que seguirlos para no perder el contacto con su hijo, pero llegó a la capital catalana sin amigos, sin contactos profesionales y completamente arruinado. Iván Hermés había tocado fondo de la forma más dura posible.
Iván Hermés: De protagonista de Telecinco a músico callejero
La reinvención de Hermés no fue una elección artística: fue pura supervivencia. "En una ciudad sin amigos, sin contactos y arruinado completamente por la crisis, no tuve más opción que salir a la calle a cantar", explicó el actor en una entrevista para El Mundo en julio de 2022. Esa declaración marca el punto de inflexión donde la fama televisiva chocó con la realidad más cruda: un padre separado buscando cualquier vía para llegar a fin de mes.
El músico callejero se enfrentó al público más hostil de su carrera profesional, según sus propias palabras. La gente en las terrazas no le esperaba como público, sino que irrumpía en su espacio con su guitarra y sus canciones. "Para muchos eres uno más de los que está pidiendo en la calle, entonces te encuentas con caras de desprecio", reconoció. La transición del plató de televisión a las aceras barcelonesas supuso un golpe brutal para su autoestima, pero también le enseñó una lección vital sobre resistencia.
Sin embargo, Barcelona respondió mejor de lo esperado tras los meses más duros de pandemia. La ciudad estaba sedienta de música en vivo y Hermés fue uno de los pocos artistas callejeros que se atrevió a salir cuando todavía reinaba la incertidumbre sanitaria. Esto le permitió conseguir pequeños conciertos por la ciudad y generar ingresos mínimos para mantener a su hijo. Paralelamente, el actor desarrolló una faceta como compositor profesional, escribiendo canciones por encargo para plataformas digitales según las especificaciones de cada cliente.
Las consecuencias de una fama que nunca pidió
El trauma que Al salir de clase dejó en Hermés condicionó toda su trayectoria posterior. El actor reconoció en múltiples entrevistas que tardó años de terapia en recuperarse de la presión mediática que vivió con apenas 24 años. Esa "fobia" a la televisión, como él mismo la definió, le llevó a rechazar numerosos proyectos audiovisuales que podrían haber consolidado su carrera.
Después de abandonar la serie de Telecinco, Hermés solo consiguió papeles esporádicos en producciones como Cuéntame cómo pasó, Policías en el corazón de la calle o Vientos en el agua. También participó en el largometraje Reverso (2015), pero sus apariciones eran testimoniales. "Yo estoy súper agradecido con Al salir de clase porque si no, no me hubiesen dado tantas oportunidades en el teatro. Dije que no a muchos proyectos y por eso creo que mi carrera nunca terminó de despuntar demasiado", reflexionó el intérprete.
La situación económica se volvió insostenible cuando los trabajos como actor dejaron de llegar. "Con eso no sobrevives, solo tapas agujeros, y yo quiero tener un personaje fijo. Porque tengo un niño de cinco años, quiero comprarme una furgoneta y necesito dinero. Estoy cansado de no llegar a fin de mes", lamentó Hermés en el programa Martínez y Hermanos, donde se reencontró con antiguos compañeros como Félix Gómez, Raquel Meroño y Athenea Mata.
Por qué su historia revela un patrón preocupante
El caso de Iván Hermés ilustra el lado oscuro de las series teen que fabricaron decenas de rostros famosos sin red de protección. Al salir de clase lanzó las carreras de actores como Elsa Pataky, Hugo Silva, Pilar López de Ayala o Rodolfo Sancho, pero muchos otros protagonistas desaparecieron del mapa o tuvieron que reinventarse completamente. Mariano Alameda, que protagonizó casi 600 capítulos como Íñigo Vidal, abrió un centro de yoga en Madrid y solo regresó a la interpretación en 2023 para dirigir una obra teatral.
Más allá del caso individual, la trayectoria de Hermés plantea preguntas incómodas sobre cómo la industria audiovisual gestiona (o no gestiona) las consecuencias psicológicas de la fama súbita en actores jóvenes. El intérprete tenía 24 años cuando miles de adolescentes le pedían autógrafos por la calle, pero nadie le preparó para gestionar esa presión ni para construir una carrera sostenible cuando la serie terminara. El resultado: décadas de terapia, rechazo sistemático a proyectos televisivos y una crisis vital que le llevó a las calles de Barcelona con una guitarra como última salida.
El actor también encontró en la música una herramienta terapéutica inesperada. "He aprendido que cuando estás en un momento difícil, es cuando más interesante se pone la cosa. Los momentos de necesidad son los más ricos, porque ahí es cuando nos crecemos, salimos de la zona de confort", reflexionó al presentar su canción Nada que perder, donde narra su experiencia vital de los últimos años. Ese tema se convirtió en su carta de presentación como artista independiente y le abrió puertas en el circuito de pequeños conciertos barceloneses.








