La muerte de Jesús de Miguel, futbolista del CD Tenerife, tras un choque durante un partido frente al FC Andorra ha conmocionado al mundo del fútbol. El delantero madrileño falleció en el hospital después del impacto con el guardameta Jesús Owono, un episodio que ha abierto interrogantes sobre lo sucedido y que mantiene al portero en una situación emocional especialmente delicada.
Mientras se esclarecen las circunstancias del accidente y se determina si existe algún tipo de responsabilidad más allá del ámbito deportivo, Jesús Owono permanece en silencio. Según la información publicada, su entorno asegura que está devastado y que desea trasladar sus disculpas a la familia del jugador fallecido.
La psicóloga Leticia Martín Enjuto ha abordado las posibles consecuencias psicológicas de este suceso en una entrevista con la revista Lecturas. La especialista recuerda que una tragedia de estas características puede afectar profundamente a todas las personas implicadas, también a quien participa directamente en el lance que termina con una muerte.
Jesús Owono puede afrontar un impacto psicológico considerable

Leticia Martín Enjuto explica a Lecturas que el portero del FC Andorra podría estar atravesando un periodo de gran sufrimiento emocional después de la hospitalización y posterior fallecimiento de Jesús de Miguel. “Jesús Owono puede verse afectado emocionalmente por unas circunstancias de enorme dureza”, advierte la psicóloga.
La experta señala que participar en una acción deportiva que termina con la muerte de otro jugador puede tener consecuencias psicológicas importantes, independientemente de cómo se desarrollara el accidente y de las responsabilidades que puedan establecerse. En este contexto, Jesús Owono podría experimentar emociones difíciles de gestionar mientras intenta comprender lo ocurrido.
“Estar implicado en un lance deportivo que termina con la muerte de otro jugador puede generar un sufrimiento psicológico considerable, con independencia de las circunstancias concretas del accidente y de las responsabilidades que puedan establecerse”, explica Martín Enjuto.
Entre las reacciones posibles se encuentran la culpa, la impotencia y la aparición de pensamientos repetitivos sobre el momento del impacto. La psicóloga apunta que la persona afectada puede preguntarse una y otra vez si habría podido actuar de otra manera o si existía alguna posibilidad de evitar el desenlace.
“Es posible que surjan sentimientos de culpa, impotencia o pensamientos repetitivos relacionados con lo sucedido, acompañados de preguntas constantes sobre si podría haber actuado de otra manera”, añade la especialista.
Los síntomas que podría experimentar Jesús Owono
La revisión mental constante de lo ocurrido puede intensificar el malestar después de una experiencia traumática. Según Leticia Martín Enjuto, imaginar otras posibilidades o repasar una y otra vez las circunstancias del accidente es una reacción que puede aparecer en este tipo de situaciones.
“Esta tendencia a revisar mentalmente lo ocurrido y a imaginar escenarios alternativos es relativamente frecuente después de experiencias traumáticas y puede intensificar el malestar emocional”, señala la psicóloga a Lecturas.
En el caso de Jesús Owono, la especialista menciona posibles síntomas compatibles con una respuesta de estrés agudo. Entre ellos figuran imágenes del accidente que aparecen de forma involuntaria, dificultades para dormir, ansiedad, sensación de bloqueo o el deseo de evitar lugares y situaciones que recuerden el episodio.
También podría surgir una culpa intensa, una reacción que requiere especial atención para no confundir la percepción personal con los hechos que puedan determinarse. Martín Enjuto considera necesario diferenciar ambas dimensiones desde el punto de vista psicológico.
“La percepción subjetiva de haber tenido responsabilidad no significa necesariamente que exista una responsabilidad real. Son dos dimensiones diferentes”, precisa la experta. Por ello, la psicóloga considera importante que Jesús Owono pueda disponer de acompañamiento especializado, además de contar con personas de confianza que le ofrezcan seguridad. La posibilidad de hablar sobre lo ocurrido y elaborar emocionalmente la experiencia, sin sentirse obligado a afrontarla en solitario, puede ser relevante en este proceso.
La muerte de Jesús de Miguel afecta a sus compañeros y allegados

La tragedia ha golpeado de forma directa a la familia, los amigos y el entorno de Jesús de Miguel, que deben afrontar una pérdida inesperada y especialmente difícil de asimilar. La muerte del futbolista, ocurrida después de un accidente sucedido sobre el terreno de juego, ha dejado a sus seres queridos ante una situación para la que no podían prepararse.
El impacto también alcanza a los jugadores y al resto de personas que presenciaron el incidente. Leticia Martín Enjuto explica que una muerte de estas características puede romper la percepción del fútbol como una actividad asociada al bienestar, la salud y la superación personal.
La especialista señala que, tras un suceso traumático, pueden aparecer desconcierto e incredulidad. La dificultad para aceptar lo ocurrido puede hacer que las personas afectadas necesiten tiempo para comprender e integrar la pérdida. La ausencia de una despedida puede complicar todavía más el proceso. “La ausencia de una despedida o de cualquier señal que permita anticipar lo sucedido hace que la pérdida resulte todavía más difícil de procesar”, advierte Martín Enjuto.
Con el paso de los días, las semanas e incluso los meses, las reacciones emocionales pueden cambiar. Tristeza, rabia, miedo e inseguridad son algunas de las sensaciones que podrían aparecer, aunque cada persona afrontará la pérdida de una manera distinta y necesitará su propio tiempo.
Jesús Owono y los afectados necesitan tiempo y apoyo
Los compañeros que presenciaron directamente el accidente también podrían experimentar recuerdos recurrentes del momento, alteraciones del sueño o episodios de ansiedad. La psicóloga subraya que estas reacciones deben abordarse con cuidado y sin exigir una recuperación inmediata.
En el caso de Jesús Owono, el apoyo psicológico especializado y la presencia de un entorno cercano pueden ayudarle a afrontar las consecuencias emocionales del accidente. La especialista también destaca la importancia de que pueda expresar lo ocurrido sin presión y sin tener que asumir en solitario el peso de una experiencia tan difícil.
El proceso de duelo y recuperación no sigue un calendario único. Las personas afectadas pueden necesitar diferentes formas de acompañamiento y distintos periodos para recuperar cierta estabilidad. Por eso, Martín Enjuto insiste en que no debe imponerse una vuelta rápida a la normalidad. “Es fundamental respetar los tiempos de cada persona y no esperar que las personas afectadas recuperen inmediatamente la normalidad”, concluye.



