La AEMET toma medidas contundentes por su crisis de credibilidad

En medio de inclemencias climatológicas por la borrasca Leonardo, una AEMET con cada vez menos credibilidad pública ha tenido que justificar paso por paso su pronóstico del invierno e incluso ha nombrado a un nuevo encargado de liderar la predicción estacional y subestacional en el organismo.

El azote de la borrasca Leonardo, que ha dejado graves daños sobre todo en Andalucía, es solo el último exponente de la sucesión de temporales que estamos viviendo en este inicio de año 2026. Un invierno que afecta de manera crítica a la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), devuelta al centro del debate público por su reputación.

Mientras se encadenan avisos por lluvias intensas, viento y nieve, muchos continúan recordando la previsión estacional que el organismo difundió a comienzos de diciembre: un invierno meteorológico 2025-2026 "probablemente más cálido de lo normal" y, aunque con más incertidumbre, algo más seco en el suroeste peninsular. Ese contraste entre el mensaje y el tiempo que muchos perciben en la calle ha desembocado en una nueva oleada de críticas y en una crisis reputacional que la propia AEMET intenta atajar con cambios internos y un refuerzo de su comunicación científica.

En buena parte de la sociedad, sobre todo por el empuje de las redes sociales, se ha instalado la idea de que el organismo "se equivoca siempre" y de que sus avisos a largo plazo no se corresponden con la realidad. Desde la agencia insisten en que lo que está fallando no son tanto los modelos como la interpretación y la traducción de un lenguaje probabilístico al consumo informativo de titulares y mensajes que ocultan matices importantes.

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El pronóstico del invierno persigue a la AEMET

Hemos podido comprobar que, en las últimas semanas, los expertos de AEMET han intensificado su presencia en X y otros canales oficiales para aclarar qué dijeron exactamente sus pronósticos y cómo deben interpretarse.

La propia agencia recordó en un comunicado que, a comienzos de diciembre, su previsión estacional otorgaba entre un 60 % y un 70 % de probabilidad de que el trimestre diciembre-enero-febrero (el llamado invierno meteorológico, distinto al astronómico) fuera más cálido que la media histórica, frente a un 10 % de probabilidad de que resultara más frío. No se trataba, subrayan, de una afirmación categórica, únicamente de un reparto de probabilidades sobre el conjunto del periodo.

De hecho, tras vivir la Navidad más fría en 15 años, AEMET ha tenido que insistir una y otra vez en que el diagnóstico se hace sobre el promedio del trimestre, no sobre una semana fría ni sobre las fiestas navideñas. En sus canales oficiales la agencia ha recordado que la mayor parte de diciembre ha registrado temperaturas superiores a las normales, con incluso un récord de día cálido el 6 de ese mes, pese a que la Navidad fuera la más fría desde 2010.

Los especialistas del organismo utilizan ejemplos recientes para ilustrar esta particularidad: el verano más cálido de la serie histórica convivió con unos últimos diez días de julio anómalamente frescos, y el invierno 2020-2021 fue cálido en su conjunto pese a alojar en su interior la gran nevada asociada a Filomena y una intensa ola de frío posterior con récords de mínimas. Desde la AEMET se insiste en que un trimestre más cálido de lo normal no excluye episodios fríos significativos; simplemente indica que, al sumar todos los días, la media se inclinará previsiblemente hacia valores superiores a los de referencia.

En el caso de las precipitaciones, la AEMET fue más prudente desde el principio y sus mapas estacionales apuntaban a una ausencia de señal clara en la mayor parte del país, tan solo señalando una ligera mayor probabilidad de un invierno seco en el suroeste peninsular.

Otro lío fue el de negar las olas de frío. Tuvieron que recordar que solo se considera ola de frío un episodio de al menos tres días consecutivos en el que, como mínimo, el 10 % de las estaciones principales registran mínimas por debajo del percentil 5 de su serie histórica. Así, puede sentirse frío, nevar y helar con frecuencia sin que se haya cruzado ese umbral estadístico, pudiendo llegar a cumplirse el encadenar tres inviernos consecutivos sin olas de frío en España.

Movimientos internos

Sea como fuere, que la AEMET tenga que estar continuamente dando explicaciones evidencia que su comunicación no está siendo efectiva como organismo público. Y quizá por eso haya empezado a aplicar cambios.

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La contestación social y política a los pronósticos estacionales ha obligado a la AEMET a reforzar su estrategia comunicación, una cuestión que la propia agencia viene analizando desde hace años. En el Estudio de reputación de AEMET, un informe interno elaborado por la propia agencia estatal y, coordinado por el Área de Información Meteorológica y Climatológica, el organismo ya advertía hace una década de que "la confianza que inspira una institución se valora a través de la reputación" y de que, en su caso, esa credibilidad es crucial al tratarse de un servicio público cuyos datos sirven de base para la toma de decisiones de ciudadanos, empresas y administraciones.

Entre las líneas de actuación que se proponían en su día figuraban la transparencia, la mejora continua de la calidad de los servicios y un plan de comunicación capaz de acercar el lenguaje técnico a las expectativas de una sociedad cada vez más informada y exigente. Es en esto último en lo que están errando, razón por la que no sorprende que cada vez haya más comunicados.

De hecho, la cosa ha ido un pasito más allá, acelerando algunos movimientos. Esta semana hemos podido saber que la AEMET ha designado a Juan Jesús González Alemán, doctor en Física, Meteorólogo Superior del Estado e investigador del propio organismo, para liderar la predicción estacional y subestacional y todo lo que la rodea, curiosamente tras la polémica que ha rodeado a la agencia por el pronóstico del invierno.

AEMET ha puesto al doctor Juan Jesús González Alemán a liderar la predicción estacional y subestacional

El objetivo principal, según González Alemán, será modernizar el sistema al profundizar en la I+D para mejorar modelos y su aplicación, conocimiento de fenómenos meteorológicos y climáticos, aplicación a servicios climáticos y fenómenos extremos/de alto impacto. En sus propias palabras, "que sea lo más útil posible para la sociedad".

Juan Jesús González Alemán en una intervención en LaSexta hace un tiempo
Juan Jesús González Alemán en una intervención en LaSexta hace un tiempo | Fuente: LaSexta

El movimiento de fichas refuerza el perfil científico al frente de una de las áreas que más exposición mediática y controversia generan. González Alemán ha defendido públicamente la utilidad de estos pronósticos, pero también la necesidad de explicarlos mejor y de ser más riguroso con sus limitaciones, consciente de que cada error percibido erosiona la credibilidad de todo el sistema.

"No, no estamos viviendo un invierno frío. Los inviernos fríos los dejamos atrás hace ya unas décadas. Lo que sucede es que nos hemos acostumbrado a los inviernos cálidos de los últimos años. No te dejes manipular", dijo sobre la polémica del invierno más cálido de estas últimas semanas.

En paralelo, la agencia ha incrementado la publicación de notas técnicas y entradas divulgativas, así como la actividad de sus cuentas territoriales y nacional en redes sociales. A través de hilos y gráficos, los meteorólogos buscan desagregar datos, contextualizar anomalías y responder casi en tiempo real a muchas de las críticas, algo que hasta hace pocos años era impensable en un servicio meteorológico nacional.

La propia AEMET asume que este esfuerzo de pedagogía no es suficiente si no se aborda el malestar de fondo. Frente a la creciente polarización de quienes la usan como arma política arrojadiza por ser un órgano dependiente del Gobierno, una parte significativa de la ciudadanía demanda pronósticos más claros y precisos y una comunicación mejor dirigida a la gente de a pie, sin necesidad de poner el foco en teorías conspirativas ni de cuestionar la existencia del calentamiento global.

La agencia se reafirma en su misión de "contribuir a la seguridad de personas y bienes, y al bienestar y desarrollo sostenible de la sociedad española", tal y como figura en sus estatutos.

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