Marlaska explicará su «dejadez» con las fronteras españolas financiada con fondos públicos

Las fronteras se han convertido en uno de los grandes conflictos sin resolver de Fernando Grande-Marlaska al frente del Ministerio de Interior. Una cuestión que no ha pasado desapercibida, y que obligará al ministro a ofrecer «explicaciones» este próximo martes; una comparecencia a puerta cerrada del ministro socialista que será especialmente complicada para Marlaska después de los sucesos de Melilla este pasado verano, y que podría poner al ministro de Interior en graves apuros para mantener su puesto hasta final de legislatura.

Pocos son los que han podido olvidar a estas alturas los terribles acontecimientos que ocurrieron en la frontera en Melilla el pasado mes de junio. Un asalto a la valla que acababa provocado la pérdida de vidas humanas, y señalando al ministro Fernando Grande-Marlaska, y su aparente falta de gestión de las fronteras españolas.

Señalamiento que ha provocado las críticas contra el ministro de Interior en los últimos meses, y que han hecho que, finalmente, sea este 8 de noviembre cuando el socialista comparezca ante el Congreso de los Diputados. Y lo hará, a puerta cerrada, para explicar específicamente, y en el contexto de este salto a la valla en Melilla, el uso que su departamento hace de los fondos reservados del Estado. Explicaciones que dará ante los socios del PSOE, así como ante los partidos de la oposición, que esperan desde hace meses las justificaciones del ministro de Interior sobre estos gastos reservados, potestad de los ministerios de Interior, Defensa, Exteriores, así como del Centro Nacional de Inteligencia.

Comparecencia que Marlaska, tal y como han asegurado fuentes parlamentarias, aprovechará para explicar de nuevo la tragedia en Melilla, así como sus acciones y gastos con respecto a su gestión de las fronteras españolas. Una gestión que, sin embargo, parece dejar mucho que desear. Al menos, de cara a las arcas públicas de los españoles.

LA MIGRACIÓN, «CEDIDA Y PAGADA» POR MARLASKA

Y es que claro parece que el ministro de Interior no siente la necesidad de ser él mismo quién gestione las fronteras de España con los países más cercanos a sus territorios. No, al menos, en lo que se refiere a la migración; una cuestión que parece preferir dejar en manos de otros. En concreto, del resto de países fronterizos.

Un «quebradero de cabeza» que Fernando Grande Marlaska parece haber querido quitarse de encima en esta legislatura socialista. Eso sí, contando con la siempre inestimable, y aparentemente inagotable, ayuda de las arcas públicas españolas. Y es que la preocupación del ministro ante esta complicada situación de Estado ha llevado a Marlaska a «regar» a los países fronterizos con el país con suculentas ayudas, destinadas a controlar la migración. Eso sí, al otro lado de la frontera española.

En concreto, son los territorios de Ceuta y Melilla los que siguen suponiendo dos puntos clave de la inmigración desde África. Ciudades en las que el control por parte de Marruecos en la frontera es una situación clave; y eso es algo que no ha pasado desapercibido al departamento de Marlaska, que no ha dudado en ofrecer varias ayudas a Marruecos, contando con la autorización del Consejo de Ministros, bajo la necesidad de crear una «cooperación policial internacional» con el país fronterizo. Ayudas que, en el pasado mes de octubre, se traducían en una nueva partida de 30 millones de euros de las arcas públicas españolas, con destino a la frontera con Marruecos.

Ayudas estatales enviadas, no tanto al control nacional de la migración, sino a la «externalización» de la gestión de las fronteras, solventando así esta complicada situación al ministro de Interior. Financiación que ahora tendrá que ser explicada por el ministro socialista que, en apenas unas horas, explicará la situación de Melilla ante los principales líderes políticos, así como su «gestión económica» ante esta situación que, sin duda, le pone contra las cuerdas en estos últimos meses de legislatura.