Mario Vaquerizo suma otra vivienda a su lista: la usa como vestidor tras las críticas a sus casas

El artista reconoció en El Hormiguero que la compró hace tiempo y que la reforma se ha alargado. La polémica viene de antes: los seis pisos confesados en el podcast de Vicky Martín Berrocal.

Mario Vaquerizo se ha comprado la portería de su edificio y la usa como vestidor. Lo contó este martes en El Hormiguero, pocos días después de que medio internet le saltara al cuello por enumerar sus casas.

Salseo-O-Meter

Nivel de salseo: 8/10. Un famoso hace inventario de su patrimonio en plena crisis de alquiler, le llueven críticas y responde con un alegato contra la cancelación. Trending asegurado y debate para varios días.

Del salón a la portería: el vestidor más raro de la Gran Vía

El invitado de la noche tenía motivos para los nervios: presentaba su sexto libro, pero la conversación derivó pronto hacia el ladrillo. Vaquerizo explicó que compró la portería hace tiempo y que la reforma se ha alargado más de lo previsto. 'Lo uso como vestidor, bajo en ascensor y me cambio', contó.

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'A veces bajo por la escalera en calzoncillos, cojo un pantalón y subo', añadió. Con esa frase se ganó al plató y confirmó lo que ya sospechábamos: este hombre no tiene filtros desde la caída.

El libro en cuestión es 'El cardadismo ilustrado', el sexto, escrito después del accidente que sufrió en un concierto en Cáceres y de su regreso al mismo escenario. 'Después de la caída ya no tengo filtros', dijo. Pero la polémica no venía de las páginas.

De los seis pisos al 'que se compre un mono'

Todo arranca en A solas con, el podcast de Vicky Martín Berrocal, donde soltó que el primer piso que compró con Alaska fue en la Gran Vía y que ahora tiene seis. El comentario cayó como una bomba en un país con el alquiler por las nubes y las redes tardaron cero coma en responder.

Su réplica no ha sido precisamente diplomática: 'Hay una cosa que quiero decir. La gente es muy básica últimamente. Conseguir las cosas que te hacen feliz no tiene que estar castigado'.

La frase que resume el asunto no es la de la portería, sino la del gris perla: quien responde a las críticas llamándolas cancelación ya ha decidido no escuchar.

Y remató: 'Estoy hasta el co** de la cancelación y de que todo tenga que ser blanco o negro, el gris perla es muy elegante'. Para los que le afean tener varias propiedades, dejó otra perla: cada uno destina su trabajo a lo que quiere y el que esté aburrido que se compre un mono.

Diplomacia nivel cero. Y a mucha honra, según él.

El problema no es la portería, es el contexto

Aquí el enfado no va de vestidores ni de metros cuadrados. Va de que, con el precio de la vivienda donde está, alguien cuente en un podcast que tiene seis pisos y que además se ha hecho con el portal para cambiarse de ropa. El problema no es la portería, es el contexto. El detalle del vestidor no es una excentricidad aislada: es la guinda.

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Y ya hemos visto este patrón otras veces. Cada vez que una cara conocida hace inventario de su patrimonio en voz alta, la secuencia se repite: primero llega el asombro, después el cálculo mental del alquiler de turno y por último el comentario de quien no puede ni pagar una habitación. La mayoría de las caras conocidas que presume de ladrillo acaba pidiendo disculpas o cerrando comentarios. Él ha elegido la tercera vía: subirse a la parra.

Dicho esto, la crítica tiene razón a medias. Vaquerizo no ha hecho nada ilegal: su dinero es suyo y se lo ha ganado con la trayectoria de Mario Vaquerizo, media vida entre escenarios y platós. Pero llamar cancelación a que la gente te conteste en X es estirar el concepto hasta romperlo.

Cancelado no está: está invitado a diario en televisión, publicando su sexto libro y comprando porterías. Una cosa es recibir hate y otra muy distinta es que te quiten de algún sitio. Confundir las dos es el deporte nacional del famoso ofendido.

Lo interesante llega ahora. En la próxima entrevista veremos si vuelve a sacar la lista de propiedades o si, por una vez, alguien le pregunta por las reformas pendientes. Y si un día abre la portería al público, que avise: con Olvido Gara de vecina, el tour costaría entrada.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Mario Vaquerizo, cantante y rostro televisivo, y su mujer, Alaska.
  • 🔥 ¿Cuál es el drama? Confesó tener seis pisos y ahora presume de portería-vestidor en plena crisis de alquiler.
  • 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque su réplica ha sido un alegato contra la cancelación y un 'que se compre un mono'.